Perdía por la mínima ante un Newcastle que le hacía precio. Pero una infantil infracción de Thiaw sobre Olmo derivó en una pena máxima que Lamine Yamal transformó en gol. Atlético Madrid aprovechó al máximo el concierto de errores de Tottenham y construyó una goleada que ilusiona. Bayern Münich jugó al tenis con Atalanta a domicilio mientras que Liverpool volvió a tropezar con la misma piedra en el infierno de Estambul.
No hay tiempo que perder porque el calendario aprieta y ya se pusieron en marcha los encuentros de ida de los octavos de final de la UEFA Champions League. En St. James Park, Barcelona se trajo un postrero empate 1-1 con Newcastle United en un encuentro que lo tenía perdido hasta el minuto 96 de juego.
Las “Magpies” se mostraron más agresivas y maniataron por momentos al elenco de Häns-Dieter Flick. En el cuarto de hora final se caía de maduro que los ingleses estaban cerca de inaugurar el score y el preludio fue un disparo de Harvey Barnes devuelto por el poste.
La revancha llegó en el minuto 86, con un centro de Jacob Murphy desde la derecha y la increíble pasividad defensiva de los catalanes le permitió a Barnes vencer a Joan García pese a su esfuerzo. Estaban más cerca los dueños de casa de meter el segundo y el mismo Barça se dio cuenta y aminoró un poco la marcha. Sin embargo, un descuido defensivo les permitió empardar el resultado y llevarse un premio exagerado.
Quinto minuto de tiempo adicional y Malick Thaiw le cometió una evitable falta a Dani Olmo dentro del área que fue castigada con la pena máxima. Lamine Yamal no se puso nada nervioso y dejó todo como al principio.
Atlético Madrid sacó el máximo rédito de las obras maestras del terror defensivo que mostró Tottenham Hotspur y lo goleó 5-2 en el Estadio Metropolitano. Hay que ponerse de acuerdo, porque un día le dicen antifútbol a Diego Pablo Simeone y al otro su equipo está 4-0 arriba en 22 minutos de partido. No traten de entenderlo.
Hay una explicación para esto y tenemos que partir de la base del horrendo partido que jugó la última línea de los ingleses y en especial su arquero Antonin Kinsky, de 22 años. El infortunio del guardavallas comenzó a los 6´ cuando se resbaló en su intento de salir jugando con el pie y le dejó la pelota servida a Julián Álvarez. Pase para la llegada de Marcos Llorente, quien definió por bajo y quebró el cero bien temprano.
En sintonía con su arquero, la defensa no ayudó mucho y otra calamidad terminó con los ingleses sacando nuevamente del medio. Micky van de Ven se patinó cuando recibió un pase atrás de Kevin Danso y Antoine Griezmann dijo “gracias empleados” para convertir el segundo a los 14´.
No pasó 1 minuto y una nueva fatalidad de Kinsky tuvo el desenlace esperado. El checo quiso rechazar con el pie y la pifia fue tan artera que le dejó a Julián la pelota y el arco a disposición para construir la goleada. Igor Tudor homenajeó a Héctor Veira allá por 1997 cuando hizo lo propio con el infortunado Sandro Guzmán y deció sacar a Kinsky a los ¡17 minutos! de partido, con la excusa de “lo hice para protegerlo”. Un papelón del entrenador y será difícil que el joven arquero se recupere de esta actuación para el olvido.
El show “colchonero” continuó a los 22´ con un cabezazo en contra de Danso que el recién ingresado Giuglielmo Vicario salvó a medias pero no pudo evitar que luego Robin Le Normand metiese el frentazo para el 4-0 parcial. La vergüenza deportiva de los “Spurs” les permitió descontar cuando se iban al descanso con una buena jugada personal de Richarlison para la definición de Pedro Porro.
A los 55´, de una espectacular atajada de Jan Oblak nació el quinto tanto local. Rápido contraataque que partió de un pase de primera de Griezmann para que Julián – de costa a costa – combine velocidad y precisión para su segundo tanto del encuentro. Claro que no todo fue color de rosas para el “Aleti” porque Oblak se contagió de su malogrado colega y regaló de manera insólita un gol a Dominic Solanke para un nuevo descuento en el minuto 76.
Bayern Münich mostró su chapa de grandeza y destrozó a Atalanta en el mismísimo Gewiss Stadium con un 6-1 para el recuerdo. La “Dea” era el único respresentante italiano en el certamen – no por mucho tiempo, digamos todo – luego de su remontada frente a Borussia Dortmund. Fue apenas una probada de lo que pueden hacer los alemanes hasta que se encontraron con el gigante de Münich que no tuvo reparos en decidir la serie muy temprano.
Fue 3-0 arriba en cuestión de 25 minutos por los tantos de Josip Stanisic (12´), Michael Olise (22´) y Serge Gnabry (25´) para encarar el rumbo del partido. Tres goles más en un lapso de 15 minutos, cortesía de Nicolás Jackson (52´), otro de Olise (64´) y uno del reaparecido Jamal Musiala (67´) para consolidar un tenístico 6-0 parcial. Los bergamascos al menos no quedaron zapateros con la anotación de Mario Pasalic en el tercer minuto de tiempo adicional.
Galatasaray se hizo fuerte en casa y derrotó 1-0 a Liverpool, de la misma manera que lo hizo cuando se vieron las caras en la fase de liga. En aquel entonces fue el primer llamado de atención para la escuadra de Arne Slot, que venía ganando sobre el final sus primeros partidos hasta que se encontró con un férreo equipo turco que le hizo sentir un verdadero infierno.
Y la diferencia llegó temprano gracias a una pelota parada en el minuto 7. Córner de Gabriel Sara desde la punta izquierda y cabezazo goleador de Mario Lemina.
Por Emiliano Schiavi / @ejschiavi
(Foto Principal: @FCBarcelona_es)

