El día que Sportivo Barracas ganó en Barcelona

Cuando se habla del Sportivo Barracas es inevitable recordar su estadio, aquel recinto inaugurado en 1920 que se convertiría en el primero del país. Allí mismo, nuestra Selección mayor ganó su primer Torneo Sudamericano y unos años después Cesáreo Onzari dio origen al gol olímpico sellando contra Uruguay una nueva victoria argentina.

Pero también podemos hablar del Sportivo Barracas como uno de los equipos de fútbol que, durante el amateurismo, animó con su juego las canchas argentinas. En 1929, siguiendo los pasos iniciados por Boca Juniors en 1925, Los Arrabaleros se fueron de gira por Brasil y Europa. Partieron en los primeros días de enero hacia tierras brasileras a bordo del vapor Masisilja y la delegación estaba formada por delegados del club, el DT Enrique Sobral, Servando Pérez (árbitro argentino) y, por supuesto, los jugadores. Algunos eran del club y otros fueron traídos del interior del país, se destacaban el arquero Gerónimo Díaz (apodado El oso), Felipe Cherro (el capitán), Luís Célico, Pedro Marassi, José Cruz, Cesar Muiño y los hermanos Ramón y Segundo Luna, entre otros.

Las expectativas eran grandes, los diarios de la época resaltaron que la gira no había sido ideada con el fin de obtener ganancias, sino para aumentar, en lo posible, el prestigio del club y por ende, del fútbol argentino en el exterior. Así fue que, entre enero y mayo, se jugaron 24 partidos con 11 victorias, 4 empates y 9 derrotas, bajo todos los climas imaginables: calor, frío, lluvia, nieve…

También tuvieron que soportar arbitrajes muy polémicos, como el sufrido en Brasil frente a un seleccionado brasileño donde fueron derrotados por 5 a 3. En ese partido, hubo un par de penales sospechosos a favor del conjunto carioca (el árbitro era brasilero) y el segundo fue convalidado cuando faltaban algunos minutos para terminar el encuentro. Luego de la protesta aireada de los argentinos, el capitán del equipo, Felipe Cherro, decidió retirarse del campo de juego y con él se fueron sus compañeros bajo una silbatina ensordecedora. Lejos de suspender el encuentro, el árbitro mandó a ejecutar de todos modos el penal ¡sin arquero!

Pues bien, en Europa, los ánimos bajos y los resultados negativos se revirtieron y, además, algunos jugadores de aquel plantel coincidieron en afirmar que España fue el país donde mejor se sintieron tratados. Allí, en Cataluña, el conjunto Arrabalero se midió dos veces frente al Barcelona y una vez frente a un combinado de jugadores del club catalán y del equipo vasco de Deportivo Alavés.

Aquel team de Barcelona había logrado alzar en 1928 su octava Copa del Rey y unos meses después ganaría la primera Liga de Fútbol Española. El conjunto argentino tenía una parada muy difícil. El 2 de febrero de 1929 se jugó el primer match y los catalanes se impusieron por 2 a 1. Los argentinos dejaron una muy buena imagen que volverían a repetir en el segundo partido jugado 5 días después.

Cabe aclarar que el Barça no presentó a todos sus titulares para estos dos partidos, sólo algunos como Emilio Walter, Enrique Mas, Juan Carlos Castillo, Vicente Piera y Manuel Parera. Afuera quedaron el arquero Platko y el capitán Josep Samitier, entre otros. El Sportivo jugó el segundo partido de igual a igual y no mereció perderlo, pero fue 3 a 2 abajo.

Luego de estos dos encuentros, la gira prosiguió por Italia y el 17 de marzo, con ocho partidos más de experiencia, los Arrabaleros volvieron a pisar tierras catalanas dispuestos a tomarse revancha. De movida, el match prometía ser entretenido, el combinado Barcelona-Alavés contaba con Platko y Walter entre sus filas. De acuerdo a los registros de la época, este combinado era netamente superior en calidad al equipo con el que Sportivo se había topado antes de su partida hacia Italia.

