Vendehúmo

Dícese del sujeto perteneciente al ambiente futbolístico argentino demagogo, hábil en el empleo de halagos, falsas promesas que son populares pero difíciles de cumplir y otros procedimientos similares para convencer al público. En síntesis, dice lo que la gente quiere escuchar, sin base alguna para su demostración. Otro significado, sirve para indicar al jugador que es más de lo que promete o sólo aparece como una brisa de verano. Jugador del momento, con alta presencia mediática, por una sumatoria menor de buenos rendimientos pero que al próximo torneo pasará rápidamente al olvido.

Para la población en general, el que “vende humo” es aquel que, basándose en sus dotes verbales y en algunos trucos no muy creíbles, se exhibe ante los demás queriendo demostrar lo que  realmente no sabe o no posee. El “vendedor de humo” es esa persona que hace alarde de conocimientos, talentos, experiencias o riquezas que no puede constatar, razón por la cual es alguien al que no se le debe prestar atención o, al menos, no se le debe creer.  Al decir que “se vende humo” se está queriendo expresar que se ofrece un producto de escaso o nulo valor.

Para el diccionario…

El Diccionario de la lengua española recoge vendehúmos con el significado, casi en desuso, de “persona que ostenta o simula valimiento o privanza con un poderoso para vender su favor a los pretendientes”. Sin embargo, en la actualidad se emplea para referirse a quien hace propuestas sin fundamento, utópicas, ilusorias…, sentido que se documenta ya en la locución verbal vender humo, es decir, ‘prometer cosas vanas, fatuas, irreales, imposibles de conseguir’. En América es frecuente, y también válida, la grafía vendehúmo, sin ese.

Origen del vendehúmo

La frase en cuestión es la traducción del italiano de una figura legal que el Derecho Romano recogía: el “venditio fumi”. Relacionada con hechos de corrupción, la figura de venta de humo legislaba en casos en que un intermediario (que solía ser un abogado) le cobraba un monto a su cliente a cambio de la promesa de conseguir un favor de un funcionario público, que finalmente nunca se realizaba. Era una estafa, un cuento del tío disfrazado.

Falsas esperanzas

El humo y las expectativas tienen mucho en común. Las expectativas son algo así como “lo más probable que suceda” o “lo que pensamos que va a pasar” y es común que aparezcan ante grandes proyectos. Pero una vez que sucede lo que realmente sucede, las expectativas se transforman en frustración o entusiasmo. La expresión “vende humo” hace referencia a la generación de expectativas sin bases sólidas que las respalden. Gente que promete sin respaldo. Personas que con muy poco garantizan grandes resultados imposibles de lograr en realidad.

Tomás Andrade, jugador surgido en las inferiores de River Plate,  reúne las condiciones para vender humo contra el rival de siempre: dice lo que el hincha quiere escuchar y por ahora asoma como una promesa, lo han comparado con D’Alessandro. Su frase “quiero que Boca pierda siempre”, es un inflador de las expectativas que recaen sobre él y una forma de ganarse a los cabeza de termo que habitan en el mundo del fútbol.


Diego Benítez

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“ FUTBOL: CULTURA DE MASAS” Me llamo Diego Benítez, llegué al Rincón del Fútbol por medio de mi amigo, Emiliano Schiavi, con quien compartí estudios en la carrera de Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Buenos Aires. Me apasiona el fútbol tanto como el periodismo, y me interesa analizarlo como fenómeno de cultura de masas. Los medios masivos de comunicación atraviesan nuestra sociedad por todos lados y el fútbol no permanece a salvo de las pantallas. En la actualidad, el fútbol es un espectáculo masivo y globalizado, bajo múltiples intereses que hacen todo lo posible para permanecer ocultos. Jugadores, dirigentes, barras bravas , funcionarios públicos e hinchas son algunos de los actores que también “juegan” con la pelota. Todas las fechas suceden acontecimientos que hacen visible la cultura del fútbol argento, quien más allá de ser un gran espectáculo, “todavía” es un deporte.

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