Y un día, cayó el City

Liverpool explotó sus virtudes ofensivas y consiguió frenar a los Citizens, que venían invictos, a fuerza de goles. Fue 4-3 en un partido emotivo, donde los Reds llegaron a ponerse 4-1 arriba pero los de Manchester, con Agüero y Otamendi desde el arranque, lucharon hasta el final aunque acabaron una racha total de 30 juegos ligueros sin perder.

Abril de 2017 fue la última vez que se escuchó que Manchester City sufriera una derrota por Premier League. Pasaron treinta partidos, veintidós en la vigente campaña, para que un equipo le recordara a los conducidos por Pep Guardiola lo que era perder. Pasó hoy en Anfield, y el encargado fue el Liverpool de Jürgen Klopp, que exhibió una vez más su poder ofensivo para lograr una resontante victoria ante su gente. Los Reds salieron a presionar alto como suelen hacerlo, y exigieron al City una precisión en velocidad altísima para poder superar esa ‘apretada’. En ese contexto, los visitantes se sintieron incómodos. Encima, el cuadro de Merseyside consiguió marcar en la primera aproximación seria. A los nueve minutos, Alex Oxlade-Chamberlain partió desde su posición de interior, superó en conducción la marca de Fernandinho y sacó un disparo tan potente como rasante, no dando tiempo a los defensores a taparlo ni a Ederson Moraes a reaccionar. Con ese 1-0 consumado, Liverpool continuó controlando las acciones, encontrando espacios a espaldas de los laterales, sobre todo de Fabian Delph -que salió lesionado- y Mohamed Salah complicó cuando se metió en esos lugares. El de Klopp fue un conjunto aplicado en la presión, cuidando no dejar espacios a los extremos y conteniendo bien a Kevin De Bruyne y Sergio Agüero, que sin embargo protagonizaron la más clara de ese pasaje, con un centro del belga que el delantero argentino estuvo a poco de conectar. No obstante, en ese escenario adverso, los Citizens se valieron del desequilibro de Leroy Sané y llegaron a la igualdad. El alemán elaboró una acción individual, se metió al área y sacó un zurdazo que se le coló por el primer palo a Loris Karius. Un inesperado empate que sembró toda la incertidumbre posible para el segundo tiempo.

El Kun tuvo un partido complicado y esta vez no se pudo anotar en el marcador. El City dejó su largo invicto en Anfield. (Foto: @ManCity)

En ese complemento el local reafirmó su buen trabajo en los primeros cuarenta y cinco minutos y lo reforzó con una actuación ofensiva que fue incontenible para los de Guardiola desde el comienzo. Una buena acción entre Emre Can y Chamberlain, que fue clave con su movilidad, fue el anuncio de lo que llegó después. Porque Liverpool continuó amenazando a su oponente, e iba a lograr que los Citizens pierdan totalmente el control para liquidarlos sin piedad en tan sólo nueve minutos. A los trece, Roberto Firmino le ganó la posición inesperadamente a John Stones y definió magistralmente por encima de la salida desesperada de Ederson. Ese 2-1 inauguró una ráfaga de oportunidades de gol, y de goles: a los quince Sadio Mané primero hizo temblar el poste con un derechazo colocado, mientras que sólo unos segundos después una recuperación alta del conjunto le permitió al senegalés una rápida revancha, clavando la pelota en el ángulo luego de que Salah lo asistiera. Para completar la masacre de goles de los de Merseyside -y el ataque de pánico que sufrió el City-, un error de Ederson en el despeje al salir a cortar un pase fuera del área le entregó el 4-1 a Salah, que ubicó el balón por encima del golero para que la victoria pasase a ser goleada.

Mané festeja con Robertson su golazo, el tercero de los cuatro de un Liverpool que desplegó sin piedad sus recursos ofensivos para llevarse por delante el invicto de Manchester City. (Foto: @LFC).

Tras todo ese despligue en ataque, el cuadro de Merseyside disputó los últimos veinte minutos más replegado, escenario donde el City comenzó a manejar mejor el balón y a desnudar las falencias en la retaguardia local que han aparecido durante casi toda la campaña. Sólo hubo una oportunidad más para Liverpool, en la que Firmino no pudo batir a Ederson. Guardiola metió a Bernardo Silva a la cancha y esto mejoró a la visita, que hizo pasársela mal a los Reds en el final. El propio Silva aprovechó una disparo rebotado de Ilkay Gündogan para poner el 2-4 a cinco del final, mientras que en tiempo de descuento fue Gündogan el que llegó al área para rematar un centro de Agüero y llenar de incertidumbre el resultado. No obstante, pese al 4-3 y una arrimada final del City, fue triunfo para unos Reds que ya enlazan cuatro victorias al hilo y se colocan a la misma altura que Manchester United -con un juego menos- y Chelsea, con 47 puntos y a quince del City, aún cómodo líder. Además, Klopp puede decir que es el único entrenador que aventaja a Guardiola en un historial superior a los cinco encuentros, con seis victorias sobre doce duelos entre ambos. Aunque no cambió nada en la cima, la Premier una vez más brindó un encuentro apasionante entre animadores.

