Los entrenadores albicelestes en mundiales (parte 2)

TÉCNICOS MUNDIALISTAS
(Parte 2)

En esta segunda entrega, repasamos el período que va desde 1986 hasta 1998; fueron 4 mundiales, una Copa para la vitrina de Argentina y tres entrenadores que, además de alegrías, trajeron ciertos desencantos. Hoy es turno de hablar de Carlos Bilardo, Alfio Basile y Daniel Passarella.

CAPITANES. Passarella y Maradona, líderes en los mundiales del 78 y 86 respectivamente. (Xenen)

CARLOS SALVADOR BILARDO (México 1986 e Italia 1990)
El 16 de marzo de 1939, en el Barrio de La Paternal, nacía un niño que con el pasar de los años se recibiría de médico ginecólogo y además sería futbolista y entrenador. Como futbolista debutó en San Lorenzo de Almagro, pero la mayor parte de su carrera la hizo en Estudiantes de La Plata. Era mediocampista o volante central y ya retirado de la actividad como DT, dedicó su tiempo a transformarse en comentarista de fútbol para varias cadenas tanto de Argentina como del exterior. También ocupó un puesto en política siendo Secretario de Deportes de la Provincia de Buenos Aires.
Surgido de la cantera del “Cuervo”, su aparición en la Primera División del fútbol argentino fue en 1958. Al año siguiente, San Lorenzo se corona campeón y Bilardo era parte de aquel equipo, que disputó también la edición 1960 de la Copa Libertadores. En 1961 militó en el Club Deportivo Español y se mantuvo allí hasta que en el 65 fue fichado por Estudiantes de La Plata, equipo donde vive su época de mayor gloria como jugador. Con “El Pincharrata” obtuvo el Torneo Nacional 1967, las Copas Libertadores del ’68, ’69 y ’70, la Copa Interamericana de 1969 y una Copa Intercontinental (actualmente denominada como “Mundial de Clubes”) en 1968. Tras finalizar la temporada de 1970, Carlos Bilardo se retira como jugador con la camiseta del “León” de La Plata.
Con respecto a su paso en la selección nacional, debutó en los Juegos Panamericanos de Estados Unidos 1959, consiguiendo la medalla de oro.

Carlos Bilardo. (Zaleb)

De todas maneras, la transición del futbolista al DT, fue rápida. Apenas colgó los botines, se calzó el saco y desde el año 70 inició su carrera en el banco. Al principio era el segundo entrenador de Estudiantes, tras la figura de Osvaldo Zubeldía, quien fuera el artífice de la época dorada del “Pincha”. Al año siguiente, Zubeldía deja su cargo y Bilardo asume el mando, evitando lo que parecía un descenso seguro de Estudiantes a la B Nacional, segunda categoría del fútbol argentino. Volvió a ser entrenador del equipo platense en 1973 y 1975, cuando terminó como escolta del campeón River Plate y, a modo de dato de color, se puede agregar que la campaña de Estudiantes culminó de manera invicta. Entre 1976 y 1979, se instaló en Colombia y fue DT de Deportivo Cali, consiguiendo que, por primera vez en la historia, un conjunto colombiano accediera a la final de una Copa Libertadores: fue en 1978 y los “Cafeteros” perdieron ante Boca Juniors de Argentina. Ya de regreso en nuestro país, durante 1979 se hizo cargo de San Lorenzo y aunque la temporada del “Cuervo” no fue del todo buena, logró captar la atención de la Federación Colombiana de Fútbol, que le ofreció ser el estratega de la selección mayor, con intenciones de clasificar al Mundial España 1982. Este objetivo no se logró y en aquel año mundialista, Carlos Bilardo regresa a Argentina y a Estudiantes, elenco con el que se consagra campeón del Torneo Metropolitano y, con quien, además, impone un estilo de juego innovador; era tan novedosa la manera de jugar que tenía en “Pincha” que AFA lo convoca para ser el técnico de la Selección Argentina que venía de quedar eliminada en España.

