Balance de la segunda parte del año para Boca

El segundo semestre para Boca no fue el esperado porque no se cumplió con los dos objetivos que se había propuesto el equipo. Sin embargo, cerró el año jugando muy bien y como único puntero del campeonato.

La segunda parte del año para el Xeneize arrancó con un único objetivo: la Copa Libertadores. Para aquel entonces, el entrenador pidió algunos refuerzos: Benedetto, Zuqui, Vergini y Bou.

Sin embargo el sueño se transformó en pesadilla. Un joven e inexperimentado equipo ecuatoriano supo plantarse muy bien en la Bombonera, cortando la esperanza de Boca de obtener su séptima copa.

El encuentro con Independiente del Valle era el partido para el que el club de la Ribera se había preparado a lo largo de un mes (por la Copa América hubo un receso sin fútbol) y esto hizo que la ilusión del hincha se acrecentará. En el partido de ida el Xeneize planteó un gran encuentro pero cayó derrotado 2-1 en la altura. En la vuelta en la Bombonera, arrancó ganando con gol de Pavón y cuando todo indicaba que el equipo de Guillermo iba camino a ser el finalista,  empezó equivocarse de manera infantil. Así, un modesto Independiente del Valle lo venció  4-2, logrando su pasaje a la final para enfrentar a Atlético Nacional.

A partir de ahí, el objetivo de Boca se centró en la Copa Argentina ya que al no tener un buen campeonato en el primer semestre, el equipo no estaba clasificado a la Libertadores del 2017. Luego de la copa se fueron dos jugadores de peso en el vestuario: Daniel Diaz y Agustín Orión. El entrenador confió en Sara para hacerse cargo del arco y en lugar del Cata ubicó a Vergini. También llegaron refuerzos de jerarquía como los colombianos Sebastián Pérez y Wilmar Barrios, Ricardo Centurión proveniente del San Pablo y la apuesta del joven  Nazareno Solis de Talleres de Córdoba.

En los 16avos de final de Copa Argentina, arrancó venciendo a Santa Marina de Tandil 2-1 con goles de Benedetto y Pavón. Luego, en octavos, vino  una parada muy brava frente a Lanús en Mar del Plata. Fue empate 2-2 en un gran partido de Carlos Tevez. El encuentro se definió en los penales y en esa condición, Boca superó al Granate. Con esta victoria consiguió el pasaje a los cuartos de final donde debía enfrentar a Rosario Central. El partido frente al Canalla fue, en la previa, muy conversado por lo ocurrido con el arbitraje en la final del 2015 entre ambos equipos. El primer tiempo  fue muy parejo pero Central se encontró con dos goles a favor en pocos minutos. En el segundo tiempo el Xeneize tuvo que jugarse todas las fichas para conseguir al menos ir a los tiros desde el punto de penal, y a pesar de que fue muy superior a Central y mereció el empate, no le alcanzó con el gol sobre el final del partido de Darío Benedetto.

Con esta derrota el gran objetivo del segundo semestre no se cumplió. El equipo de los mellizos Barros Schelotto no jugará la Copa Libertadores del 2017. Luego de aquel encuentro se empezaba a hablar de lo que haría Tevez a partir de diciembre. Se especulaba sobre su posible partida o sobre su retiro.

A partir de ese momento el técnico,  con un plantel numeroso y de jerarquía,  debió concentrarse en la única meta que le quedaba por delante en el semestre: el torneo local. En la primera fecha Boca empezó con el pie izquierdo, cayendo derrotado 1-0 frente a Lanús en la Fortaleza. El equipo no podía ganar como visitante pero de local mostraba otra cara y se hacía muy fuerte. Ganó todos los partidos con amplia superioridad menos con Rosario Central con el que empató 1-1, mereciendo mejor suerte.

La racha negativa de 8 meses sin ganar como visitante se cortó en la novena fecha frente a Gimnasia. En aquel encuentro, Boca superó al Lobo por 3 a 0. Al equipo se le venían tres partidos fundamentales para demostrar si definitivamente estaba para pelear el campeonato y especialmente para desmentir a quienes expresaban que este plantel no aparecía en los clásicos ni revertía las adversidades.