Chelsea, frenado por Leicester

El conjunto blue pudo haberle puesto cierta presión a Manchester City en el día de ayer, pero no pudieron pasar del 0-0 en Stamford Bridge ante unos Foxes que les hicieron las cosas difíciles. Porque el elenco de Antonio Conte la pasó mal, sobre todo en el comienzo del encuentro, y el belga Thibaut Courtois debió aparecer para evitar una ventaja tempranera de un Leicester que salió con todo. Antes de los quince minutos, la visita ya había generado cuatro chances de gol. Primero fue Shinji Okazaki quien no pudo capitalizar un gran desborde de Ben Chilwell, mientras que Jamie Vardy, que volvió de una lesión muscular, se le coló un par de veces a la defensa y asustó la valla de los Blues con dos disparos que salieron cerca. Courtois debió intervenir en la siguiente acción para negarle el gol a Wilfred Ndidi, tapando su cabezazo con una tremenda estirada. Lo mejor de un incómodo Chelsea radicó en los pies de Cesc Fábregas, que a los doce minutos se combinó con Eden Hazard e hizo trabajar a Kasper Schmeichel, mientras que cerca del descanso el catalán volvió a probar al golero mediante un disparo lejano.

En la segunda mitad Leicester siguió complicando al local, protagonizando el duelo mediante una presión alta que hizo equivocar seguido a los de Conte. Riyad Mahrez estuvo a punto de poner el 1-0 cuando armó un zurdazo que se desvió en el camino y salió apenas afuera. No obstante, todo ese trabajo del elenco de Claude Puel no dio dividendos y empezó a caerse a poco más de veinte minutos para el final debido a la expulsión de Chilwell por doble amonestación. No obstante, pese a la regresión visitante los Blues no lograron generar real peligro ni servir a Álvaro Morata para que éste pudiera anotar. Un par de remates de N’Golo Kanté y Tiemoué Bakayoko producto del empuje fueron los intentos de un dueño de casa que se perdió en su impotencia y culminó sin poder romper el cero. Segundo empate al hilo de un Chelsea que pasó de segundo a cuarto en un par de semanas -aunque suma los mismos puntos que sus rivales por el segundo lugar, Manchester United y Liverpool- y teme perder su lugar europeo a manos de un Tottenham acechante.

La decepción de Chilwell, cuya expulsión complicó a un Leicester que sin embargo jugó un gran partido y mereció algo más que el punto en Stamford Bridge. (Foto: Getty Images)

Tottenham se hace fuerte en Wembley con un Kane imparable

Los Spurs volvieron a demostrar una actuación de gran nivel y se sacaron de encima a Everton con un 4-0 incontestable, plasmado mayormente en la segunda parte. Tras un par de aproximaciones del local en el inicio, la cuenta se abrió a los veintiséis minutos mediante un centro de Serge Aurier, que recibió un enorme cambio de frente de Christian Eriksen, conectado por Son-Heung Min, que alcanzó los cinco goles al hilo jugando en Wembley. En el segundo tiempo, un Tottenham con más espacios empezó a hacer estragos y desnudó con juego y goles la diferencia de jerarquía entre ambos. Ni dos minutos tardó el elenco de Mauricio Pochettino en poner el 2-0: una gran jugada individual de Son, la figura del juego, culminó con buscapié que Harry Kane mandó a la red. El elenco londinense no descansó en esa ventaja y pudo haber ampliado poco después con un par de jugadas enhebradas por un brillante Son. Primero, el surcoreano estrelló un disparo en el poste tras una jugada individual, mientras que luego habilitó al espacio a Dele Alli, pero el internacional inglés no acertó el arco en el mano a mano con Jordan Pickford.

Sin embargo, antes de los quince el 3-0 iba a caer, cortesía nuevamente de Kane, quien aprovechó su instinto goleador para mandar a la red un gran pase de Eric Dier. Ese tanto estableció un significativo récord para el goleador inglés, ya que se transformó en solitario en máximo goleador de Tottenham en la era Premier League, con 98 tantos en solamente 135 juegos, superando los 97 de Teddy Sheringham -le tomó 236 partidos con la de los Spurs-. El festival de un imparable Son siguió su curso, esta vez con el extremo generando una doble tapada de Pickford, primero ante su tiro y luego en el rebote ante Alli. Pero a la función ofensiva del coreano le restaba un último número, que culminó en un golazo. Esta vez arrancando desde la derecha y con espacios, Son cedió para Alli y éste, de taco, dejó a Eriksen de frente para que el danés liquide la historia. Fue 4-0 y fiesta para un Tottenham que acumula ya once sin perder en Wembley. Los de Pochettino siguen quintos, pero sólo a tres unidades del trío Manchester United -juega mañana-, Chelsea y Liverpool, a los cuales intentaran bajar para hacerse con un lugar en Champions.

