Luis y su sana costumbre de dar en el Blanco

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Luis Manuel Blanco – Boxing Club

El 13 de diciembre de 1959, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el mundo le daba la bienvenida a un bebé. Tal vez podría imaginarse que ese pequeño recién nacido se transformaría años más tarde en jugador de fútbol y posteriormente en entrenador. Lo que probablemente nadie supuso fue que como DT, aquel infante sería quien pondría en cancha por primera vez a figuras como Enzo Pérez, Esteban “Bichi” Fuertes y David Trezeguet, campeón del mundo con Francia en 1998. En esta entrevista exclusiva, Luis Manuel Blanco repasa un poco su vida, nos cuenta su presente y su forma tan particular de analizar el mundo del fútbol.

EFECTIVO. Con la primera fase del Federal B casi finalizada, las estadísticas dicen que Boxing es el mejor. (Romina Barrientos)

RdF – Actualmente sos entrenador de Atlético Boxing Club de Río Gallegos del Federal B. El equipo tiene un gran presente; fue el primero en clasificar a la siguiente etapa del torneo. ¿Cómo es el trabajo en una categoría como esa?
LMB
 – Con Boxing fuimos, de los 160 equipos que están en el Federal B, los primeros clasificados. Además tenemos al goleador del campeonato, la valla menos vencida con tres goles en contra, somos el equipo más goleador y estamos invictos. El trabajo es toda una experiencia: primero que nada el clima. En Europa me tocó trabajar con nieve, pero no con estos vientos. Ráfagas desde 70 hasta 110 o 120 kilómetros por hora. Esto complica los entrenamientos, tratar de tener la pelota al ras del piso, las jugadas con pelota parada, resulta muy difícil. Pero, bueno, hay que ingeniárselas; aprendí a trabajar bajo estas condiciones. Cuesta adaptarse y acostumbrarse, sin embargo la colaboración del grupo ayuda a lograrlo. Tuve que trabajar mucho en lo teórico para que a la hora de jugar el partido, los conceptos estén bien claros. El clima y el viento son los peores rivales para poder trabajar, pero lo estamos llevando de la mejor manera.
Con respecto al nivel futbolístico, es una categoría que no está acostumbrada a salir jugando de abajo, intentar tener juego asociado. No rifamos la pelota al aire, siempre tratamos de tenerla lo más que se pueda durante los 90 minutos. Este estilo se nota mucho, nos diferencia mucho.

RdF – Has visto canchas de todo tipo y transitaste variadas divisionales, ¿cómo es la infraestructura del Federal B? ¿Cuáles te parecería que serían los cambios necesarios para bien de los jugadores y los clubes?
LM
B – Y, las mínimas exigencias que deberían tener los clubes; como vestuarios y tribunas. Así la gente tomaría más interés y tendría que profesionalizarse. Boxing es un club atípico en este aspecto, tiene una infraestructura a la altura del Nacional B, que nos permite incluso entrenar doble turno. Los jugadores cobran un sueldo, los que estudian viven de esto, pero es algo que pasa acá; no en todos los clubes. Esta cuestión marca otra gran diferencia.
Nos ha tocado ir a canchas que tenían los vestuarios en containers. Hay que darle más importancia y no dejar las cosas tan a la deriva, es preciso que los clubes tengan mejores condiciones; obligarlos a que las tengan.

RdF – ¿Ese trabajo le corresponde a las instituciones o a la AFA y el Consejo Federal?
LMB
 – De todos. Primero las dirigencias tienen que trabajar para modificar las cosas y para tener la importancia de un fútbol profesional, de formación.
El Consejo Federal tiene que aportar, derivar fondos hacia los clubes para que éstos puedan mejorar desde lo estructural hasta la formación y capacitación: capacitar entrenadores que formen jugadores con buenos hábitos, con disciplina adentro y afuera de la cancha, porque como jugás, vivís y como vivís, trabajás. Y si hay disciplina en ese aspecto, se generan cosas que son muy importantes para los futbolistas. El Consejo tiene que aportar muchísimo más que el mero armado del campeonato.

