El nuevo desafío de las Súper Águilas

Ahí está Nigeria otra vez como siempre, dispuesta a revalidar su condición de potencia africana, lista para volver a descargar su torbellino ofensivo y con muchas ganas de dar el gran salto competitivo y sentarse en la mesa de los poderosos.

Ese será el mayor desafío de las Súper Águilas en Rusia 2018: demostrar si están en condiciones de lograr la madurez y el equilibrio que les ha faltado en sus anteriores experiencias mundialistas.

Dejar de ser la eterna promesa que después se desinfla, ese equipo vibrante y agresivo que mete miedo y ataca por todos lados, pero que al final termina diluyéndose por su inconsistencia táctica y su desorden.

Y para encarar ese reto apuesta al diseño alemán con la conducción de Gernot Rohr, el técnico germano que desde hace dos años construye el día a día de este equipo, que será rival de Argentina en el Grupo D.

Nigeria llega a Rusia con una joven camada de jugadores, gran parte de ellos moldeados por las exigencias de la Premier League inglesa.

Víctor Moses (Chelsea), Wilfred Ndidi (Leicester), Moses Simon (KAA Gent de Bélgica), Alex Iwobi (Arsenal), Kelechi Iheanacho (Leicester) y Obi Mikel (Tianjin Teda de China) emergen como algunos de los nuevos exponentes de esta marca registrada del fútbol africano.

Son en general futbolistas de gran potencia física y muy buenas condiciones técnicas, pero la clave de lo que viene pasa por comprobar si el alemán Rohr podrá dotarlos de organización y ordenamiento táctico, un déficit histórico de esta Selección.

Los equipos de Nigeria sobresalen siempre por su velocidad y voracidad ofensiva, lo que los convierte en temibles rivales si sus jugadores están en un buen día, precisos y afilados. pero ese estilo arrollador convive vertiginosamente con cierta ingenuidad y falta de rigor en el trabajo defensivo que los hace muy vulnerables.

Es un fútbol muy bipolar que por momentos apabulla con su contundencia y de repente cae sin escalas en sorprendentes bajones con errores, distracciones o falta de concentración.

Aquel amistoso con Argentina jugado en Krasnodar, en Rusia, en noviembre del año pasado, fue una buena evidencia en ese sentido. Argentina ganaba 2-0 y los nigerianos no podían ponerle freno a la intensidad de juego que proponía el equipo de Sampaoli, pero en el segundo tiempo tuvieron una reacción espectacular y terminaron ganando 4-2.

Nigeria ha participado en cinco de las últimas seis ediciones de la Copa y en cuatro de ellas- Estados Unidos ’94, Corea-Japón 2002, Sudáfrica 2010 y Brasil 2014- le tocó enfrentar a la Argentina. En Rusia 2018 volverán a ser rivales de la celeste y blanca, el 26 de junio, por la última fecha del grupo D en San Petersburgo.

Su debut en el Mundial será ante Croacia el 16 de junio en Kaliningrado y el 22 de junio se medirá con Islandia en Volgogrado.

En el camino hacia Rusia, Nigeria tiene agendado un amistoso de despedida frente a su público en Abuja, la capital del país, el 28 de mayo, frente al Congo y dos partidos más: frente a Inglaterra en Wembley el 2 de junio y vs la República Checa en Austria el 5 de junio.

El recorrido de Nigeria en los Mundiales arrancó en Estados Unidos 1994, cuando venció con claridad a equipos europeos como Bulgaria (3-0) y Grecia (2-0), pero sucumbió ante selecciones con más oficio como Argentina (1-2) e Italia (1-2). La caída ante los italianos significó su eliminación en octavos de final.

Diego en acción ante la marca de Okechukwu en EEUU 1994.

En Francia 1998 dio el gran golpe en el debut cuando venció 3-2 a España. El mundo entero derrochó elogios hacia su fútbol tras esa rutilante victoria. En la segunda presentación le ganó a Bulgaria 1-0, pero luego perdió 3-1 con Paraguay y en el duelo de octavos cayó por goleada 4-1 ante Dinamarca y fue eliminada.

En 2002 su paso por la Copa de Corea-Japón fue bastante frustrante con derrotas ante la Argentina (1-0) y ante Suecia (2-1) y un empate sin goles frente a Inglaterra, lo mismo que en Sudáfrica 2010, donde perdió 1-0 con Argentina, 2-1 con Grecia y empató 2-2 con Corea del Sur.

Por último, en Brasil 2014 empató con Irán 0-0, venció 1-0 a Bosnia, perdió 3-2 con Argentina, y luego en la ronda de octavos de final cayó ante Francia 2-0 y fue eliminada.

En el historial de Nigeria frente a la Argentina, obviamente, ocupa un lugar muy especial la recordada final olímpica de Atlanta 1996, en Estados Unidos, cuando el equipo que dirigía Daniel Passarella falló al tratar de aplicar la ley del offside en la última jugada del partido y Amunike anotó el 3-2 final que le dio el título a los africanos.

Momento cumbre: campeones olímpicos en Atlanta ’96.

Okocha, Kanu, Amunike, Rufai, Uche, Oliseh, Finidi, Mutiu, Amokachi y Yekini, entre otros, fueron algunas de las grandes y recordadas figuras que en los años ’90 situaron a Nigeria en un importante lugar protagónico a nivel mundial.

Y hoy esta nación, que es la más poblada de África, sigue teniendo un enorme potencial para su desarrollo futbolístico, no sólo porque es una tierra en la que se respira pasión por este deporte, sino también porque con gran inteligencia y visión estratégica las autoridades deportivas del país facilitan la implementación de programas de formación con la ayuda de la FIFA y el aporte de instituciones especializadas, como la Johan Cruyff Institute.

Esto ha permitido que miles de chicos que alimentan el sueño de triunfar como jugadores de fútbol para salir de la pobreza, la orfandad y la falta de oportunidades puedan vincularse con el deporte, aprender a desarrollar rutinas de entrenamiento y encontrar así un camino para mejorar sus vidas y forjarse un futuro.

Gerardo Sobrado

Fotos: Getty Images

 


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