El día mas importante en la historia de Islandia

La victoria por 2 a 1 ante Inglaterra el 27 de junio de 2016 por los octavos de final de la Eurocopa, es considerado el suceso mas importante en la vida de los isleños incluso superando a la Declaración de la Independencia de 1944. Simplemente fútbol.

Las plazas se fueron llenando como presagio de un momento único e inigualable. De fondo se podía apreciar ese paisaje particular, con casas pintadas de diversos colores, un cielo nublado que distorsionaba la imagen de las montañas blancas que abrazan Reikiavik. Era el mes de junio, verano, en aquella remota isla nórdica. En esa época del año la noche se hace día y la luz natural iluminaba los blancos rostros de los islandeses que ansiosos se agrupaban en torno a las pantallas gigantes.

Vestían las camisetas azules de la Selección vikinga debajo de camperas de lana y deportivas que los protegían del viento y de una temperatura que no superaba los 12 grados. De fondo, se escuchaba música mezclada con el emocionante relato de Guðmundur Benediktsson de unos días antes.

El llanto emocionado del relator viajó por todo el mundo. El gol en el minuto 93 de Arnór Ingvi Traustason, que decretaba la victoria 2 a 1 frente a Austria, se volvió viral. Imposible no sentir un cosquilleo en todo el cuerpo cuando se escucha el llanto emocionado del narrador vikingo.

 

¡Está abierto. Theódór Elmar! ¿Está solo? ¡Tres contra dos! ¡Emmi (apodo de Elmar) dentro del área! ¡Dentro del área! ¡Emmi! ¡Sí, sí, sí! ¡Estamos ganando! Clasificamos a los octavos de final. ¡Estamos ganándole a Austria! Mi voz se fue, pero eso no importa, hemos clasificado. ¡Arnór Ingvi Traustason acaba de anotar! Islandia 2, Austria 1. ¡Qué momento, qué momento! El árbitro acabó el partido. Nunca me he sentido tan bien. Traustason nos dio la primera victoria en la Eurocopa. No habíamos perdido, no se olviden de eso, nunca hemos perdido, pero la primera victoria llegó. Islandia 2, Austria 1“.

Cuando faltaban momentos para que empiece el partido todos los habitantes de Islandia estaban sentados frente a una pantalla. Algunos con el celular en mano ultimando encuentro con amigos para compartir ese histórico momento.

A más de 2800 kilómetros sus héroes nacionales se enfrentaban a Inglaterra por los octavos de final de la Eurocopa 2016. El Allianz Riviera era el escenario para esa épica disputa.

El reloj marcó las 21:00 hs en Niza, una hora antes en Reikiavik, y la pelota comenzó a rodar. Un alarido circundó la isla y los nervios de la espera le dieron paso a los nervios propios de semejante acontecimiento.

Los nombres rivales asustaban, figuras de la Premier League, una de las más competitivas del mundo. Inglaterra tenía estos once: Hart; Walker, Cahill, Smalling y Rose; Alli, Dier y Rooney; Sturridge, Kane y Sterling.

Los abanderados del sueño vikingo esa noche fueron: Halldórsson; Saevarsson, Árnason, R. Sigurdsson y Skúlason; Gudmundsson, G. Sigurdsson, Bjarnason; Sigthórsson y Bodvarsson.

A muy poco de empezado el partido, el sueño islandés parecía llegar a su fin. Sturridge metió un pase cruzado a la espalda de la defensa y dejó solito a Sterling que, con un amague, gambeteó al arquero que solo atinó a derribarlo. Penal para Inglaterra. Las poco más de 300 mil almas vikingas se estremecieron. El silencio se apoderó de las calles y se transformó en una queja cuando Rooney remató al gol desde los doce pasos.

Pero los gladiadores vikingos no iban a defraudarlos, apenas un par de minutos más tarde dejaron las cosas como al principio. Kári Arnason peinó un lateral ejecutado sobre la derecha del ataque y dejó solo a Ragnar Sigurdsson que con la derecha colocó el balón junto al palo izquierdo. La frustración mutó por un alarido ensordecedor. Los bares y las calles isleñas se unieron en un solo grito. El sueño vikingo seguía más vigente que nunca antes.

Y el milagro se consumó doce minutos más tarde. Sigthorsson finalizaba una buena acción colectiva con un disparo que Hart sólo frenó a medias. Quedaban 70 minutos y un previsible asedio inglés por delante. Pero Inglaterra se fue apagando minuto a minuto, pase a pase.

Segundo gol a Inglaterra. (Foto: uefa.com)

Cada acción inglesa, mitigada por la firme defensa islandesa era vivida como un gol en Reikiavik. Un alarido vikingo y un abrazo con el que tenían al lado decretaban la finalización de la jugada de peligro.

Fueron minutos de una tensión inmensa que culminaron con la última jugada del partido. Centro al área que Kári Arnason desvió al córner cuando esperaban dos delanteros ingleses para empatar.

Los brazos se alzaron al cielo, se gritó como un gol, se jugaba el cuarto minuto de descuento y ese córner era la última jugada del partido.

Festejo frente a Inglaterra. (Foto: lacapital.com)

Se silenciaron los más de 300 mil islandeses en Islandia y en el Estadio de Niza el relator Benediktsson imploraba para que el partido finalice. Hart iba al área para buscar el cabezazo salvador. Kane ejecutó el córner que Alli cabeceó desviado. La alegría era inconmensurable, un grito vikingo surcaba la inmensidad del Atlántico y se esparcía a todo el mundo. Islandia por primera vez en la historia estaba entre los 8 mejores de Europa.

La noche que no era noche se tiñó de azul, blanco y rojo. La mayor celebración que se haya dado por esas tierras lejanas comenzó con el pitazo final.

La coreografía del festejo vikingo salía de la pantalla y se replicaba en cada rincón de la isla.

El milagro islandés se iba a reflejar en todos los diarios deportivos del planeta. Los vikingos habían derrotado a los inventores del fútbol. Ni más, ni menos.

Los historiadores del pequeño país nórdico compararon esa noche con la celebración después del referéndum donde se optó por la independencia del país en 1944.

Nueve meses después de esa noche de ensueño en Islandia se registró el récord histórico de nacimientos.

En cuartos de final de esa Eurocopa, Francia se interponía en el camino y los derrotaba por 5 a 2. Poco importó. Luego llegó la clasificación para el Mundial de Rusia y probablemente junto a la actuación en el mismo, serán sucesos importantísimos para los islandeses. Pero aquel 27 de junio sin lugar a dudas marcó la vida de Islandia y será recordado como el día más importante para los habitantes de la tierra del hielo.

Por: Marcelo Ferreyra

Foto principal: ovaciondigital.com.uy


Marcelo Ferreyra

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Soy Marcelo, tengo 41 años y me apasiona el Fútbol desde que tengo memoria. Soy Lic. en Sistemas y docente universitario y el periodismo deportivo siempre fue una cuenta pendiente. Hace unos años hice radio con muy buenos amigos que me acercaron a este maravilloso proyecto. Cubro San Lorenzo e Islandia para este Mundial.

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