Las sorpresas del Mundial

Francia se quedó con el título, pero hubo otras selecciones que se destacaron e hicieron un gran papel en el torneo. Croacia llegó a su primera final mundialista y Rusia se metió entre los ocho mejores, algo que ni el más optimista podía prever.

Croacia, una revelación guiada por sus figuras

Si bien es un equipo que cuenta con algunos nombres instalados en la élite del fútbol mundial, los balcánicos superaron las expectativas por completo. La clasificación había llegado a través del repechaje contra Grecia, tras la destitución de Ante Cacić antes del partido ante Ucrania por la última fecha del grupo I. Si perdían ese encuentro, muy distinta hubiese sido la historia del finalista, ya que los croatas hubiesen quedado en tercera posición y, por ende, afuera del torneo. Con Zlatko Dalić en el banco y habiendo superando obstáculos complicados para asegurar su presencia en el Mundial, los amistosos de marzo y los de los días previos al Mundial tampoco dieron indicios de lo que vendría después.

Croacia ganó el grupo D con puntaje perfecto. En las primeras dos fechas el equipo planteó partidos peleados, de los cuales se convirtió en total dominador una vez que consiguió la ventaja. Lo hizo a través de la pelota parada ante Nigeria para luego vencer 2 a 0 y aprovechó un error de Wilfredo Caballero para después manejar el partido a gusto y terminar goleando a Argentina 3 a 0. En ese partido el entrenador utilizó el mismo equipo que terminó jugando la final. Ya clasificado a octavos, Dalić alineó un mix entre titulares y suplentes para el encuentro con Islandia, lo que no fue un impedimento para llevarse los tres puntos tras ganar 2 a 1 y eliminar a la misma selección que los había puesto en aprietos durante las Eliminatorias.

Uno de los jugadores que disputó los tres partidos y fue una de las figuras en todos ellos, fue Luka Modrić, quien luego fue elegido el mejor jugador del Mundial. Desde su carácter y el fútbol que sus botines proveyeron surgió mucho de lo bueno que la selección Vatreni mostró en Rusia. Otro de los responsables del gran torneo realizado fue Danijel Subasić, hombre clave con sus atajadas en las series de penales que definieron los octavos y los cuartos de final. La buena primera ronda realizada los daba como favoritos tanto ante Dinamarca como contra Rusia, pero allí fue donde demostró su mayor déficit: cuando cargaba con el favoritismo era cuando las cosas más se le complicaban. En ambos partidos tuvo la posibilidad de ganarlo antes, ya sea en tiempo reglamentario o dentro del suplementario -el penal fallado por Modrić ante los daneses fue el mayor ejemplo de esto-, sin embargo su incapacidad para más el cansancio que ya venía acumulando le impidieron desnivelar ambos duelos, en los que los penales terminaron favoreciéndolos.

En las semifinales tocó Inglaterra y las posibilidades de ambos eran similares, pero un tempranero gol en contra de tiro libre y el peso de dos alargues completos jugados previamente parecían una la formula imposible de revertir para los balcánicos, quienes al inicio del segundo tiempo parecían no encontrar los caminos. Sin embargo, un gran gol de Ivan Perisić -valuarte en ese encuentro- empató el partido y llevó a los de Dalić a creer. Tanto así que lo terminaron ganando en tiempo suplementario con un tanto de Mario Mandzukić. Con grandes actuaciones como las de Modrić, Ivan Perisić, Ivan Rakitić y Sime Vrsaljko, los croatas superaron su mejor actuación en mundiales e iban ahora por la página dorada. El rival fue Francia, también verdugo suyo en las semifinales de 1998, y lamentablemente para ellos su sed de revancha no pudo ser saciada, porque el esfuerzo y el sufrimiento previos no fueron suficientes para poder también ganarles Les Bleus en la final. A pesar de haber hecho un muy buen primer tiempo, los galos golpearon en los momentos justos y se fueron 2-1 al descanso. Ya en el complemento, un contragolpe que culminó con un tanto de Paul Pogba decretó el 1-3, misión que fue imposible de remontar. La Copa del Mundo se fue para Francia, que finalmente terminó imponiéndose 4-2. Pese al golpe de perder en la final, el camino de Croacia fue más que destacable. Aunque no fue la constante, supo dejar ver buenas virtudes dentro de la cancha, y cuando no tuvo fútbol, la personalidad de sus líderes se hizo presente para luchar y llegar así a jugar los siete partidos.

