ACL 2019: Al Hilal puso un pie en la final

Los sauditas golearon a domicilio en Qatar y quedaron muy cerca de disputar su séptima final. Urawa Red Diamonds también sacó una interesante diferencia y confía cerrar la llave en China.

Momentos culminantes en la Champions League de Asia versión 2019, porque se disputaron los encuentros de ida correspondientes a las semifinales.

En el Jassim Bin Hamad Stadium de Doha, capital de Qatar, Al Hilal de Arabia Saudita superó 4-1 a Al Sadd y prácticamente selló su boleto a la final. Los dirigidos por el rumano Rzvan Lucescu pisaron fuerte en la tierra donde se jugará la próxima Copa del Mundo y extendieron a 8 la serie de encuentros sin conocer la derrota.

Y eso que las cosas no empezaron de la mejor manera para los sauditas. Sucede que el goleador de siempre esta vez se encargó de sacudir la red propia: a los 14´, un potente envío de Hassan Al Heidos desde la derecha rebotó en la pierna de Bafetimbi Gomis y se transformó en un inesperado autogol.

El galo no se sintió mal porque tuvo su revancha en el minuto 33. Centro desde la izquierda de Sebastian Giovinco y Gomis empardó el marcador.

Los locales perdieron la compostura porque apenas 2 minutos más tarde del empate saudita se quedaron con uno menos: Abdelkarim Hassan recibió la segunda tarjeta amarilla y se fue expulsado.

Y para colmo, en la última jugada del primer capítulo, Al Hilal inclinó la balanza a su favor. Tiro de esquina de Giovinco desde la izquierda y todos fueron a marcar a Gomis, La pelota siguió de largo y por el fondo soito y solo apareció Ali Albulayhi para empujarla con el pecho.

A la hora de juego cayó el tercer grito visitante, que terminó de desmoralizar a los qataríes. Bola cruzada de Al Shahrani desde la izquierda y feroz ataque de la “Pantera” Gomis para sellar su doblete.

La goleada tomó forma 7 minutos después, cortesía de Mohammad Al Shalhoub. Mohammed Kanno con la jugada por la derecha y un pase al punto del penal para un cerebral Shalhoub, quien controló el cuero y lo colocó con precisión junto al poste derecho del arco custodiado por Saad Al Sheeb.

El otro duelo mostró la autoridad del dueño de casa. En el Saitama Stadium 2002, Urawa Red Diamonds derrotó 2-0 a Guangzhou Evergrande de China.

Apareció la mística copera de los nipones, que en el torneo local navegan en la 13ra posición, además de acumular 10 encuentros sin victorias. Por su parte, los chinos lideran la Superliga doméstica, pese a tener una racha de 5 juegos sin ganar.

El brasileño Fabricio quebró el cero a los 12´ con un golazo espectacular. El paulista recibió un toque corto de Takahiro Sekine y sacó un misil teledirigido que se metió en el arco visitante. Menudo tanto como para romper el hielo.

Los diamantes volvieron a brillar en el minuto 75, con otra bomba desde afuera del área. Rechazo corto de Huang Bowen luego de un tiro de esquina y le cayó justita a Sekine, quien calibró la mira y disparó con la derecha. Nada que hacer para Zeng Cheng y Urawa sentenció esta primera batalla.

Sekine mira a ese cielo teñido de rojo, mientras Urawa sueña con jugar la tercera final de su historia (Foto: CGTN)

(Foto Principal: The AFC.com)


Emiliano Schiavi

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Soy Emiliano Schiavi y siempre me interese por el fútbol internacional. Sin cable ni internet me las arreglaba leyendo el "Guerin Sportivo" o cualquier revista extranjera que solo se conseguía en algun kiosco del Centro. También me acompañaba algun VHS sobre la historia de los mundiales y nunca me cansaba de verlos. Por eso le preste atención al fútbol de Europa, Africa, Asia y - si estaba aburrido - Oceanía. Descubrí un medio maravilloso como la radio y conocí buena gente (grandes amigos) que me acercaron al Rincón del Fútbol en FB. La radio es una pasión, pero escribir es un deleite. Y todos los dias lo hago en este espacio de FB, donde investigo y me gusta informar y entretener. Mi mayor expectativa para este nuevo proyecto es seguir aprendiendo. Porque a los 40 años también se aprende, créanme. Tengo total libertad para expresarme, leer y ser leído. Porque nadie desafina cuando uno escribe lo que se le canta. Digamos todo ...

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