#Ídolos: Los emblemas de Riestra

La palabra de dos ídolos del Deportivo Riestra para contar un poco sobre la historia de la que son parte. Fernando Salorio y Jonatan Goya, tienen su marca bien latente en en club. 

¿Qué entendemos sobre idolatría? Si bien, el diccionario te describe al ídolo como una persona amada o admirada con exaltación, podemos hablar también sobre historia, sentido de pertenencia, liderazgo y logros. Los Salorio conocen muy bien de que tratan los dos primeros ítems: desde el fanatismo fuera de la cancha, a la pasión dentro de la misma y el compromiso como dirigente. Sin contar los años y las generaciones de la familia que forma parte de la institución (exactamente, cinco generaciones).

Por el 1988, con tan solo 16 años, Fernando Salorio comenzaba a dar sus pasos como jugador en el club de sus amores. En ese entonces, empezó a marcar territorio con su garra y sacrificio, desde aquel encuentro frente a Central Ballester, para encaminar una trayectoria de 10 años ininterrumpidos. “Vestir la camiseta de Riestra fue lo más lindo que me pasó en la vida”, aseguró con emoción. Cómo era de imaginar, por su amor hacia el blanquinegro, nunca quiso irse de allí, siendo el único equipo en donde desempeñó su lado futbolístico. 

Fuente Solo Ascenso

Salorio, o el “loco” como lo habían bautizado, jugaba de central. Era uno de los auténticos defensores, de aquellos que trababan con la cabeza y que tienen como lema: “pelota o jugador”. Por cierto, él mismo se consideraba “medio kamikaze”, dando por hecho y entre risas que antes “se podía pegar más”. “Viví de todo en Riestra”, sostuvo y de eso no quedan dudas. Supo atravesar el peor momento del club cuando la institución fue desafiliada, en 1990. No obstante, Fernando consiguió su mayor logro y, a la vez, su más grande alegría defendiendo los colores blanquinegros: obtuvo el ascenso a la Primera C en la temporada 93/94, tras vencer en la final de la liguilla a Cañuelas por 3 a 2. Cuatro años más tarde decidió abandonar el fútbol pero nunca la pasión por Riestra. Posterior a ello, continuó frecuentando el club desde su lugar de hincha, aunque luego pasó a ser parte de la dirigencia. Si bien, su hermano Marcelo fue el primero de los tres en desempeñar dicho labor en la institución, Fernando es quien actualmente ocupa un sector, tal vez, con mayor responsabilidad como lo es la vicepresidencia de Deportivo Riestra.

Fuente: Daniel Torrisi

No hay nadie con más sentido de pertenecía que Fernando Salorio, además de historia. Hoy en día, desde su lugar de dirigente confirma su satisfacción y agradecimiento por quienes lograron llevar al Malevo a la Primera B Nacional en dos ocasiones en sus 89 años de vida. “Agradecido a todo este plantel que hizo lo más grande y lo más lindo de la historia del club”, sentenció. Al hablar de “todo este plantel” nos referimos a quienes formaron parte de las mayores conquistas de Riestra, más allá de que hoy en día se encuentren en otro equipo. A su vez, al hablar de logros, historia y sentido de pertenencia, no me caben dudas de que Jonatan Goya reúne todas ellas como para ser parte de la idolatría que mencionamos al principio del artículo. 

Doce años, un campeonato y cuatro ascensos son más que suficientes para demostrar que se encuentra entre los ídolos del club. Pelear desde bien abajo, construyendo su propio nombre, siendo parte de un proyecto que llevó, de su mano, a Riestra a un sitio inimaginable para un club con tan poca jerarquía. “Me tocó vivir dos etapas en el club: la del aprendizaje y la del Riestra de los ascensos”, manifestó Jonatan, quien rescata cada año y cada experiencia vivida con el albinegro. De hecho, le tocó ser parte de la historia grande del Malevo, nada más ni nada menos que desde el lugar de protagonista de esta misma. Mitad de su vida la compartió con el verde césped del Guillermo Laza debajo de sus botines y el escudo de Deportivo Riestra en su pecho. Fueron tantas las veces que defendió la camiseta blanquinegra que ni incluso él sabe con exactitud la cantidad de partidos que lleva a sus espaldas con el Malevo: “creo que alrededor de 300. ¡Son muchos! Nunca imaginé llegar a eso y tampoco estar más de dos décadas en un mismo club”. Actualmente, ¿qué jugador permanece 12 años en una sola institución? Realmente, es muy difícil consumar algo así. 

Complicado también es intentar elegir uno de los cuatro ascensos ya que, para Goya, “son todos distintos, todos tienen un sabor especial”. Si bien, admite que el del 2014, cuando dejaron la D para pasar a la C, fue “muy lindo porque salimos primeros, era la primera vez que conseguía un campeonato. Además, tuve continuidad, pude jugar muchos partidos en ese torneo”. En su lista de ascensos también están: 2014 a Primera B Metropolitana, 2016 a la B Nacional y 2019 nuevamente a la Primera Nacional. Por consiguiente, confesó que le resultó muy difícil irse del conjunto del Bajo Flores pero manifestó que “necesitaba ese cambio de aire”. No titubea en absoluto al asegurar que Riestra le dio todo, como jugador y como persona. “Es una parte de mi”, concluyó. No caben dudas de que Jonatan Goya también le ha dado todo al club, se ha entregado por completo. Ese volante central que supo ser polifuncional para servirle de la mejor manera al equipo, predispuesto a lo que el técnico le pidiera y a lo que necesitara el grupo. Ese que supo jugar de 3, de 9, de 5 y en tantas posiciones más. Ese mismo se llama Jonatan Javier Goya y hoy es parte de la historia grande del Club Deportivo Riestra.

Informe: Carla Brignolo


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