El regreso de Rosario Central al Gigante de Arroyito en una jornada cargada de recuerdos no terminó como se esperaba. En el día del recordado “espaldazo” y tras la eliminación en el Clausura, el equipo canalla parecía encaminar un debut auspicioso en el Torneo Apertura 2026 gracias a un penal convertido por Ángel Di María. Sin embargo, Belgrano sorprendió en el cierre y, con una ráfaga letal, se llevó una victoria histórica por 2-1.

El partido fue cerrado, friccionado y con escasas situaciones claras. Central tomó la iniciativa territorial, pero sin profundidad. Belgrano se replegó con orden y apostó al error ajeno. La jugada que quebró la paridad llegó a los 42 minutos del primer tiempo y estuvo envuelta en polémica.
Jaminton Campaz tiró un centro pasado desde la izquierda buscando a Di María. Juan Velázquez llegó exigido y, tras el pique que lo superó, estiró la pierna derecha. El contacto con el campeón del mundo fue mínimo y poco claro. Yael Falcón Pérez cobró tiro libre afuera, pero el VAR —a cargo de Jorge Baliño— lo llamó para revisar. Tras observar la jugada, el árbitro cambió su decisión: penal para Central.
El estadio explotó, pero el banco visitante no lo podía creer. Lucas Zelarayán respondió con aplausos irónicos y una sonrisa cargada de bronca. Ricardo Zielinski reclamó con vehemencia y ya no volvería a sentarse tranquilo: en el inicio del segundo tiempo fue expulsado tras otra protesta.
Di María ejecutó con jerarquía y abrió el marcador. Fue su octavo gol desde su regreso a Rosario en 17 partidos, con la particularidad de que la mitad llegaron desde el punto penal o pelota parada.
Central pareció controlar el desarrollo durante buena parte del complemento. Incluso tuvo el segundo en un cabezazo de Enzo Giménez que dio en el travesaño cuando el arquero Thiago Cardozo ya estaba vencido. Todo indicaba que el equipo de Jorge Almirón —que debutaba oficialmente como DT canalla— iba a quedarse con los tres puntos.
Pero el fútbol suele guardarse un giro para el final. Y esta vez fue en contra del local.
A los 42 minutos del segundo tiempo, un córner ejecutado por Zelarayán encontró a Francisco González Metilli libre en el área. El remate se desvió levemente en Facundo Mallo y descolocó al arquero: 1-1.Central no se había acomodado cuando llegó el golpe definitivo. Dos minutos más tarde, Belgrano salió rápido de contra. Lucas Passerini habilitó a Lautaro Gutiérrez, que tras un rebote sacó un derechazo alto, potente y letal al ángulo. Golazo. Remontada. Historia.
El Gigante, que había rugido con Di María, quedó en silencio. Almirón observó inmóvil desde el banco cómo se le escapaba el partido en cuestión de segundos. Central buscó reaccionar, pero sin ideas: centros largos, apuro, nervios. El equipo se fue silbado tras sumar su cuarto partido consecutivo sin ganar.
Para Rosario Central, la derrota fue un golpe duro: por la forma, por el contexto y por tratarse del estreno del nuevo ciclo. Para Belgrano, en cambio, fue una fiesta. No todos los días se gana en Arroyito. Y mucho menos después de 24 años.
