Conmebol trasladó el partido de Always Ready y Mirassol a Asunción, una mudanza que favorece al líder y reduce el margen del Granate en la Copa.
Un imprevisto geopolítico alteró por completo la planificación de Lanús en el Grupo G de la Copa Libertadores. Debido a los masivos bloqueos de caminos que afectan a Bolivia, la Conmebol resolvió a contrarreloj mudar el encuentro entre Always Ready y Mirassol —programado para este martes 19 de mayo— desde el Estadio Municipal de Villa Ingenio al llano de Asunción, Paraguay. La decisión de resguardar la seguridad de las delegaciones elimina de forma repentina el factor geográfico de El Alto, una aduana física que el Granate vislumbraba como el escenario ideal para que el puntero brasileño resignara puntos.
La modificación de la sede altera la equivalencia deportiva del grupo en perjuicio directo del equipo conducido por Mauricio Pellegrino. Mirassol, que lidera la zona con 9 unidades, evitará el desgaste extremo de los 4.150 metros sobre el nivel del mar y afrontará su compromiso en condiciones climáticas normales, donde su jerarquía técnica lo posiciona como claro favorito ante el conjunto boliviano. Lanús, en contrapartida, ya pagó el costo de la altitud en su visita a Bolivia, donde sufrió una dura caída por 4-0 que deterioró severamente su diferencia de gol (-3), un hándicap que ahora su rival directo no deberá asumir.
Este nuevo panorama traslada toda la presión al compromiso que el Granate disputará el miércoles frente a Liga de Quito en Ecuador. Con el escolta sumando 6 puntos, una eventual victoria de Mirassol en territorio paraguayo obligará a Lanús a buscar un triunfo en los 2.850 metros de la capital ecuatoriana para mantener aspiraciones matemáticas de pelear el primer puesto. De lo contrario, el conjunto de la zona sur quedará condicionado a asegurar la segunda ubicación, un peldaño que obliga a revalidar la clasificación en la siempre compleja instancia de repechaje.
Imagen Web: launion.com.ar

