Malmö, el Ave Fénix sueco

Juventud, diversidad, extranjeros. Combinar lo moderno con lo tradicional. Darle una nueva forma a lo antiguo, a lo conocido. De todas esas cuestiones sabe muy bien Malmö, una ciudad sueca que brilla aunque no la enfoquen las luces más destellantes del Viejo Continente.

La Iglesia de San Pedro, hecha de ladrillo. Foto: Civitatis.

Generalmente, al hablar de Suecia se menciona a Estocolmo, su capital y ciudad más grande y poblada. A lo sumo puede aparecer también Gotemburgo, que la sigue en importancia por su tamaño y su puerto. Sin embargo, detrás de ella en el orden de tamaño, población e importancia se encuentra Malmö, que durante las últimas tres décadas recobró una presencia que había perdido en años anteriores.

Malmö pertenece a la provincia de Escania, que se encuentra en la región más meridional de Suecia. Con más de 300 mil habitantes es la ciudad más importante de una región que antes de estar en dominio sueco formó parte de Dinamarca, algo que cambió tras concluirse la primera guerra sueco-danesa.

Mucho antes de eso, Malmö fue fundada alrededor del siglo XII, hecho que la convierte en una de las ciudades más jóvenes de Europa. Siempre en dominio de Dinamarca, en los siguientes cuatro siglos fue tomando forma y vio crecer en ella muchos de los edificios que hoy en día son sus íconos, como la Iglesia de San Pedro y el castillo. Además, en esa etapa se definió como escudo de armas al grifo, un animal mitológico mitad águila y mitad león, y del que actualmente pueden encontrarse varias estatuas.

El castillo de Malmö, la primera fortaleza de la ciudad. Foto: Johanna Rylander.

El gran crecimiento de la urbe se dio también gracias al puerto, que fue lo que llevó a los suecos a interesarse por ella. Si bien fue Dinamarca quien le declaró la guerra a Suecia en 1657, un año más tarde la perdió y por el Tratado de Roskilde debió ceder toda la provincia de Escania -entre otras- y, por ende, a Malmö. La concreción del cambio de soberanía se dio en 1660, cuando la segunda guerra sueco-danesa llegó a su fin.

A partir de ese momento, la ciudad inició una nueva etapa. Además de cambiar de nacionalidad, también se vio beneficiada por la aparición de astilleros y la construcción de un nuevo puerto que le dio un mayor crecimiento económico, poblacional y estructural. La importancia del puerto atrajo a muchos inmigrantes tanto suecos como extranjeros, que dieron pie a un desarrollo urbano notable, con la creación de nuevos barrios.

Ya convertida en la tercera ciudad más importante de Suecia, el freno a tan dulce realidad llegó en 1973 cuando el país se vio perjudicado por la crisis petrolera mundial, que fue impulsada por los países árabes exportadores de ese combustible. Eso hizo que los astilleros, que eran la principal fuente de empleo en Malmö, tuvieran que despedir gente y dejar de lado los buques civiles para enfocarse exclusivamente en los militares.

El cautivante centro comercial Emporia. Foto: Flickr (Anders Bengtsson).

Sin embargo, los malmogienses salieron adelante gracias al ADN de ese Ave Fénix que es Europa, el continente que se levantó una y otra vez. Gracias a la decisión del Estado de generar empleo en la ciudad, Malmö se reconvirtió y pasó de ser industrial a cultural, con la creación -entre otras instituciones- de la Escuela Superior de Malmö, que en la actualidad es conocida como la Universidad de Malmö.

Además, otras grandes obras se realizaron para brindarle trabajo a los habitantes del lugar, siendo el puente de Öresund la más destacada de ellas, porque conecta a Malmö con Copenhague, la capital de Dinamarca, lo que implica un importante flujo turístico. También se construyó el Turning Torso, el rascacielos más alto de toda Escandinavia, y el Emporia, un centro comercial con un más que llamativo diseño.

Turning Torso, es rascacielos más alto de Escandinavia. Foto: Calatrava.

Todas esas modificaciones le cambiaron totalmente el aspecto a Malmö, que pasó no sólo de ser industrial a cultural, sino de antigua a moderna. Muchos barrios y las zonas aledañas al puerto mutaron, se reconvirtieron para usos completamente diferentes y una gran cantidad de edificaciones antiguas fueron reemplazadas por construcciones más modernas.

La metrópoli constó de muchos cambios a lo largo de su historia, pero hubo algo que no se modificó: su importancia a nivel futbolístico. ¿Por qué? Por la sencilla razón de que su hijo pródigo, el Malmö FF, es el club más laureado de Suecia con 36 títulos nacionales: 20 ligas, 14 Copas de Suecia y 2 Supercopas de Suecia -un torneo ya extinto-. Además, en todas esas competencias es el máximo ganador.

La casa del Malmö FF: el Swedbank Stadion. Foto: Skycraper City.

Fundado en 1910, el Malmö se identifica por los colores celeste y blanco, que fueron adoptados de manera definitiva en 1920 tras usar otros colores. Si bien surgió como una escisión del IFK Malmö -el primer club de la ciudad, que hoy juega en la cuarta división sueca- y le costó llegar al máximo nivel, una vez que consiguió sus primeros éxitos, no paró. En la década de 1970 vivió su momento más exitoso, pues conquistó 5 ligas, dos Copas de Suecia y llegó a la final de la Liga de Campeones en 1979, donde perdió ante el Nottingham Forest inglés. Más allá de la caída, como los británicos decidieron no jugar la Copa Intercontinental ante Olimpia, el “Celeste” ocupó su lugar y viajó a Japón, donde cayó por 3-1 ante su par paraguayo.

En cuanto a rivalidades, poco hay para resaltar. Es extraño no encontrar grandes derbis o clásicos, pero por diferentes motivos el Malmö no posee un club con el cual tenga fuertes disputas. A nivel geográfico, su derbi es ante el IFK Malmö, pero está casi extinto por las diferencias de categorías entre ambas instituciones; y a nivel deportivo, el clásico es ante el IFK Gotemburgo, quien lo secunda en cantidad de títulos obtenidos. En ambos casos, el Malmö es quien lidera los historiales: 32 a 19 ante sus vecinos, y 73 a 62 ante los gotemburgueses.

Sumado a todos los éxitos deportivos, el club celeste puede sentirse orgulloso de haber formado en sus divisiones juveniles a uno de los mejores jugadores de la historia de Suecia, y que a su vez es el máximo goleador del seleccionado nacional: Zlatan Ibrahimović. El delantero de origen bosnio nació en la ciudad en 1981, hizo su debut en el Malmö en 1999 y dos años después fue vendido al Ajax tras haber marcado sólo 18 goles en 47 partidos. Un promedio bajo para un futbolista que luego explotaría en Ámsterdam para después saltar a las ligas más importantes del mundo.

Zlatan Ibrahimović con la camiseta del Malmö. Foto: Diario As.

No es la capital nacional. Tampoco es la ciudad más importante. Pero eso no importa, porque Malmö posee características que pueden hacer enorgullecer a toda Suecia. Estuvo en disputa entre dos de las tres naciones de Escandinavia, creció, se derrumbó y resurgió. Y, como si todo eso fuera poco, se da el gusto de tener entre sus calles el hogar del campeón más importante de la nación. Poca cosa, ¿no?

Imagen destacada: Kayak.


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