
Con un gran Di María, el equipo de Almirón tuvo muchas ocasiones, pero no pudo batir a Quintana, el arquero de los ecuatorianos.
Rosario Central inició su camino en la Copa Libertadores con una igualdad que dejó sensaciones encontradas. En un Gigante de Arroyito colmado, el equipo dirigido por Jorge Almirón empató 0-0 ante Independiente del Valle por la primera fecha del Grupo H, en un partido donde hizo méritos para ganar, pero se topó con una actuación destacada del arquero rival.
El regreso de Ángel Di María como titular, tras tres semanas de ausencia, fue una de las grandes noticias para el conjunto auriazul. El campeón del mundo mostró su jerarquía desde el arranque y fue uno de los principales generadores de peligro en una noche en la que Central dominó, pero no logró concretar.
El inicio del encuentro tuvo a la visita más punzante. Independiente del Valle avisó primero con un remate de Carlos González que se desvió en Ávila y luego con un potente disparo de Alcívar desde larga distancia que exigió una gran respuesta de Jeremías Ledesma. El arquero canalla volvió a intervenir en otras dos ocasiones claras, sosteniendo al equipo en los momentos más delicados.
Con el correr de los minutos, Central se acomodó en el partido y comenzó a generar situaciones. Un zurdazo de Alejo Véliz marcó el primer aviso, pero la más clara llegó tras una jugada de Jaminton Campaz que derivó en una doble oportunidad para Enzo Giménez, ambas contenidas por el arquero Guido Villar…
Pero la figura de la noche fue el ecuatoriano Quintana, quien se mostró imbatible ante cada intento del conjunto rosarino. Respondió con seguridad ante disparos de Pizarro, Di María y Véliz, y sostuvo a su equipo en los momentos de mayor asedio local.
En el complemento, el dominio de Central fue aún más marcado. Véliz convirtió de cabeza, pero el tanto fue anulado por una posición adelantada previa. Luego, un córner ejecutado por Di María generó otra situación clara que ni Véliz ni Ovando pudieron capitalizar.
El partido cambió con la expulsión de Sornoza en Independiente del Valle, tras un golpe innecesario sobre Ovando. Con un hombre de más, Central fue con todo en busca del triunfo: Sández estrelló un remate en el palo y tanto Giménez como Campaz y el propio Di María tuvieron sus chances, pero la pelota se negó a entrar.
El pitazo final dejó una sensación agridulce en Arroyito. Rosario Central fue superior, generó numerosas situaciones y tuvo en Di María a su conductor futbolístico, pero la falta de eficacia y la gran noche del arquero rival le impidieron quedarse con los tres puntos.
El empate deja al Canalla con la obligación de sumar fuera de casa para no complicar sus aspiraciones en el Grupo H. La actuación, sin embargo, dejó señales positivas: el equipo mostró carácter, volumen de juego y una clara intención de ser protagonista en el certamen continental.