Tarde especial para Harry Kane, que con su doblete llegó a 98 tantos en Premier League, superó a Sheringham y se transformó en el máximo anotador de los Spurs en esta ‘era Premier’. Tremendo. (Foto: Reuters)

Otro tropezón del Arsenal 

El que no encuentra el rumbo, sobre todo cuando sale de casa, es el conjunto de Arsène Wenger, que hoy desperdició su ventaja en el Vitality Stadium a manos de un Bournemouth que aprovechó un par de descuidos de los Gunners y cosechó una victoria clave para sus intereses de permanecer en la Premier. Lejos de deslumbrar, la visita tuvo las mejores en la primera mitad, que fueron un disparo de Alex Iwobi y un mano a mano de Danny Welbeck, ambos repelidos por el arquero Asmir Begović. Los Cherries mejoraron sobre el final de la primera mitad y Petr Cech tuvo que trabajar en un par de ocasiones, pero en los minutos iniciales del complemento fue Arsenal el equipo que tomó la iniciativa y la ventaja. Héctor Bellerín le ganó la espalda a Charlie Daniels, Iwobi lo vio y le puso un gran pase para que el lateral, mano a mano con Begović, decrete el 1-0. Sin embargo, otra vez la ventaja confundió al visitante, que entró en un letargo detectado por su rival, que aprovechó ese quedo y un par de errores de los londinenses para terminar dando vuelta la historia en tan sólo cuatro minutos. Callum Wilson estuvo más despierto que la defensa visitante y anticipó una mala salida de Cech para igualar el duelo. El delantero iba a protagonizar también el gol de la levantada, otra vez siendo más expeditivo que Rob Holding y Shkodran Mustafi para tomar una pelota suelta y entregarle el 2-1 a Jordon Ibe, quien llegó de frente y batió a Cech con cierto suspenso para decretar una gran victoria de un Bournemouth que se despegó a cuatro puntos de la zona de descenso. Otra decepción para un Arsenal que arrastra un paupérrimo récord fuera de casa, con sólo tres victorias y cinco derrotas sobre doce partidos. Los Gunners suman además tres sin ganar y se hunden entre los rumores de salidas de sus mejores hombres -la partida de Alexis Sánchez es inminente y hay dudas sobre la renovación de Özil-, la incertidumbre acerca de la futura continuidad o no de Wenger a fin de temporada y sus irregularidades, que lo tienen hace rato sin chances de título y cada vez más lejos de puestos de Champions League.

A Callum Wilson le sienta bien el Arsenal. Es el tercer gol que le marca en tres partidos ante los Gunners. Hoy,
el ’13’ fue clave en la remontada de Bournemouth. (Foto: Getty Images)

La dupla Lanzini-Arnautović martilló a Huddersfield Town

El West Ham continúa escapándose de la poblada zona de peligro de la tabla y hoy, mediante una contundente goleada en su visita al John Smith’s Stadium, se aseguró tres puntos que lo estacionan más cerca de la mitad de la tabla. En un primer tiempo flojo, los Hammers abrieron el marcador capitalizando un fallo rival a los veinticinco minutos. Joe Lolley se desconcentró y perdió un balón luego de un saque de arco con Mark Noble, que se fue derecho al mano a mano con un Jonas Lössl que nada pudo hacer ante la definición del veterano volante. Pese a esto, los Terriers se repusieron antes del descanso y llegaron al empate a través del propio Lolley, que recibió de Aaron Mooy sobre la derecha para luego armar una linda jugada personal que culminó con un gran remate colocado al segundo palo. La segunda parte tuvo a un West Ham más despierto desde el primer segundo, y eso se notó inmediatamente: un pelotazo largo a dividir fue bajado por Cheikou Kouyaté y recepcionado por Marko Arnautović , que eludió magistralmente a su marcador con un sombrero para luego sacar un zurdazo fulminante, devolviéndole la ventaja a su equipo antes del minuto. La gran segunda parte de Arnautović continuó, sumando además un socio clave en el argentino Manuel Lanzini. El austríaco se vistió de asistidor, filtrándole entre la defensa local un muy buen pase al argentino, que no tuvo ninguna vacilación en el mano a mano frente a Lössl. La historia se liquidó rápido, a veinticinco del final y con los mismos protagonistas. Arnautović le ganó la pulseada por habilidad y físico a Christopher Schlinder e hizo una jugada personal que terminó nuevamente en Lanzini, quien llegó desde atrás para ser opción de pase y terminó quedando de cara al arco para anotar el definitivo 4-1 con el que los Hammers se alejan del descenso.

Gran tarde de Lanzini, que con su primer doblete en el fútbol inglés selló la buena goleada de su West Ham. Atrás suyo lo mira Arnautovic, su socio y la otra figura del duelo. (Foto: @WestHamUtd)

 

Foto destacada: Liverpoolfc.com (@LFC)


Juan Saber

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Mi nombre es Juan Sáber, tengo 22 años y estoy por recibirme de Licenciado en Ciencias de la Comunicación en UADE. No conocía RDF antes, llegué porque me acercaron la propuesta y sentí que era un proyecto viable y en el que podía aportar. Me tocará cubrir Arsenal, club en el que ya estoy trabajando para otro medio y que aprendí a conocer bien (más allá de ser hincha). Es un club muy especial, por diversos motivos, y siento que la posición que logré en mi otro trabajo me da las condiciones como para poder acercar buena información sobre el mismo.

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