Martín Río deja el sur para sumarse al proyecto de la “T”.
El mercado de pases, ese territorio de negociaciones silenciosas y firmas urgentes, sacudió la tranquilidad de Banfield a escasas horas de su debut en el Torneo Apertura. La noticia corrió por los pasillos del club con la frialdad de los datos irreversibles: Martín Río, el eje del mediocampo, dejará de vestir la camiseta albiverde de forma inmediata.
Talleres de Córdoba aceleró en la recta final del periodo de transferencias. La dirigencia cordobesa, con una determinación que no encontró resistencia suficiente, logró alcanzar un acuerdo verbal con sus pares del “Taladro” para adquirir la totalidad de la ficha del futbolista que supo ser el termómetro del equipo en la última etapa.
Pedro Troglio, quien diagramaba el esquema para enfrentar a Huracán, recibe un golpe estratégico de proporciones considerables. Perder a una pieza de esta jerarquía en la antesala del inicio del certamen altera los planes de un cuerpo técnico que busca, ante todo, estabilidad y puntos para alejarse de la zona de riesgo.
La operación, revelada en sus detalles preliminares por la prensa especializada, indica que el mediocampista central firmará un contrato por cuatro temporadas con la institución cordobesa. Allí, bajo las órdenes de Carlos Tevez, buscará consolidar el despliegue que lo hizo destacar en la zona sur del conurbano bonaerense.
Río no fue un pasajero más en la historia reciente de la institución. Durante su estadía, disputó treinta y tres encuentros y logró anotar cinco goles, una cifra destacada para un jugador cuya función principal reside en la contención y el equilibrio. Su partida deja un hueco difícil de cubrir en el círculo central.
El recorrido administrativo de esta transferencia tiene matices económicos relevantes. El jugador había arribado a principios de 2025 desde Querétaro, en México, bajo una modalidad de préstamo que incluía una opción de compra por la mitad de su pase, un derecho que la dirigencia de Matías Mariotto ejerció con antelación.
Aquel movimiento financiero, que implicó un desembolso cercano a los seiscientos mil dólares, permitió que Banfield fuera dueño de la mitad de la ficha. Ahora, con la venta del ciento por ciento a Talleres, el club de Peña y Arenales recibirá la compensación correspondiente a ese porcentaje que supo asegurar debidamente.
El vestuario siente la ausencia antes de que se consume la firma. La salida de un referente futbolístico en medio de la preparación para la Liga Profesional obliga a una reconfiguración táctica. El grupo debe asimilar que uno de sus pilares ya no estará para disputar cada pelota dividida en el fragor de la competencia.
En las oficinas del club cordobés ya preparan la documentación pertinente para el arribo del volante. El esférico ahora rodará para Río en tierras mediterráneas, donde se espera que su capacidad de corte y distribución sea el motor de un equipo que aspira a grandes conquistas en este nuevo calendario que inicia.
La celeridad de las gestiones impidió una despedida formal en el campo de juego. El fútbol moderno, regido por los tiempos del mercado y las necesidades contables, impone estas salidas abruptas que dejan a los entrenadores con el desafío de encontrar soluciones donde antes solo había certezas y nombres fijos.
Para Banfield, el objetivo primordial sigue siendo la permanencia. Sin embargo, encarar esa lucha sin su mediocampista estrella añade una dificultad extra a una temporada que se vaticina exigente. La zona roja del descenso no permite distracciones ni debilitamientos imprevistos en la columna vertebral del once titular.
El vacío que deja Río trasciende lo táctico; es la pérdida de una identidad de juego que el cuerpo técnico había logrado amalgamar. Mientras los contratos viajan para ser rubricados, el hincha observa con resignación cómo las piezas del tablero se mueven por intereses que exceden lo que sucede estrictamente sobre el césped.
Finalmente, el acuerdo está sellado en la palabra y solo resta el protocolo de la rúbrica para que el traspaso sea oficial ante las autoridades de la Liga. Banfield inicia una nueva etapa, marcada por la urgencia de reinventarse, mientras Córdoba aguarda por el arribo de un refuerzo que promete jerarquizar la estructura de la “T”.
Imagen Web: launion.com.ar