Como dice popularmente, “con el diario del lunes”, todo pareciera haber sido un lecho de rosas; sin embargo, el historial de Bilardo al frente del combinado nacional, tuvo comienzos algo turbulentos. En principio sus métodos de juego eran cuestionados por sus pares y sobre todo por el periodismo, que no terminada de comprender por qué pretendía trasladar lo aprendido de Zubeldía en Estudiantes, a la selección. Para variar, en 1985 y teniendo unas eliminatorias complicadas de cara al Mundial de México 1986, Carlos Bilardo toma la decisión de poner a Diego Maradona como capitán, relegando ni más ni menos que a Daniel Passarella, referente y emblema de la “Albiceleste”. Los hechos, además, tenían la tendencia de probar que el entrenador estaba errando en sus acciones, sobre todo cuando es el mismo Passarella quien, con una destacada actuación, sobresale del resto de sus compañeros y lleva a Argentina al mundial, tras vencer a Perú en el último duelo eliminatorio. Era tal la red de cuestionamientos alrededor del desempeño del técnico que incluso se llegó a decir que desde el gobierno nacional se pedía que se lo apartara del cargo. Esto nunca fue probado, pero los trascendidos de la época eran más que sonoros. Pero como también se dice por ahí, “el tiempo pone cada cosa en su lugar” y habrá que aceptarlo porque la historia así lo indica: con todo en contra, Argentina no sólo clasifica a México ’86, sino que además obtiene su segunda Copa del Mundo con partidos, jugadas y momentos tan entrañables que hasta aquellos que no gustan del fútbol o no lo consumen, saben de qué se trata cuando se los menciona. Más allá de que no se trate de cuestiones meramente pertenecientes al cuerpo técnico, ciertas imágenes y situaciones de la cita mundialista en el país azteca, se han grabado para siempre en los recuerdos del fútbol en particular, del deporte en general y de la vida misma. Tanto así que aún hoy, 32 años más tarde, se siguen utilizando frases para realizar analogías de cosas cotidianas. “La Mano de Dios”, “Barrilete Cósmico”, “El mejor gol de la historia de los mundiales”, son algunas de las citas referentes a ese equipo, a esos jugadores (especialmente a la excelente y magistral actuación de Diego Maradona, considerado desde entonces, como el mejor futbolista de la historia), y a ese técnico. De lo concerniente a la estrategia de Bilardo, el sello que marcó un antes y un después fue sin dudas la forma de parar al equipo en cancha: tres defensores, cinco mediocampistas y dos delanteros. Este método que hoy se reconoce como “línea de tres”, por ejemplo, es a lo que se hace referencia cuando se habla de una táctica “Bilardista”. Aunque, por supuesto, hay otros ítems que entran en esa categoría.

(FIFA)

Obviamente, con la obtención de la Copa del Mundo, el “Bilardismo” entró en auge y la mira se clava en el próximo compromiso: Italia 1990. Con un plantel que sostenía a varios de los campeones, pero que también se veía afectado por lesiones y renovado en algunas posiciones; Argentina arranca su travesía con una caída más que sorpresiva ante Camerún, aunque después se acomoda en su grupo y llega nuevamente a la final, habiendo dejado en el camino a Brasil en octavos de final, Yugoslavia en cuartos, a la mismísima Italia en semis, perdiendo el duelo final ante Alemania, por la mínima diferencia. Finalizada la Copa, Bilardo se retira de su cargo aún cuando el público le pedía que continuara. Ya para la temporada europea 1992/1993, el entrenador acepta liderar a Sevilla FC y casualmente le toca llegar a la institución andaluza al mismo tiempo que lo hace Maradona. Los resultados no fueron los esperados ya que Sevilla terminó séptimo en la liga y encima, el 10 argentino y el DT tuvieron un enfrentamiento de alto impacto, lo que rompió su relación construida desde el año 1982. Bilardo regresa al país y 3 años después, asumiría en Boca Juniors y los logros más destacados de su paso por el “xeneize”, fueron ganar dos supérclasicos. Su andar en el club de La Ribera fue apenas regular. En el 97 fue llamado nuevamente por Sevilla que atravesaba una fuerte crisis y corría peligro de descender. Bilardo viajó, pero luego de hablar con los jugadores sobre lo que estaba sucediendo en el equipo, decidió no aceptar el puesto. Ese año Sevilla finalmente bajó a la segunda categoría del fútbol español.

Su último cargo como técnico fue en Estudiantes de La Plata en 2003, cuando llegó al club con la intención de evitar que “El Pincha” descendiera; objetivo que se logró. En 2004 continuó en su labor hasta que por “motivos personales” dio un paso al costado. Nunca se aclaró qué había sucedido, pero a todos les sorprendió que la relación entre el club y el DT finalizara tan abruptamente.

A modo de dato de color, podemos contar que la distancia entre Maradona y Bilardo se vio zanjada en 2009, cuando el ex jugador, convertido en entrenador, consiguió la clasificación del seleccionado nacional al Mundial de Sudáfrica 2010 y Carlos Bilardo ejercía como Director General de Selecciones Nacionales (puesto que ocupó hasta 2014). En aquella ocasión, ambos se fundieron en un abrazo emotivo que pareció limar asperezas.