Ramón Luna fue el encargado de abrir el score: “…después de haber eludido la intervención de Walter, con un tiro corto y esquinado, restó toda chance a Platko, quedando, en consecuencia, señalado el primer tanto a favor de los visitantes”, escribió el Diario Crítica.

El segundo gol del partido fue para Sportivo y quien mojó nuevamente fue Ramón Luna, así lo testimonió el Diario La Prensa: “…Cruz se destacó peligrosamente probando puntería de tal manera que Platko tuvo que esforzarse para contener la pelota. La acción del guardavalla local fue insegura por cuanto rechazó la pelota a pocos pasos y Ramón Luna, que acometía velozmente siguiendo la acción de su compañero, recogió la pelota anidándola en la red española por segunda vez…”

Con un 2 a 0 a favor de los argentinos, se fueron al descanso. En la segunda etapa llegaría el descuento de los locales a través de una jugada maradoneana de acuerdo al relato del Diario El Mundo: “Campabadal, que fue el hombre más tesonero y peligroso del equipo, logró destacarse a los 27 minutos y desde el centro del campo inició una corrida y luego de haber esquivado a varios contrarios y desde escasa distancia, envió un tiro potente, que restó toda chance a Díaz, consiguiendo así el único tanto a favor de su equipo”.

A partir del descuento y hasta el final del partido, las mejores jugadas fueron de los locales hasta que un hecho imprevisto empañó de alguna manera el final, la falta de luz natural. Alrededor de las 18:30 comenzó a anochecer y durante los últimos 5 minutos, la visibilidad se volvió cada vez más escasa y así, a media luz, el arbitró dio el pitazo final. Fue 2 a 1 para Barracas.

Como corolario de esta gran actuación del equipo argentino, el Diario La Prensa le dedicó algunos comentarios como este: “Sportivo Barracas realizó hoy la mejor exhibición de football de cuantas cumplió en Barcelona, toda vez que los argentinos pusieron en la lucha un enorme entusiasmo, que unido a su envidiable táctica les permitió imprimir al juego una velocidad extraordinaria”.

Pese a su buen desempeño durante la gira, el Sportivo Barracas no tuvo una buena actuación en el torneo argentino de ese año. La experiencia europea taparía todo mal resultado y esta aventura barraquense quedaría para siempre en la historia de nuestro querido fútbol.

Ilustración: Martín Tobaldo Pastore (https://www.facebook.com/martin.tobaldopastore)


Acerca Diego González

ver todas las publicaciones

Diego Gonzalez nació un 11 de agosto del año 1975 en el Hospital Evita de Lanús, exactamente el mismo lugar donde también nació un cara sucia de Fiorito que años más tarde regaría de alegría el suelo argento. Desde temprana edad Diego se mostró como un niño motivado hacia la inventiva general (¿?), es por eso que al llegar a la pre adolescencia decidió que quería ser Ingeniero Electro-mecánico. Las cosas no salieron tal cual las soñó y los años hicieron su trabajo para intentar moldearlo como docente, profesión que ejerce actualmente con mucho honor y alguna que otra lágrima a fin de mes. Estudió historia, de ahí su pasión por esa rama de las Ciencias Sociales, además de trabajar en una escuela pasa varias horas de la semana metido en el Archivo Histórico de Barracas donde aprendió a desempolvar documentos, libros y fotos. Llegó al Rincón del Futbol por medio de una de las tantas invitaciones sin sentido que el Sr. Facebook nos provee cada día, aunque nunca imaginó que en “el rincón” encontraría un espacio que sí tenía sentido. Como amante de la historia promete investigar y escribir sobre el futbol y sus historias mínimas, esas que, en algunos casos, no se conocen y esas otras que, en otros casos, sólo algunos conocen. Hace un tiempo estuvo recluido en un retiro espiritual rogándole (quien sabe a quién) que sus neuronas no lo abandonen y se alineen correctamente para poder desentrañar una pila de historias ligadas al futbol. Así que, señor lector, siéntese cómodo y espere tranquilo, algo bueno está por venir.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*