RdF – Yendo hacia un terreno más relajado, fuiste el técnico que hizo debutar en Primera a futbolistas de la talla de David Trezeguet, Eduardo Coudet y Enzo Pérez. En el caso puntual de Trezeguet, ¿cómo viviste su consagración mundial en Francia ’98?
LMB
 – Lo de David fue algo muy especial. Debutó en conmigo en Platense, pero jugó pocos partidos. Como el padre había jugado en Francia, lo llevó para allá de muy chico. Y le fue muy bien por sus condiciones innatas: era sutil, rápido, jugaba a uno o dos toques y además se adaptó muy bien al estilo que había en Francia. Creo que en el Mundial fue una pieza fundamental justamente por esa buena adaptación mezclada con el aporte de sus características sudamericanas, de su crianza y su niñez haciendo las inferiores en Argentina.

PAPÁ DEL FÚTBOL. Luis fue quien puso en Primera a muchos de los grandes jugadores de la actualidad. (El Morrocotudo)

RdF – Cuando los ves ahora, tan reconocidos y recordás que empezaron con vos, ¿te genera un sentimiento paternal o de orgullo?
LMB
 – Las dos cosas. Uno los ve y se llena de orgullo por haberlos llevado a Primera División y saber que no se equivocó. También me pasó de llevar jugadores que jugaron dos o tres años y dejaron la actividad. Me sucedió, por ejemplo, de tener que enfrentar a Colón de Santa Fe o a River y que viniera Esteban “El Bichi” Fuertes, se sacara la camiseta y me la diera. Otro jugador que hice debutar en Platense fue José Chatruc y él también estando en Racing, vino hasta el banco a darme la casaca.
En el caso de Enzo Pérez, me llena de satisfacción ver cómo está jugando en River; ese es su puesto: de enganche o media punta. Cuando se fue a Estudiantes de La Plata y al exterior, lo pusieron como carrilero por derecha y no se sentía cómodo, no era su posición. Sus características son las de un doble 5 que sale a jugar, como lo hacía Gallardo. En ese puesto va a rendir siempre, es un jugador muy punzante que sale a atacar, que juega hacia adelante.
Y sí, verlos me da una sensación de orgullo de paternidad.

RdF – Hablando de puestos y de otros técnicos, ¿qué pensás por ejemplo de Marcelo Gallardo, Guillermo Barros Schelotto, Diego Cocca o el mismo Eduardo Coudet, ¿en qué mejoraron con respecto a la vieja escuela y qué deberían mantener vigente?
LMB
 – Todo cambio generacional sirve. Estos ejemplos son válidos. Gallardo y Barros Schelotto son dos técnicos que como entrenadores me gustan, me gusta cómo paran sus equipos. Ellos como jugadores iban al ataque y arman equipos ofensivos: siempre piensan en el arco rival. Cocca es más defensivo porque él era defensor, marcador de punta izquierdo o segundo central: es mucho más conservador. “Chacho” Coudet todavía no está definido, pero cuando era jugador atacaba mucho y hacía goles, era un volante con características ofensivas.
Creo que de la vieja escuela han mantenido el criterio de salir jugando, de tener un juego asociado, de ir por abajo con la pelota al piso y llegar en sociedades; mucha tenencia de balón.

RdF – Como jugador fuiste contemporáneo de nombres que marcaron épocas como Diego Maradona. Ahora, como DT, transitás el fútbol donde juegan verdaderos fenómenos como Lionel Messi, Cristiano Ronaldo, Andrés Iniesta y Paulo Dybala, entre otros. ¿Qué se te pasa por la cabeza cuando ves lo que hacen en la cancha?
LMB
 – Antes había muchísimos jugadores como Dybala o Iniesta; no te voy a decir como Messi porque hoy por hoy es el mejor del mundo sin dudas, pero de los otros había muchos: casos como Mario Kempes, “El Beto” Alonso, René Housseman y tantos otros con las mismas o mejores características que los de ahora. Era tanta la cantidad de futbolistas y tan poca la participación del periodismo por entonces, que no trascendían tanto. En la actualidad si un jugador quita una pelota y gambetea a otro, sale en las tapas de todas las revistas, en los miles de programas deportivos de televisión; uno detrás del otro. Antes a los jugadores los veían los que iban a la cancha y quizás algo salía en algún canal: el marketing que existe hoy, en el pasado no estaba.
Yo me imagino a Messi con esos jugadores y pienso que hoy no habría discusión alguna sobre lo que es. Si “La Pulga” estuviera acompañado por ellos, habría ganado absolutamente todo con la Selección y sería un dios del fútbol indiscutido. Pasa que juega con tipos que cuando él tira una pared, le devuelven un tráiler.

