El Olímpico Luzhnikí, la sede estrella de Rusia

El estadio moscovita será el principal escenario del Mundial y albergará el partido más esperado por todo el planeta: la final. Allí, la Copa del Mundo será levantada una vez más.

El Mundial de la FIFA es el evento más esperado por el mundo del deporte. O, mejor dicho, para casi todo el mundo en realidad. A lo largo de un mes, los ojos de todo el planeta se posarán sobre el país anfitrión, aquel que recibirá a 32 seleccionados repletos de sueños y hambre de gloria. En esta ocasión, Rusia será el dueño de casa, el organizador. Y en Moscú, su capital, se dará el punto cúlmine. Allí, el trofeo más deseado será levantado en un estadio mítico: el Olímpico Luzhnikí.

Esta maravillosa obra arquitectónica fue inaugurada en 1956 y ya fue protagonista de varias competiciones de primer nivel. Los Juegos Olímpicos desarrollados en Moscú en 1980 la tuvieron como sede principal -hecho que motivó la primera remodelación-, y acogió, entre otras citas, el partido definitorio entre Checoslovaquia y la Alemania Democrática. El oro quedó en manos de los primeros, que ganaron 1-0 con gol de Jindřich Svoboda.

El interior del Olímpico. Foto: www.templosdelfutbol.com

En aquella época, la edificación todavía se llamaba Estadio Central Lenin, nombre que le fue dado desde su creación en honor a Vladímir Ilich Uliánov, uno de los máximos exponentes del comunismo, líder de la histórica Revolución de Octubre y primer mandatario de la Unión Soviética, que aún hoy tiene una estatua conmemorativa en los alrededores. Aquel nombre permaneció hasta 1997, cuando tras realizar la segunda gran modificación se decidió optar por la denominación actual, en referencia a los Juegos de 1980 y al barrio Luzhnikí, donde se encuentra emplazado.

Otro evento destacado que lo tuvo como anfitrión fue la final de la UEFA Champions League de 2008, en la cual el Manchester United se consagró campeón tras derrotar por penales al Chelsea luego de haber igualado 1-1 durante el tiempo reglamentario. Este hecho además es importante porque lo convirtió en el primer escenario ruso en albergar la definición de este certamen desde su comienzo en la temporada 1955-1956 (incluyendo el formato actual y el formato antiguo).

Sin embargo, no todo fue color de rosas para el Olímpico. Porque además de ser partícipe de grandes momentos del fútbol, también lo fue de una de sus historias más tristes: la “Tragedia de Luzhnikí”. Este acontecimiento tuvo lugar en 1982, tan sólo dos años después de los Juegos Olímpicos, y se produjo en un partido entre el Spartak Moscú y el Haarlem de Holanda correspondiente a la Copa de la UEFA. En aquel encuentro, una avalancha humana tras el segundo gol de los locales provocó la muerte de 300 personas, mientras que otras 61 resultaron heridas.

De todas formas, el haber sido parte de una de las páginas negras del fútbol no le impidió al Luzhnikí seguir escribiendo momentos gloriosos en la historia del deporte que despierta pasiones a lo largo de todo el mundo. Es por eso que cuando Rusia fue escogida en 2010 como anfitriona para el Mundial que se realizaría ocho años más tarde, el gobierno soviético decidió realizar una serie de remodelaciones -la tercera de su historia- que comenzó en 2014 y finalizó en 2017.

El partido de reinauguración tuvo como protagonistas al seleccionado local y a la Selección Argentina, con Lionel Messi como figura destacada. La presencia del astro del Barcelona no fue un hecho aislado, ya que la organización buscó contar con él dentro de la cancha para marcar la nueva era de un estadio que será crucial en la vigesimoprimera edición de la Copa del Mundo. Ubicado en las cercanías del río Moscova y con una capacidad para 81.500 espectadores sentados, el Olímpico Luzhnikí será testigo del primer y último partido del torneo.

El primero de ellos, que enfrentará al dueño de casa con Arabia Saudita, tendrá lugar el 14 de junio. Luego de eso, y antes de la final que se llevará a cabo el 15 de julio, el estadio más grande de Rusia será el escenario de otros cinco partidos. Entre ellos se destacan uno correspondiente a los octavos de final (a disputarse el 1 de julio) y otro correspondiente a las semifinales (a disputarse el 11 de julio).

Imponente. Así luce por fuera el mítico Luzhnikí. Foto: Vasily Stabrov

Pero, claro está, de los siete partidos que serán disputados en el Luzhnikí, sólo uno de ellos quedará en la memoria de todos los futboleros. Sólo uno será recordado como aquel en el cual once hombres levantarán una mítica copa dorada que tantas ilusiones despierta. Sólo la final de la Copa del Mundo de la FIFA será recordada como aquella instancia donde la gloria se alcanzó luego de cuatro años ininterrumpidos de soñar constantemente.

En ese marco, no sólo el oro del trofeo brillará. También lo hará el histórico Olímpico Luzhnikí. Aquel estadio de 61 años de edad que fue parte de acontecimientos del deporte que quedarán en las memorias y en los libros. Pero a todo eso que está escrito, podrá darse el lujo de sumar un capítulo más. El 15 de julio será recordado como el día que hubo un nuevo campeón del mundo. Ahora, sólo queda saber quién escribirá esas páginas en Moscú.

Imagen destacada: FIFA


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