CHAU COCO. En 2008 Basile dejó el seleccionado. (El Comercio)

ALFIO BASILE (Estados Unidos 1994)
Oriundo de Bahía Blanca, Provincia de Buenos Aires, “Coco” nació el 1° de noviembre de 1943. Sus días como futbolista tuvieron su amanecer en el Club Bella Vista, de su ciudad natal hasta que en 1964 llegó a Racing Club de Avellaneda. Defensor desde sus inicios, con el arribo de Juan José Pizzuti a la conducción técnica de “La Academia”, Alfio comenzó a jugar de zaguero central y junto a Roberto “El Mariscal” Perfumo, formaron una dupla que sigue dando que hablar todavía en el recuerdo colectivo. Su relación con Racing estuvo plagada de éxitos y en 1970 decide dar un vuelco y se va a Huracán de Parque de Los Patricios. Permanece en el “Globo” hasta el 75 cuando una lesión en su rodilla lo hizo dejar la institución y la carrera. Su adiós le dejó el sabor de haber conquistado el Campeonato Metropolitano de 1973. De todos modos, Basile fue otro que supo transitar del futbolista al entrenador con rapidez y efectividad. A fines del mismo año de su retiro y hasta 1976 fue técnico de Chacarita Juniors, luego pasó a Rosario Central y prosiguió en Racing Club, Racing de Córdoba, Instituto de Córdoba, Huracán, Talleres de Córdoba, Vélez Sarsfield, Nacional de Uruguay, Atlético de Madrid, San Lorenzo, América de México, Colón de Santa Fe, y Boca Juniors. En algunos de los clubes tuvo dos etapas y en “La Academia Cordobesa” incluso tres.

Alfio y Lionel Messi. (Taringa)

Y donde también repitió fue en el seleccionado nacional. Su primer romance con Argentina llegó tras la salida de Carlos Bilardo. Basile, que tenía espaldas suficientes para soportar la presión, asumió como entrenador albiceleste y a nivel continental, en los comienzos, fue amo y señor: el combinado argentino ganó la Copa América Chile 1991, Copa FIFA Confederaciones Arabia Saudita 1992, Copa Artemio Franchi 1993 y la Copa América Ecuador 1993. Con tantos lauros, costaba comprender por qué en las eliminatorias de Conmebol había costado tanto trabajo obtener un cupo para el Mundial que tendría lugar en Estados Unidos en 1994. Se sufrió más de la cuenta y no se puede soslayar que se perdieron partidos históricos como, por ejemplo, el 0-5 ante Colombia. Finalmente se tuvo que esperar hasta el repechaje con Australia para asegurar la participación en la cita mundialista y, desde la distancia, se podría decir que estaba todo sentenciado desde el principio. Si bien Argentina arrancó ganando y goleando a Grecia, trabajó demasiado para poder superar a Nigeria y en la última fecha de fase grupos, además de caer con Bulgaria, sufrió la salida del capitán Diego Maradona, quien dio positivo en su control antidoping y no pudo volver a jugar durante un largo tiempo. Tal vez fuera el golpe anímico la causa, (convengamos que perder a tu máximo referente y máxima estrella en pleno torneo, debe ser un sopapo duro de tolerar) pero el equipo desapareció; nunca se pudo encontrar y esto se notó a leguas en el partido de octavos de final: Rumania ganó 3 a 2 y Argentina no siguió en carrera.

El segundo romance, en realidad no fue tal. Después de la eliminación en el Mundial Alemania 2006, José Pekerman deja su cargo y vuelve a asumir Basile, quedándose allí hasta 2008. Su vínculo con la selección se termina luego de perder por primera vez en la historia de las eliminatorias con el combinado de chileno. Mucho se rumoreó por la época que, en realidad, independientemente de los resultados que pudiera obtener “Coco”, la idea de AFA era que sí o sí, fuera Diego Maradona quien asumiera el mando de la “celeste y blanca”. Esto nunca se pudo comprobar.

Alfio Basile se retiró como entrenador en 2012 después de n haber logrado buenos resultados en Racing. Al menos hasta la actualidad, no ha dado indicios de querer retomar su carrera como DT.

TRÍO DE PESO. (De izq a der) Passarella, Alejandro Sabella y Américo Gallego. (Xenen)

DANIEL PASSARELLA (Francia 1998)
Nació en Chacabuco, Buenos Aires, un 25 de mayo de 1953. Como jugador surge en Samiento de Junín, perteneciente a la tercera división del fútbol argentino por aquella época. En uno de los tantos encuentros que disputó con esa camiseta, fue descubierto por Néstor Raúl “Pipo” Rossi, entrenador de River Plate: el técnico no tuvo ninguna clase de conflicto para decidirse y llevarlo a las arcas del equipo de Núñez, equipo donde brilló y ganó 7 torneos domésticos. Su capacidad y su voz de mando desde sus inicios en River, hicieron que César Luis Menotti se fijara en él y en 1975 se transformó en el capitán y símbolo de la selección sub-20 que se consagró en el Torneo Esperanzas de Toulon (Francia). Desde entonces, Passarella su ganó un lugar de privilegio en la consideración de Menotti y se mantuvo como capitán hasta el campeonato del mundo que se jugó en Argentina, siendo quien levantó la Copa en los festejos en un estadio que el defensor conocía muy bien: El Monumental de Núñez. Todavía como jugador, viajó con el plantel que participó del Mundial mexicano donde también Argentina se consagraría campeón, pero debido una infección intestinal primero y a una lesión después, Pasarella no jugó ningún minuto. Es por esto que se dice que estaba en los dos mundiales que se ganaron, pero que solamente participó en uno. Su último duelo como jugador profesional fue ni más ni menos que un triunfo ante Boca Juniors, el “archirrival”, el 27 de julio de 1987.