Para afrontar estos compromisos, el Xeneize contó con la vuelta de Fernando Gago, quien arrastraba una inactividad de siete meses. A partir de su retorno el equipo mejoró notablemente en el juego colectivo y empezó a verse un Boca mucho más vistoso y ordenado. El primer clásico fue de visitante frente a San Lorenzo con la victoria 2-1 con goles de Benedetto y Bou. La particularidad de aquel encuentro fue la sobresaliente actuación de Pintita y la lesión de Benedetto luego de haber convertido un golazo.

En la fecha siguiente se enfrentaba a Racing (venía de ganarle el clásico a Independiente 3-0) y había que ratificar lo bueno hecho en el partido frente al Ciclón.  Boca demostró estar a la altura nuevamente al imponerse 4-2 frente a la Academia. Un gran partido nuevamente de Gago, una gran actuación de Tevez, más la cuota goleadora de Walter Bou, hicieron que Boca se impusiera con claridad.

Quedaba el superclásico frente a River en el Monumental. Posiblemente en el mejor partido del Apache desde su vuelta, Boca superó 4-2 a River y volvió a mostrar la personalidad que venía demostrando en los clásicos anteriores. Luego de aquella victoria el equipo se posicionó primero en la tabla superando a Estudiantes.

Finalmente, el domingo pasado en la Bombonera se confirmó el buen trabajo y el gran juego del equipo en los últimos encuentros. Boca se impuso con mucha autoridad ante Colón 4 a 1 y cerró  así el año como único puntero y sacándole 3 puntos de diferencia a sus perseguidores inmediatos. Hacía muchos años que el Xeneize no convertía 4 goles en tres fechas consecutivas.

En un abreviado balance final, se destaca que el técnico en sus 45 partidos en Boca, nunca pudo repetir el equipo,  ya sea por lesiones, suspensiones o decisiones tácticas. En cuanto a los refuerzos, en líneas generales, supieron responder.  Bou y Benedetto con goles, Centurión con destellos de calidad y  los colombianos Barrios y Perez con criterio y personalidad cuando les tocó ingresar.  Quizás la más floja de las incorporaciones fue Vergini, a quien se lo notó en varios partidos inseguro en la marca.

En cuanto a sus máximos referentes, la vuelta de Gago sin dudas le dio mucha tranquilidad y juego a Boca. Con su retorno, el equipo fue más regular y ordenó al mediocampo. Mientras que, Carlitos, tuvo un gran final de año y ahora resta definir que será de su  futuro, aunque todo indicaría que su destino inmediato será China. Su posible partida  repercutirá sin dudas en el equipo.

En ese caso, Boca debería pensar en un refuerzo de jerarquía para reemplazarlo. A su vez,  deberá traer en un arquero de experiencia para suplantar al lesionado Sara y probablemente, el entrenador piense en un zaguero central, que con voz de mando ordene una defensa muchas veces endeble. Del medio para arriba, al equipo le sobra calidad y juego.

En suma, si bien el objetivo planteado al principio del semestre no se cumplió, el equipo terminó  ilusionando al hincha por su buen rendimiento y actitud en la cancha. Pero no caben dudas que a  la gente de Boca le dolerá  no jugar ningún torneo internacional en el 2017 y el club perderá por ello, muchos ingresos.


Rodrigo García Mantel

Acerca Rodrigo García Mantel

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Mi nombre es Rodrigo García Mantel, tengo 22 años y actualmente estoy en 4to año de la carrera ciencias de la comunicación (me faltan dos materias) en la Universidad Argentina de la Empresa (UADE). En cuanto a la experiencia laboral y en relación a la carrera, en el año 2013, fui columnista de deportes en un programa de radio llamado “Gente que no” por www.radioypunto.com. A su vez, tuve otros trabajos que no están vinculados al periodismo. La inciativa de la propuesta me la hizo Renato Giovanetti, quien trabaja en el diario hace un tiempo y desde el primer momento me interesó, ya que vi un proyecto firme y con ideas interesantes. Además, soy hincha de Boca y sigo a través de varios medios al equipo, por lo tanto creo que voy a poder aportar lo mejor de mí desde la pasión y profesionalmente.

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