#Ídolos: Un “Bichi” bien “Bicho”

ARGENTINOS JUNIORS

Seguramente al hablar de la cantera del “bichito coloradoo” de La Paternal surjan nombres más que esplendorosos como lo son Diego Maradona y Juan Román Riquelme, entre otros, pero sucede que estos jugadores tuvieron su época de mayor brillo en otras instituciones. Por esto para hablar de “ídolos” del club porteño, seleccionamos a Claudio “El bichi” Borghi ya que no sólo fue partícipe directo en la obtención de la Copa Libertadores 1985 como futbolista, sino que también formó parte del plantel nacional campeón del mundo en 1986 y además fue artífice de la última conquista de Argentinos a nivel nacional, como entrenador.

“Bichi Borghi”, 1985. (Xenen)

Nacido el lunes 28 de septiembre de 1964 en Castelar, Provincia de Buenos Aires, Claudio Daniel Borghi Bidos, llegó a este mundo con una estrella redonda bajo los pies: con 22 años de edad se convertiría en campeón del torneo de nuestro país y del mundo con la Selección Argentina en el Mundial México 1986.
Como futbolista además se consagró en Colo-Colo de Chile, Neuchâtel Xamax de Suiza y Milan de Italia y aunque su romance con el elenco trasandino se asimila en logros y afectos con lo sucedido con Argentinos Juniors, la historia comienza ahí, en La Paternal y más allá de desencuentros y épocas no tan felices, Borghi cuenta como el hombre que levantó trofeos en el club de la Ciudad de Buenos Aires (también en Colo-Colo) como jugador y como DT.

La carrera profesional del “Bichi” inició en el club que lo vio nacer como jugador: la Asociación Atlética Argentinos Juniors. Fue en 1980 que consiguió dar sus primeros pasos como profesional en la institución porteña y los lauros fueron llegando con tranquilidad. Durante la etapa de su debut y los años subsiguientes, el rendimiento del “Bichi” llamaba poderosamente la atención de propios y ajenos, alcanzando incluso entrar en consideración como un nuevo “Diego Maradona”. Sin embargo, a pesar de las dotes futbolísticas del chico de Castelar y sin que se pueda definir a ciencia cierta por qué, la verdad es que Borghi no pudo explotar como evidentemente podría haberlo hecho: tenía con qué, quizás le faltaron los “cómo”.

Aún con estas cuestiones, Claudio construyó un camino que lo llevaría a formar parte de los planteles más importantes de Argentinos Juniors: el bicampeón nacional en 1985 y 1986, junto con el equipo ganador de la Copa Libertadores de 1985.
Tras la obtención del trofeo sudamericano por excelencia, llegó una oportunidad dorada para Borghi: se lo convocó para integrar la Selección Argentina que disputaría el Mundial de México ’86. En el primer duelo que fue ante Corea Del Sur y donde el combinado albiceleste venció por 3 a 1, Borghi no ingresó al verde césped. Su oportunidad llegaría en el segundo compromiso ante Italia. Allí el “Bichi” jugaría hasta el minuto 29 del complemento y saldría reemplazado por Héctor Enrique. En la tercera batalla, frente a Bulgaria, volvería a ser titular, mas para la segunda mitad aparecería nuevamente Enrique y estos serían los últimos momentos en lo que el futbolista de Castelar podría disputar ya que luego no tuvo minutos de acción; no ingresó en ninguna de las etapas de play-offs; es decir octavos de final, cuartos, semis y final. Argentina se coronó campeón del mundo y aunque tal vez el aporte de Borghi ni fue el esperado dentro del campo de juego, claramente formaba parte trascendental del armado del equipo y de todo lo que hace a un elenco que transita por un certamen de tal magnitud: el título era suyo también, de eso no puede caber duda.

“VS LA JUVE”. Argentinos disputó la final intercontinental en 1985, cayó por penales ante Juventus. (@tphoto2005)

Una vez que el mundial quedó detrás, Argentinos transfirió a Claudio a Milan de Italia, pero como el rossonero tenía el cupo de extranjeros completo, para evitar que el futbolista quedara inactivo, lo cedió al Como. Su paso en Europa no fue lo esperado y regresó a Argentina para jugar en River, luego pasó a Huracán y de allí recaló en su otro gran amor: Colo-Colo de Chile. Fue en el equipo trasandino que Borghi pareció reencontrarse con su mejor versión futbolística, coronándose en la Recopa Sudamericana 1992, la Interamericana del mismo año; en Colo-Colo sigue siendo ídolo y el mismo Bichi se declara hincha del club chileno.
En su retorno a nuestro país jugó en Unión de Santa Fe, después emigró a Brasil para ser parte de Flamengo y volvió a Argentina para calzarse la casa de Independiente primero y Plantese después. De allí pasó a Correcaminos de México y luego volvió a su querido Chile para jugar en O’Higgins, Audax Italiano y Santiago Wanderers, donde finalmente decidió colgar los botines en 1998.