Dos años más tarde, reemplaza a Reinaldo “Mostaza” Merlo como entrenador de River Plate y sí que tuvo un estreno exitoso: ganó el campeonato 1989/1990 y los Torneos Apertura de 1991 y 1993. Con un historial que se vendía sólo (215 partidos, 105 ganados, 65 empatados y sólo 45 derrotas), AFA lo convoca para que sea entrenador de la selección desde 1994, tras la salida de Alfio Basile, pensando en un proyecto que pudiera reposicionar a Argentina como potencia futbolística. En 1995 se obtiene la medalla de oro en los Juegos Panamericanos de Mar del Plata, en 1996 la de plata en los Juegos Olímpicos de Atlanta y durante 1997 se consuma la clasificación al Mundial que se desarrollaría al año siguiente en Francia. Sin embargo, el nivel de los equipos dirigidos por Passarella no volvería a ser tan alto como el de aquella primera experiencia con River.

El paso de la Selección Nacional por el país galo fue de principio auspicioso con triunfos en fase de grupos ante Japón (1-0), Jamaica (5-0) y Croacia (1-0). En octavos de final se deja en el camino a Inglaterra por penales (durante el tiempo de juego había salido 2 a 2), pero la eliminación con Holanda desnudó falencias del equipo desde la actitud, desde las decisiones que se tomaban en función del grupo y no desde lo que individualmente se pensara. Al menos esto fue lo que más se habló en el periodismo y el boca a boca después de la vuelta a casa.

Daniel Passarella volvió a intentar buenas campañas como entrenador, sin conseguirlo ni en la Selección de Uruguay ni en Parma FC de Italia. Su siguiente éxito lo cosecha en México, al salir campeón con el Club de Fútbol Monterrey en 2003. En 2005 vuelve a fracasar como estratega: es despedido de Sport Club Corinthians Paulista de Brasil por los malos resultados. Finalmente, en 2006 regresa a River y nuevamente lo hace para reemplazar a Merlo; mas en esta ocasión sucede lo opuesto a lo que había pasado en los albores de su carrera y no consigue ningún título con la institución millonaria, hecho que desemboca en su renuncia y retiro de la actividad.

En 2009 gana las elecciones y se consagra como Presidente de River, sucediendo a José María Aguilar, considerado largamente como el peor mandatario de la historia riverplatense. El hecho más destacado de la gestión Passarella, de todas formas, no es un hecho positivo: en 2011 y por primera y única vez en su historia, River pierde la categoría y desciende a la Primera B Nacional. Un año más tarde logra el retorno, pero más allá de que Daniel Passarella no sea responsable directo o sí, esto puede debatirse; será para siempre el hombre que presidía el club en la peor época y ese peso quizás nunca pueda sacárselo de las espaldas.

EL DT Y EL GOLEADOR. Batisuta era el gran emblema de Argentina en Francia ’98. (Marca)

FOTO DESTACADA: “Carlos Bilardo y Diego Maradona”
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Maru Burak

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Nací un lluvioso lunes 12 de julio de 1982 y según mi DNI me llamo María Clarisa Burak, pero soy simplemente Maru. En 2005 dejé mi natal Provincia de Buenos Aires y me vine a Córdoba, donde resido desde entonces. Por hobbie hago música, canto e intento bailar, pero mi vocación es, fue y siempre será el periodismo. Me sumé a "El Rincón del Fútbol" en febrero de 2017 y espero mantenerme acá mucho, pero mucho tiempo: no es usual encontrarse a una manga de loquitos igual de fanáticos que yo. Aunque todos los deportes me atraen, el fútbol tiene ese no se qué, ese encanto que me aprisiona. En El Rincón cubro mayormente a la Selección Argentina Femenina y al fútbol femenino de España, con la idea de ir sumando ligas y equipos a la cobertura. También doy una mano con otros torneos donde juegan ELLOS, porque los hombres también juegan al fútbol... ¿NO? Deseo que el futuro me encuentre dedicada a mi vocación y que pueda desarrollarla con criterio y profesionalismo. Soy MESSIsta, BANINIsta, fan de Aldana Cometti, soñadora e ideologista, del deporte y de la vida. Sólo resta decir... ¡Pero qué viva el fútbol!

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