Se mataron a palos

Independiente y Rosario Central igualaron 1 a 1 en Libertadores de América. Con goles de Zampedri para los rosarinos y el arquero Ledesma en contra para el local en el reinicio de la Superliga.

Resulta difícil de entender como Independiente no ganó el partido. Aún más difícil es explicar cómo Rosario Central no se quedó con el triunfo sobre el final. Cualquiera de los dos equipos pudo haberse quedado con el primer duelo de 2018 correspondiente a la fecha 11 de la Superliga. No fue ni para uno ni para el otro. Terminó 1 a 1.
Los locales dominaron, crearon muchas situaciones e impusieron las condiciones de juego desde el comienzo pero, otra vez, la eficacia en el arco contrario no estuvo presente. Rosario Central casi se lo llevó en los últimos minutos.

Con una noche ideal para jugar al fútbol, el actual campeón de la Copa Sudamericana estuvo acompañado por una gran cantidad de simpatizantes en el Estadio Libertadores de América.
Luego de la gran novela que protagonizó a fines del año pasado, Ariel Holan fue el más ovacionado por la gente.
Que se iba. Que no se iba. Que se fue pero al final, volvió. El profesor, ahora, está y apunta alto. “Quiero pelear todo con este equipo. Esto es Independiente y hay que estar a la altura de los acontecimientos”, dijo después del empate en conferencia de prensa.
El director técnico alteró las piezas y los protagonistas para este debut oficial. Ya sin Ezequiel Barco y Nicolás Tagliafico, quienes emigraron al exterior, optó por un 5-3-2 para tratar de controlar los ataques del conjunto rosarino. Le costó demasiado acomodarse. El plan era situar una cobertura de espacios con supremacía numérica en la mitad de la cancha cuando defendían y atacar con vértigo por los costados. Fue así como los stoppers, Figal y Silva, quedaron a cargo de Zampedri y Marco Ruben; Bustos y Sánchez Miño tomaron a Carrizo y Fernández por las bandas; mientras que Domingo controló a Gil.

Independiente generó cuatro ocasiones de gol. El arquero canalla, Ledesma, le quitó el gol a Leandro Fernández y Domingo perdió en el rebote abajo del arco. Gigliotti estuvo muy rápido y versátil en ataque, pero cabeceó por arriba un centro de Nicolás Figal, que volvió a jugar tras 9 meses de suspensión por dopaje. Luego, nuevamente el Puma metió un buscapié desde la derecha que no llegaron a conectar ni Meza ni Sánchez Miño.
Por momentos, el Rojo parecía un equipo quebrado, sin un nexo que uniera la defensa y el ataque y con desorden en el retroceso defensivo, que era capitalizado por Central en el contraataque. Desde un tiro libre bien ejecutado por Gil, a los 34 minutos, llegó el cabezazo del platinado Zampedri para poner el 1 a 0 a favor del visitante.

Independiente se acomodó en el complemento con el ingreso de Benítez, quien ocupó la banda, y Meza se movió hacia el centro, detrás de Gigliotti.
Con voracidad y verticalidad, manejó la pelota durante casi todo el segundo tiempo. Tras una gran jugada colectiva, lo consiguió igualar con el remate de Gigliotti que pegó en el palo, le rebotó al arquero y se metió. 1 a 1.

Ante un Central demasiado resguardado, que no parecía tener otro plan más que el de replegarse y aguantar, la intensidad del local no menguó. Clank. Clank. Clank. Tres disparos en el palo por parte de Fernández, Benítez y Gigliotti. No quiso entrar. Rosario Central aceleró sobre el epílogo y creó dos oportunidades clarísimas desde los contragolpes para llevarse la victoria de Avellaneda, aunque no pudo concretarlas.

Fotos: El Intransigente, Fútbol Argentino, Diario Jornada, Rosario Plus y La Capital.


Santiago Sandoval

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Antes que nada, hijo de Dios. 20 años. Estudiante de periodismo. Cubro en el Rincón al CAI junto a Alexis Viojo. Me fue mal practicando deporte, así que me dediqué a escribir (?). Confirmar, afirmar e informar es una política de estado, aunque la idea principal es contar historias. Bienvenidos.

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