Godoy Cruz

En Mendoza, a Tigre se le cortó la racha

En los primeros momentos, el partido resaltó por una característica común en ambos equipos: la imprecisión. Sin embargo, rápidamente el conjunto local reaccionó y se aprovechó de las ventajas que el visitante daba.

Durante todo el primer tiempo, los dirigidos por Pedro Troglio dieron una sensación de cansancio y agotamiento. Parecía un equipo que jugaba en la altura de Quito o de La Paz.

12 minutos corrían cuando los jugadores de Tigre se miraban preguntándose quién despejaba una pelota que poco a poco se acercaba al arco de Ibáñez. Galmarini levantaba la mano pidiendo una mano, que solamente él pudo haber cometido, mientras Cardozo trababa y se daba vuelta como para salir jugando, cuando nunca recuperó el balón, y así, en cuestión de segundos, González abrió la cuenta para el Tomba.

Esa era la mismísima imagen de Tigre. Mirarse y no entrar en acción. Un flojo primer tiempo.

A los 25 de la primera mitad, de un córner sale la pelota y Ayoví con mucha facilidad supera a su marca, Erik Godoy y cabecea una pelota que tuvo destino de gol. También hay que preguntarse por qué Ibáñez seguía parado sobre la línea del arco mientras el ecuatoriano, de palomita, metía el gol.

Los siguientes minutos tuvieron un lento recupero de Tigre por la acción de algunos nombres propios. El juvenil Diego Sosa, acompañado en segunda instancia de Cachete Morales y del joven Alexis Castro, intentaban la levantada.

Cuando caía la persiana de la primera mitad, Ayoví la baja en la mitad de la cancha, encara y supera a su marca, el siempre superado Óliver Benítez, y corrió al arco. Benítez de atrás lo corría, pero parecía más preocupado por bajar al ecuatoriano que por salvar el tercero. Por suerte, Nelson Ibáñez salió lejos y ganó el mano a mano frente al potente delantero y así nace la recuperación. Sosa toma esa pelota y en una baldosa, con un hermoso lujo, deja a tres jugadores mendocinos en el camino, para que luego Cardozo asista a Morales, que se la da a Castro y que en un mano a mano termina dejando a Luna para que descuente.

La conclusión del primer tiempo pudo salir de los labios de Troglio, cuando resumió diciendo: “Pasamos del 3-0 al 2-1”. Con un semblante de tranquilidad por las dos opuestas realidades que podrían haber sido, pero aún muy preocupado por el mal partido de sus dirigidos.

El segundo tiempo volvió a comenzar siendo más claro el local. Vuelve a salvar Ibáñez un mano a mano y luego se pierden una clara tras un córner.

Troglio buscaba levantar el equipo y para eso hizo un cambio estratégico. Sosa bajó al lateral y salió Urribarri, ingresando el goleador de la Selección Nacional Sub-20, Ramón “Monchi” Miérez.

Fede González no trascendía, así que en el minuto 18 del segundo tiempo dejó el campo para que ingrese otro juvenil, en este caso el debutante Walter Mazzantti, en su primera aparición en el banco de suplentes (podemos recordar que esta misma semana Mazzantti festejó el campeonato de la 4ta división de la Copa Integración, torneo que ganó Tigre y en el que Mazzanti, así como Sosa, Cardozo y más tempranamente Miérez fueron parte).

El partido era interrumpido constantemente. Los jugadores caían, tiraban la pelota afuera y así pasaban los minutos y los 3 puntos sonaban cada vez más fuerte para el Tomba.

Agustín Cardozo no caminaba del todo bien y dejó su lugar para que lo reemplace Gaspar Iñíguez. Quedaban aún 20 minutos y un gol era la esperanza para Tigre y también para reavivar el partido.

En los últimos momentos, otra mala noticia para la enfermería matadora por una mala caída de Óliver Benítez y muchos signos de dolor en el central. Tigre quedó con uno menos un minuto, pero Benítez reingresó al campo simplemente para no dejar al equipo con uno menos. Mientras tanto, habrá que esperar que le hagan estudios en los próximos días para saber el alcance de la lesión.

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