Senegal aprovechó las dudas de Polonia

Los africanos capitalizaron al máximo los errores de los “Blanquirrojos” y arrancaron con buen pie su segunda aventura mundialista. Terminó la primera fecha de la fase de grupos y todos los encuentros nos regalaron al menos un gol.

Senegal venció 2-1 a Polonia en el Otkrytiye Arena moscovita – la casa del Spartak – y volvió a sonreír ante un representante del “Viejo Continente”. Resultó muy eficaz el seleccionado orientado por Aliou Cisse ante unas “Águilas” bajas calorías, a las que les costó demasiado batir sus alas para generar juego asociado.

Muy poco mostraron ambos seleccionados en los 45 iniciales, en un encuentro dominado por la indecisión y la apatía. Polonia tuvo el 65 % de la posesión, pero en ningún momento supo qué hacer con la pelota. Senegal apostó a su despliegue físico y la velocidad de su circuito de ataque. Claro que tan sólo fueron buenas intenciones y el peligro real casi que ni golpeó a ambas porterías.

Parecía que el único capaz de romper con el molde en los polacos sería Maciej Rybus. El volante del Lokomotiv ruso inquietó con su dinamismo y sus desbordes, pero nunca terminó de ser el socio ideal de Robert Lewandowski. Y si al goleador no se lo alimenta como corresponde, la hambruna ofensiva en este equipo es notoria.

Por el lado senegalés Sadio Mané era el jugador a seguir. Pero quien impresionó con su velocidad y aceleración en los momentos indicados fue el extremo Ismaila Sarr.

En un partido condenado al cero, la única forma de desbloquear el resultado sería a través de un error o una genialidad. Y la primera opción significó la apertura del marcador.

Cuando no pasaba absolutamente nada y el concierto de pases equivocados estaba a flor de piel, Idrissa Gueye se animó con la pelota y llegó hasta la puerta del área enemiga. El volante del Evertón inglés casi por compromiso ensayó un disparo sin ton ni son. La pelota claramente se perdía hacia afuera, pero en el camino rebotó en Thiago Cionek y volvió al juego, como si un experto tirador en el bowling fuese ayudado por la guía de seguridad que van encima de la canaleta. Szczesny descolocado porque iba hacia un lado y el balón ingresó mansamente por el otro. Gol de Senegal a los 37 minutos y a romper con la monotonía.

En el complemento Polonia salió un poco más arriba en busca de equilibrar la balanza. No alcanzaba con tener la pelota, había que traducir la posesión en llegadas de riesgo. Y el goleador tuvo su primera entrada en escena.

A Lewandowski le cometieron una falta a centímetros del área grande y el propio jugador del Bayern Münich se hizo cargo del disparo. Remate por encima de la barrera y gran atajada de Khadim N´Diaye.

Otra vez el partido ingresaba en la meseta de la mediocridad y no fue más que esa calma que antecede al huracán. No pasaba nada, hasta que Senegal encontró el segundo grito.

A la hora de partido volvió a entonarse un canto a las distracciones. Mbaye Niang tuvo que salir del campo de juego para ser atendido y el juego se reanudó mientras el extremo del Torino esperaba para reingresar. En la misma dimensión, un despeje desde el campo senegalés fue a parar al terreno polaco. Lo que son las calamidades, que suelen venir todas juntas: en el momento que Grzegorz Krychowiak se mandó una pifia hacia atrás, el árbitro Shukralla le hizo la seña a Niang para que regresara al partido.

Niang ingresó por el costado del campo de juego y ninguno de la defensa europea tomó nota de esto. El jugador del Torino no tuvo nada que envidiarle a Usain Bolt en la veloz carrera y lo primereó a Szczesny en la desesperada salida, para quedar frente al arco. Pase a la red y Senegal 2-0 arriba.

Polonia jamás se recuperó del impacto y tampoco mejoró sus ideas para enderezar el rumbo. Un balón detenido lo ayudó a Krychowiak a lavar las culpas y a romper con la sequía goleadora de los europeos en los estrenos mundialistas.

A los 86´, tiro libre de Kamil Grosicki desde la derecha y buen cabezazo de Krychowiak para achicar la brecha. Tras 5 debuts en Copas del Mundo, Polonia anotaba un gol… aunque solamente fue para romper con una racha.

Lo ganó Senegal por astucia y los europeos deberán trabajar mucho para recomponer su imagen. Se busca esa especia en vías de extinción, llamada enganche. Si Nawalka pretende que Lewandowski sea el mismo del Bayern Münich, deberá encontrarle un socio que lo asista. De lo contrario, la suma de arrestos individuales no formarán jamás un equipo y las “Águilas” ya entraron en la zona donde el margen de error se reduce.

Síntesis:

Senegal (2): 16-Khadim N´Diaye; 22-Moussa Wage, 6-Salif Sané, 3-Kalidou Koulibaly y 12-Youssouf Sabaly; 18-Ismaila Sarr, 13-Alfred N´Diaye (8- Cheickhou Kouyaté), 5-Idrissa Gueye y 10-Sadio Mané; 9-Mame Diouf (11-Cheick N´Doye) y 19-Mbaye Niang (14-Moussa Konaté). DT: Aliou Cisse.

Polonia (1): 1-Wojciech Szczesny; 20-Lukasz Piszczek (18-Bartosz Bereszynski), 4-Thiago Cionek, 2-Michal Pazdan y 13-Maciej Rybus;  16-Jakub Blaszczykowski (5-Jan Bednarek), 10-Grzegorz Krychowiak, 19-Piotr Zielinski y 11-Kamil Grosicki; 7-Arkadiusz Milik (23-Dawid Kownacki) y 9-Robert Lewandowski. DT: Adam Nawalka.

Árbitro: Nawaf Shukralla (BAH)

(Foto Principal: Football Senegal)


Emiliano Schiavi

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Soy Emiliano Schiavi y siempre me interese por el fútbol internacional. Sin cable ni internet me las arreglaba leyendo el "Guerin Sportivo" o cualquier revista extranjera que solo se conseguía en algun kiosco del Centro. También me acompañaba algun VHS sobre la historia de los mundiales y nunca me cansaba de verlos. Por eso le preste atención al fútbol de Europa, Africa, Asia y - si estaba aburrido - Oceanía. Descubrí un medio maravilloso como la radio y conocí buena gente (grandes amigos) que me acercaron al Rincón del Fútbol en FB. La radio es una pasión, pero escribir es un deleite. Y todos los dias lo hago en este espacio de FB, donde investigo y me gusta informar y entretener. Mi mayor expectativa para este nuevo proyecto es seguir aprendiendo. Porque a los 40 años también se aprende, créanme. Tengo total libertad para expresarme, leer y ser leído. Porque nadie desafina cuando uno escribe lo que se le canta. Digamos todo ...

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