Esos 28 años de carrera, lógicamente, lo fueron preparando para su siguiente movimiento y en 2001 se convierte en ayudante de campo del entrenador de Colo-Colo, Roberto Fernández y en 2002 volvió a las canchas como entrenador principal, teniendo su chance inicial en Audax Italiano. Entre 2003 y 2005, probablemente buscando acumular experiencia, se interiorizó por el fútbol universitario y fue director técnico de la Selección de la Universidad de Las Américas consagrándose campeón en el Torneo Metropolitano de la Asociación Deportiva de Universidades Privadas en 2003, repitiendo en 2004 y en 2005, este último denominado Torneo Nacional de la ADUP. Pero las coronas de esa etapa no se detuvieron y Borghi ganó el Torneo Uniliga (2004), el Campeonato Sudamericano “Copa Integración Americana” (2004) y volvió a quedarse con el Metropolitano de 2005, junto con los trofeos de la Copa Andina y Copa Bernardo O’Higgins del mismo año.

Ya como director técnico profesional, 2006 lo encontró a la cabeza de Colo-Colo logrando durante su paso por allí ni más nimenos que el primer tetracampeonato de un equipo chileno. También fue finalista de la Copa Sudamericana 2006, perdiendo la serie final ante Pachuca de México. En 2008 deja Chile y regresa a su país natal para transformarse en el DT de Independiente de Avellaneda. En 2009 se sienta en el banco de Argentinos Juniors y aquí vuelve a darle felicidad a la afición del “Bicho”, logrando apoderare del Torneo Clausura 2010. Luego pasa a Boca Juniors y en 2011 le ofrecen entrenar al seleccionado chileno, por lo que vuelve a cruzar La Cordillera de Los Andes, pero aunque la construcción de una idea de juego fue buena, los resultados definitivos no acompañaron la campaña. En 2013 se da una nueva oportunidad con Argentinos Juniors, pero el romance naufraga y lleva a Borghi a dejar La Paternal. En 2016 se hace cargo de Liga de Quito de Ecuador y desde su salida, no volvió a tener ningún plantel a cargo.

Más allá que su último paso como entrenador de Argentinos Juniors no fue lo que se esperaba, el recuerdo en general del hincha es positivo ya que Claudio Borghi quedó en la historia del club porteño como integrante de los planteles que dieron las mayores alegrías a la institución.
Quizás haya una tercera parte de este romance, quizás no, pero lo que ya está escrito, hasta ahora al menos, no pudo borrarse a punto tal que una de las plateas del Estadio “Diego Armando Maradona”, casa de Argentinos, llevará el nombre de Borghi como homenaje y se llamará Nueva Platea Gavilán Baja “Bichi Borghi”.

“POR AMOR AL BICHI”. Argentinos Juniors dejará el nombre de Claudio tatuado en su hogar. (En Cancha)

FOTO DESTACADA: “Claudio Borghi”
Wikipedia
FOTOS:
Xenen
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En Cancha


Maru Burak

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Nací un lluvioso lunes 12 de julio de 1982 y según mi DNI me llamo María Clarisa Burak, pero soy simplemente Maru. En 2005 dejé mi natal Provincia de Buenos Aires y me vine a Córdoba, donde resido desde entonces. Por hobbie hago música, canto e intento bailar, pero mi vocación es, fue y siempre será el periodismo. Me sumé a "El Rincón del Fútbol" en febrero de 2017 y espero mantenerme acá mucho, pero mucho tiempo: no es usual encontrarse a una manga de loquitos igual de fanáticos que yo. Aunque todos los deportes me atraen, el fútbol tiene ese no se qué, ese encanto que me aprisiona. En El Rincón cubro mayormente a la Selección Argentina Femenina y al fútbol femenino de España, con la idea de ir sumando ligas y equipos a la cobertura. También doy una mano con otros torneos donde juegan ELLOS, porque los hombres también juegan al fútbol... ¿NO? Deseo que el futuro me encuentre dedicada a mi vocación y que pueda desarrollarla con criterio y profesionalismo. Soy MESSIsta, BANINIsta, fan de Aldana Cometti, soñadora e ideologista, del deporte y de la vida. Sólo resta decir... ¡Pero qué viva el fútbol!

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