RdF – Siendo futbolista, ¿tuviste algún entrenador que sientas que te cambió la carrera?
LMB
 – No, no hay uno en particular. De todos saqué lo bueno y lo malo, para crear mi propio estilo. Intento quitarle presión al futbolista diciéndole que al fútbol hay que disfrutarlo, jugar gozándolo. Más allá de las responsabilidades que hay que tener. Quiero tener una identidad, que independientemente de si gusta o no, que se sepa a qué juego.

NUEVA HISTORIA. Blanco asumió como DT de Boxing antes del inicio del Federal B 2017. (Romina Barrientos)

RdF – Algo de lo que me respondés se podría aplicar a la próxima pregunta. ¿Cuál es mensaje que te gustaría dejarles a los jugadores que te hayan tenido como DT?
LMB
 – En Europa a los técnicos se les dice “Míster” y se les dice así porque además de entrenar desde lo deportivo, son formadores, son docentes. A un jugador no sólo hay que pararlo en una cancha para que juegue bien al fútbol, como decía anteriormente “como jugás, vivís”. Si sos ordenado, respetuoso, se refleja. Hay que ayudarlos para que estén enfocados, que sepan cómo mantenerse en las metas, en los objetivos. Cuando un futbolista de los que trabajan conmigo anda bien y veo que se relaja o que se confunde, trato de hablarle mucho, de volver a insentarlo en el camino del hambre de gloria. Eso quiero, ser un “míster”.

RdF – ¿Sos hincha de algún equipo?
LMB
 – De Huracán.

 RdF – ¿Por qué creés que hay tantos técnicos argentinos dirigiendo equipos extranjeros y selecciones de otros países?
LMB
 – Entrenadores y jugadores, Argentina es uno de los países que más futbolistas exporta: cosecha jugadores de muy buen nivel, toda la vida fue así. La pasión que tenemos por el fútbol genera eso, somos muy exigentes y, habiendo jugado y dirigido en Europa, puedo decir que esa pasión es lo primero que se extraña; allá podés estar en un estadio colmado con 75.000 personas y que no se las escuche. En cambio acá vas a un partido, no sé, de Primera C y hay 20 hinchas y se los escucha más que a los 75.000 de allá. Entonces esa pasión se transmite, crecés con eso y jugás con eso, que estuvo toda la vida. Es la misma pasión que tienen los técnicos para dirigir y por eso hay tantos.

RdF – ¿Cómo lo ves a Jorge Sampaoli en Rusia 2018? ¿Tenés fe en que el equipo pueda salir campeón?
LMB
 – Siempre digo que en el fútbol no hay misterios, sino misteriosos, que es diferente. Si el técnico deja sus misterios de lado y le da la posibilidad al jugador de jugar en el sistema con el que se sienta más cómodo, tenemos equipo como para llegar a la final. Si él hace la convocatoria basado en que rinden bien y son ídolos en su puesto, pero en la Selección los cambia de posición y les cambia la cancha, no va a salir bien. Por más que digan que ahora hay tiempo para trabajar hasta el Mundial, no los va a tener todos los días para entrenar. Si los futbolistas juegan bien con una línea de 4, que no les quiera poner una línea de tres.
Confío en que el técnico pueda absorber él la presión y transmitirles seguridad a los jugadores, liberarlos de esas cuestiones para que ellos sólo tengan que pensar en jugar. Igual, para mí llegamos a la final.

 

FOTO DESTACADA: “Luis Blanco”
La Quimera
FOTOS:
Romina Barrientos, prensa de Boxing Club
El Morrocotudo


Maru Burak

Acerca Maru Burak

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Nací un lluvioso lunes 12 de julio de 1982 y según mi DNI me llamo María Clarisa Burak, pero soy simplemente Maru. En 2006 dejé mi natal Provincia de Buenos Aires y me vine a Córdoba, donde resido desde entonces. Por hobbie hago música, canto e intento bailar, pero mi vocación es, fue y siempre será el periodismo. Me sumé a "El Rincón del Fútbol" en febrero de 2017 y espero mantenerme acá mucho, pero mucho tiempo: no es usual encontrarse a una manga de loquitos igual de fanáticos que yo. Aunque todos los deportes me atraen, el fútbol tiene ese no se qué, ese encanto que me aprisiona. Deseo que el futuro me encuentre dedicada a mi vocación y que pueda desarrollarla con criterio y profesionalismo. Soy MESSIsta, soñadora e ideologista, del deporte y de la vida. Sólo resta decir... ¡Pero qué viva el fútbol!

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