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Picadito de verano

En un partido plagado de jugadas violentas, River se llevó un importante triunfo por 2 a 0 frente a Boca en el clásico de Mar del Plata y se quedó con la Copa Luis Nofal. No fue bueno el arbitraje de Néstor Pitana.

Ambos equipos llegaban a este encuentro con ganas de verse las caras. Boca parecía llegar mejor luego de conseguir un empate y una victoria en este receso, mientras River llegaba con dos derrotas: ante Aldosivi, cuando había presentado un equipo alternativo, y frente al San Pablo en la Florida Cup.

Boca empezó mejor, manejando de a poco los hilos del partido, y eso se notó cuando Ponzio perdió la primera pelota al 1′ de juego. A los 8′, iba a llegar la primera situación para Boca, en los pies de Pavón, tras un pase de Pablo Pérez, que no pudo definir bien; a esa altura ya el equipo de los mellizos era más que River, que se mostraba inconexo y sin generación de juego: sus avances terminaban en 3/4 o en corners.

A los 17′, se produjo la primera incidencia del partido, Luis Olivera, tras una dura falta del colombiano Sebastián Pérez, salió lesionado y fue reemplazado por Gonzalo Montiel.

Mientras, el equipo de Gallardo seguía sin poder encontrar el camino del buen juego. Recién a los 25′, tuvo la primera llegada al arco de Werner, media vuelta de Driussi que terminaría yéndose desvíado. 8′ más tarde, hubo otra llegada comandada por Mayada, y un espectacular cabezazo de Mora (la figura del partido), que sacó espectacularmente Werner.

A los 39′, ocurrió la segunda incidencia del juego: Guillermo Barros Schelotto fue expulsado del campo de juego, tras reiteradas protestas a Hernán Maidana, uno de los asistentes. Aún no terminaba la primera etapa, y la temperatura del Superclásico seguía subiendo.

Esto pareció haber potenciado al Xeneize, ya que 2′ más tarde, se produjo la cuarta llegada de gol del equipo de la ribera: esta vez en los pies de Fabra que se va por arriba de Batalla tras un fuerte disparo. El primer tiempo estaba cerca de llegar, y River mostraba muchas falencias defensivas, que aprovechaba su rival para avanzar por el lugar de Mina y Montiel, quien no podia acomodarse aún al lateral izquierdo.

El segundo tiempo no empezó de la mejor manera, sino con otra polémica: El árbitro del partido expulsó a Gustavo Barros Schelotto, quien había quedado como DT luego de la expulsión de su hermano, y a Marcelo Gallardo, por ingresar tarde al campo de juego, luego del descanso. A esta altura, parecía que Pitana buscaba ser el protagonista del encuentro, poniéndose puntilloso con cosas menores, en el contexto de un partido de verano. Los DTs tardaron en retirarse, y el complemento comenzó con poco más de 5′ de demora.

La etapa final comenzó dinamica, distinta a la primera. River algo más acomodado y predispuesto al ataque, Boca contrarrestaba con llegadas por los costados; ambos salieron dispuestos a no negociar el empate, y fue así que después de un par de llegadas por lado sin mucha importancia, a los 62′ se produce el quiebre del encuentro: Penal lícito para el Millo por mano extendida de Insaurralde, que Driussi cambiaría por gol. River pasaba al frente en el marcador, sin tal vez merecerlo, ya que no era más que su rival en el global del partido. El gol pareció reactivar las energías del equipo del Muñeco, quien seguía atacando, pero ahora era Boca el que respondía de contra. El partido estaba lleno de errores de ambos lados y se hacía un encuentro muy interesante, de arco a arco. A los 69′, llegaría el golpe de KO para el Xeneize: corner bien ejecutado por Gonzalo Martínez (otro partido malo y van…) y cabezazo limpio de Arturo Mina, que se le mete por el segundo palo al arquero Werner. El gol del ecuatoriano marcó el alivio, que era el peor de la defensa millonaria. Desde ese momento, River fue el que, sin mucho, dominó el encuentro, empezando a justificar la victoria. A 10´ del cierre, se produciría una trifulca que tendría como protagonistas al chico Palacios de River, Insaurralde (quien se iría expulsado por roja directa tras la falta al volante millonario), Driussi y Benedetto, los cuales también se fueron expulsados por agresión mutua. Mina y Centurión, debieron al menos ser amonestados, pero Pitana decidió que no se le siga escapando el partido de las manos. Los últimos minutos estuvieron de sobra. River justificó una victoria por lo realizado en el complemento y nada más.
En el global, no fue más que su rival, le costó muchísimo generar juego (extraña mucho a D’Alessandro), y da la sensación que Rigoni y Auzqui, no podrán cambiar mucho esa falta de juego asociado. Para Boca, queda un sabor amargo, ya que no hizo un mal partido, pero tampoco fue muy superior a su rival. El partido se definió por dos pelotas paradas, y más alla del resultado, seguro que los DTs no se fueron para nada conformes con los rendimientos de sus equipos.

Imagen: minutouno.com

 

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