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Rosario Central, campeón de la supercopa internacional

El canalla venció 3 a 1 a Estudiantes en Santiago del Estero y se quedó con una nueva copa. Castro había abierto la cuenta para el Pincha, mientras que Di María en dos ocasiones y Fernández fueron los héroes del elenco rosarino.

Rosario Central se consagró campeón de la Supercopa Internacional tras derrotar 3-1 a Estudiantes en el Estadio Único Madre de Ciudades de Santiago del Estero, en una final que tuvo de todo: goles, lesiones, polémicas arbitrales y un cierre que terminó opacando buena parte del espectáculo.

Antes de los golpes y de un final que recorrerá el mundo por sus imágenes, hubo un partido de fútbol. Y desde el comienzo quedó claro que no sería uno cualquiera.

El Canalla tuvo la primera aproximación, pero Estudiantes tuvo la contundencia. Apenas habían transcurrido 50 segundos cuando Emanuel Coronel quedó corto en un pase que buscaba a Ángel Di María. Ezequiel Piovi recuperó la pelota y rápidamente lanzó el ataque por el mismo sector.

Sin Coronel cubriendo esa banda, Tobio Burgos llegó hasta el fondo y mandó un centro que Guido Carrillo cruzó para que Alexis Castro, de primera, marcara el 1-0. Estudiantes golpeaba antes del minuto y obligaba a Central a remar desde muy temprano.

Pero el equipo de La Plata comenzó a sufrir rápidamente. A los 12 minutos, Gabriel Neves tuvo que abandonar la cancha después de un fuerte golpe en el brazo. Jalil Elías ingresó en su lugar, aunque apenas ocho minutos después también debió ser reemplazado, esta vez por una lesión muscular en la pierna derecha.

Y cuando todavía Estudiantes intentaba acomodarse, apareció Di María.

A los 23 minutos, el rosarino se hizo cargo de un tiro libre y sacó un remate magnífico que se metió en el arco para establecer el 1-1. El campeón encontraba respuestas en su máxima figura y la final volvía a empezar.

La tensión creció antes del descanso. En una jugada revisada por el VAR, Darío Herrera observó en la pantalla un rodillazo de González Pirez sobre Enzo Copetti y terminó sancionando penal para Central.

La decisión provocó la reacción inmediata de Juan Sebastián Verón, que desde la tribuna respondió con aplausos irónicos. Del otro lado, Ariel “Cacique” Medina reclamó de manera vehemente al considerar que Copetti había simulado la caída.

Di María tomó nuevamente la pelota. Esta vez desde los doce pasos. Remató junto al palo derecho y puso al Canalla 2-1 arriba antes del entretiempo.

En las tribunas también había tensión. Los hinchas de Estudiantes, que habían sufrido demoras para ingresar al estadio por el operativo policial, apuntaron contra el presidente de la AFA, Claudio Tapia, presente en el Madre de Ciudades.

El complemento no hizo más que profundizar el malestar platense. Estudiantes volvió a realizar modificaciones y, tras la lesión de Guido Carrillo, se quedó sin cambios a los 20 minutos. Era la tercera baja por lesión de la tarde.

Pese a todo, el Pincha no renunció. Fue en busca del empate y acumuló situaciones y reclamos. Hubo dos jugadas en las que sus futbolistas pidieron penal, pero Herrera dejó seguir.

La primera llegó cuando Adolfo Gaich ganó de cabeza dentro del área y la pelota terminó rebotando en Ignacio Ovando. Estudiantes reclamó una mano, pero desde la terna arbitral explicaron después que no encontraron una imagen concluyente: en una toma parecía mano y en otra, pecho.

La segunda se produjo cuando Tomás Palacios ganó la posición cerca de la línea de fondo, cayó y, al intentar levantarse, tuvo contacto con Franco Ibarra. Para el equipo arbitral, el contacto existió, pero no fue suficiente para sancionar la infracción.

Mientras Estudiantes buscaba la igualdad, Central esperaba su oportunidad para liquidar la historia.

Y la encontró en el final.

Con el partido 2-1 y el Pincha lanzado al ataque, Fernando Muslera fue al área rival para buscar un cabezazo en un tiro de esquina. La jugada no prosperó y Central recuperó la pelota con el arquero uruguayo lejos de su arco.

Julián Fernández cruzó el mediocampo, avanzó a toda velocidad y sacó un zurdazo con el empeine. La pelota dibujó una parábola perfecta y terminó junto al palo. Golazo. 3-1.

El partido parecía sentenciado, pero todavía faltaba el capítulo más bochornoso de la tarde.

Cuando todavía debía reanudarse el juego después del gol, se desató una fuerte pelea entre integrantes de ambos planteles. Empujones, golpes y corridas ocuparon el campo de juego mientras el partido se encaminaba hacia un cierre inesperado.

Herrera mostró dos tarjetas rojas: una para Fabricio Iacovich, arquero suplente de Estudiantes, y otra para Agustín Sández, defensor de Central.

Después del encuentro, Sández reconoció su reacción y pidió disculpas a los futbolistas del Pincha.

“Me dejé llevar por la euforia del momento. Me arrepiento y le pido disculpas a los jugadores de Estudiantes”.

Y cuando finalmente llegó el pitazo final, Central pudo festejar.

En medio de la polémica, los reclamos y el escándalo, el Canalla levantó otra copa. Di María volvió a ser decisivo con dos goles y Julián Fernández puso la firma para una victoria 3-1 que le entregó a Rosario Central la Supercopa Internacional.

Pero la imagen final de la consagración quedó inevitablemente atravesada por el conflicto. Juan Sebastián Verón bajó al campo de juego después del partido y tuvo un fuerte cruce con Darío Herrera, en un cierre que dejó a la final muy lejos de terminar con la tranquilidad propia de una celebración.

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