Modrić, el mejor de Croacia y de todo el Mundial. (Foto: Getty)

Una Rusia rocosa que dio el 110%

Los pronósticos sobre el local no eran nada alentadores. Las charlas de café aseguraban que el Egipto de Mohamed Salah era favorito junto a Uruguay para pasar de ronda en el Grupo A. La argumentación del presagio no era solo el gran momento que atravesaba el Faraón, sino que también el bajo nivel que habían mostrado los dirigidos por Stanislav Cherchésov en los últimos amistosos. Algunos de esos rivales eran muy poderosos como Francia, España, Argentina y Brasil, pero lo que llevó a encender las alarmas fueron la derrota con Austria y el empate contra Turquía en los días previos al inicio del torneo.

A la ausencia de Aleksandr Kokorin, la figura del equipo, por lesión, se le sumó en apenas veinte minutos de iniciado el campeonato la de Alan Dzagoev, otro de los valores importantes del plantel. Sin embargo, esa fue nada más la mancha de una jornada soñada de debut, que culminó con un 5 a 0 contra Arabia Saudita. En ese partido, ingresaron desde el banco de los suplentes dos jugadores que luego terminaron afianzándose entre los titulares y siendo los de mayor relevancia durante el torneo para los rusos: Denis Cheryshev y Artem Dzyuba.

Con el envión de la goleada, continuó su buen andar cuando enfrentó a Egipto. Salah volvía al equipo tras no jugar contra Uruguay por la lesión en el hombro que sufrió en la final de la Champions League, pero no fue suficiente para los africanos para evitar la victoria local por 3 a 1, resultado que decretó su clasificación a octavos y el delirio festivo de un país cuyas esperanzas en este equipo eran reducidas, pero empezaron a elevarse al ver que los de Cherchesov habían logrado un par de triunfos marcando nada menos que ocho goles en dos partidos. Con un empate ante los charrúas Rusia se aseguraba el primer puesto, sin embargo fue derrota sin atenuantes 3 a 0 y no se pudo evitar a España, ganador del grupo B.

Los octavos de final arrancaron mal por un gol en contra de Sergei Ignasevich y el panorama era complicado. Los dirigidos por Fernando Hierro habían quedado en la situación de partido que mejor le sentaba. No obstante, Rusia siguió apegada a su plan de defenderse y hacer un partido largo y antes del entretiempo llegó la oportunidad de igualar con tras una mano de Piqué en el área, que el gigante Dyzuba transformó en gol. Los rusos lograron aguantar el 1-1 en los noventa minutos y luego en el alargue, por lo que el partido terminó definiéndose en la serie de penales. Allí se lució Igor Akinfeev, que tapó dos y le dio a su equipo el pase a cuartos de final.

Para ese entonces ya nadie subestimaba a Rusia, que había eliminado a uno de los candidatos y contaba con el apoyo de su gente, cada vez más entusiasmada. Sin embargo, en el cruce ante Croacia se terminó la ilusión del anfitrión. A pesar de haber arrancado arriba con un golazo de Cheryshev, los croatas empataron el partido a los pocos minutos. Los de Cherchesov lucharon y, después de recibir otro tanto en tiempo suplementario, un gol de Mario Fernandes de cabeza les dio una nueva vida. Esta vez no alcanzó en los penales con Akinfeev y el que pasó de ronda fue el equipo croata. Nadie recordará a este equipo por haber desplegado un gran juego, pero tampoco podrán negar el gran espíritu con el que compitió. Aprovechó su localía y una leve superioridad futbolística sobre los rivales en primera fase y “aprendió” la lección frente a Uruguay en el duelo restante -se encontró 0-2 abajo antes de la media hora- para configurar su siguiente plan de partido ante los españoles, a quienes hicieron ver deslucidos con su disciplina defensiva y sacrificio. Lo mismo intentaron frente a los croatas, y aunque su camino se haya cortado ahí, este grupo de jugadores rusos dio el 110% de sus posibilidades como equipo y será muy bien recordado por su gente.

Foto: FIFA


Martín Wajsbrut

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Mi nombre es Martín Wajsbrut. Soy Contador Público Nacional desde hace 5 años y estoy por arrancar el último año de la carrera de periodismo deportivo en Eter. Soy un fanático de los datos y eso me llevó a emprender mi propia página de juegos de fútbol (www.futbologicjdf.blogspot.com). Allí subo sopas de letras, crucigramas y otras modalidades de juegos.

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