Sofía: sabia, multiétnica y capital futbolística

Sabiduría. Algo que se adquiere con el conocimiento, con la experiencia y con el paso del tiempo. Las definiciones acerca de este concepto pueden variar, pero si se quiere corroborar esta acepción, podría tomarse como ejemplo una ciudad que reúne todas esas características y más: Sofía.

¿Por qué Sofía? ¿Qué tiene que ver con la sabiduría? Ambas cosas están relacionadas por la etimología del nombre de la ciudad que hoy es capital de Bulgaria, que fue adoptado definitivamente a fines del siglo XIV y que derivó de la iglesia de Santa Sofía, que a su vez tomó esa denominación por la diosa griega de la sabiduría, quien es conocida como Sofía.

La catedral de Alejandro Nevski, el mayor ícono de Sofía. Foto: Damian Entwistle.

Aunque si de sabiduría se habla, no sólo hay que pensar en el nombre. Porque Sofía reúne muchos requisitos más que la hacen una ciudad “sabia”, un adjetivo que puede adjudicársele por todos los cambios que experimentó a lo largo de su historia. Quizá las modificaciones más destacadas de todas fueron aquellas que derivaron en los cambios de mando de la ciudad, que formó parte de diferentes Estados históricos.

Surgida varios siglos antes de Cristo, Sofía fue conocida en sus inicios como Serdica o Sardica, nombres que hacen referencia a un posible pero no comprobado origen celta. A partir de allí, la ciudad fue creciendo y su importancia fue tal que hasta llegó a estar en manos del gran conquistador Alejandro Magno y de su padre, Filipo II de Macedonia. De todas formas, los cambios siguieron ocurriendo y cientos de años después llegó la conquista por parte del Imperio romano.

La ortodoxa iglesia de San Nicolás. Foto: Mi Nube.

Como ocurrió con muchas ciudades que estuvieron bajo el ala de los romanos, Sofía creció exponencialmente a nivel arquitectónico y comercial. Sin embargo, ese crecimiento se vio detenido por diferentes asedios que sufrió la ciudad, que sufrió severas destrucciones. Primero fueron los hunos, luego los búlgaros -que le cambiaron el nombre a Sredets– y finalmente los romanos orientales -el Imperio bizantino-, quienes fueron los que terminaron quedándose por siglos con una ciudad a la que renombraron como Triaditsa y a la cual debieron reconstruir.

Una centuria después, en el siglo XII, Sofía volvió a ser parte del Imperio búlgaro. De todas formas, doscientos años más tarde fueron los turcos otomanos quieren se interesaron en ella, la conquistaron y la añadieron al vasto territorio que supieron poseer tras darle fin al Imperio bizantino. De esa manera, hasta 1878 Sofía perteneció al Imperio otomano, que ese año fue destruido tras finalizar la guerra ruso-turca.

La mezquita Banya Bashi. Foto: Miguel Ángel Otero Soliño.

Es así como empieza la etapa moderna de Sofía, que en 1879 fue designada como capital del Principado de Bulgaria, que años después se convirtió en reino y ya en 1946, luego de que finalizara la Segunda Guerra Mundial, se transformó en la República de Bulgaria que conocemos actualmente.

A pesar de la gran cantidad de guerras que la destruyeron, Sofía siempre salió adelante. Los cambios políticos y sobre todo los cambios culturales hicieron de ella una ciudad multiétnica que goza de diversidad. Desde el legado romano y católico hasta la influencia otomana y musulmana, pasando por las características búlgaras e incluso las que aportan los siempre presentes judíos.

La Sinagoga de Sofía. Foto: Pasaporte a Wonderland.

Justamente la diversidad multiétnica es lo más característico de la capital de Bulgaria, que cuenta con un sinfín de iglesias católicas y ortodoxas, sinagogas y mezquitas. Así, por nombrar algunos ejemplos, en Sofía se podrá encontrar la catedral de Alejandro Nevski, la iglesia de San Nicolás -también conocida como Iglesia rusa-, la mezquita Banya Bashi o la Sinagoga de Sofía.

Además, como si algo le faltara a la ciudad más grande y habitada de Bulgaria, es importante señalar que no sólo es la capital económica, política y cultural del país, sino que también lo es a nivel futbolístico. ¿Por qué tamaña afirmación? Porque de 93 ligas búlgaras llevadas a cabo, los clubes capitalinos conquistaron un total de 70. Los números son elocuentes y lo serían aún más si se contasen también los trofeos correspondientes a la Copa de Bulgaria y a la Supercopa de Bulgaria.

Esas 70 ligas ganadas se distribuyen en 6 equipos sofiotas: CSKA (31), Levski (26), Slavia (7), Lokomotiv (4), AS 23 (1) y SportKlub (1) -ya desaparecido-. A pesar de que todos tuvieron su momento de gloria y viven con intensidad los choques entre sí, el CSKA y el Levski mantienen una rivalidad que es superior a la del resto, a tal punto que el enfrentamiento entre ellos es conocido como “Derbi eterno”, al igual en otros países de Europa del Este.

Una postal de la dureza del “Derbi eterno” de Sofía. Foto: AFP.

El que nació primero de los dos fue el Levski, que toma su nombre por el héroe búlgaro Vasil Levski. Fundado en 1914, Levski Sofía es el segundo máximo ganador de ligas, el máximo ganador de Copas de Bulgaria (25) y nunca descendió de la Primera División. Además, tiene el orgullo de tener el historial en positivo en los enfrentamientos con el resto de los equipos de su país.

Su rival, el CSKA Sofía, recién nació en 1948 luego de ser el producto de varias fusiones y divisiones entre otras instituciones. Surgido por iniciativa de un integrante del Ministerio de Guerra búlgaro en aquel entonces, la nueva entidad rápidamente se convirtió en campeón de la máxima divisional de Bulgaria, algo que se repitió en el tiempo hasta que llegó a posicionarse como el más laureado de ese certamen, además de haber obtenido 20 Copas de Bulgaria y 4 Supercopas de ese país. Además, a nivel internacional es el club búlgaro que más lejos llegó al alcanzar dos veces las semifinales de la Champions League (66/67 y 81/82).

La fuerte rivalidad, en la cual el Levski lleva una ventaja de 14 triunfos en el historial, radica como casi siempre en cuestiones sociales. Mientras que los azules fueron fundados por estudiantes que quisieron homenajear a un héroe nacional, los rojos surgieron de las entrañas del ejército búlgaro. Así, Levski es relacionado con lo popular -por lo mencionado anteriormente y por sus conquistas desde que se fundó-, mientras que del CSKA se dice que es conservador y está relacionado con las élites de Bulgaria.

La dinámica de un “Derbi eterno” en Sofía. Video: World of Ultras (YouTube).

Al igual que en el resto de los ámbitos, en Sofía abunda la diversidad. Desde el fútbol, donde el gran acontecimiento es el choque entre dos clubes que están en veredas sociales totalmente opuestas, hasta en las calles, donde los edificios, la vestimenta de la gente y los idiomas muestran que la capital de Bulgaria es un nodo donde diferentes culturas pueden encontrarse y convivir.

Imagen destacada: OLX Group.


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