#Ídolos: Un cuento chino

Carlos Ariel Luna, catorce letras, dos nombres y un apellido. Para muchos escuchar esas palabras puede pasar inadvertido, como unas más entre millones, pero en el partido de San Fernando y específicamente en las tierras de Victoria, evocan a un delantero sagáz y potente que trajo inmensas alegrías a quienes aman y siguen al Club Atlético Tigre.

“Ídolo Popular”, con esa frase lo define la página oficial del club. Y no sería errado considerarlo como tal, ya que el “Chino” ha participado en cuatro etapas para el conjunto de Zona Norte, consiguiendo no solo ascensos y títulos a fuerza de sus goles, sino el incondicional cariño de los hinchas, quienes hoy en día ponen su nombre primero a la hora de hablar sobre ídolos del club. Esta es la historia de Carlos y Tigre, llena de idas y vueltas, pero sobre todo de amor y fútbol.

El Chino Luna festeja su gol frente a Platense que serviría para consagrarse campeón de la Primera B. Año 2004. Fuente: @catigreoficial

Todo arranca en el año 2004, cuándo un joven goleador de All Boys arriba a un Matador complicado con el descenso para afrontar la siguiente temporada de la Primera B Metropolitana. “La gente dueña de mi pase se puso de acuerdo para traerme acá, en un principio yo no quería venir porque el club tenía mala fama por sus apretadas. Después, Ricardo (Lombardi) me convenció y vine. De más está decir que fue una de las decisiones más lindas e importantes de mi vida”, contaba trece años después Carlos acerca de su llegada al club, para el sitio Tras los Pasos de Tigre.

A las órdenes de Ricardo “Caruso” Lombardi, y luego de una increíble campaña, gracias en parte a este cordobés que jugaba de centrodelantero, Tigre se consagraría campeón del Apertura 2004 de visitante ganándole nada más y nada menos que a Platense, su clásico y escolta del torneo por 2 a 0, y tras repetir esto en el Clausura 2005 terminaría volviendo a la B Nacional tras una larga ausencia. En ese partido, el Chino marcó un golazo que engrosaría la cuenta a su enorme performance en el certamen con 24 goles en 38 partidos. Estos números atrajeron a un sin fín de clubes de Primera División de los cuales Racing será quién se lo lleve en lo que sería la primera ida de Luna del club, aunque no una despedida definitiva.

Después de un derrotero de tres años y tres clubes (Racing, Quilmes y Elche) el hijo pródigo regresa a su casa en el año 2008 con un escenario diferente al de su primer paso. Tigre logró el ascenso a Primera División tras 27 años y había podido mantenerse la anterior temporada en la máxima categoría gracias a la conducción técnica de Diego Cagna, formando la base de un grupo de jugadores que a la postre darían buenos resultados deportivos.

Desde su rol de referente, el Chino fue parte clave de ese equipo que lograría el subcampeonato en el Apertura 2008 y la clasificación por primera vez a copas internacionales. Su paso en la institución durante los siguientes 4 años solo se vió truncado por un semestre en Liga de Quito para, luego de 40 partidos y 9 goles, volver nuevamente a hacer historia en Victoria. Apenas arribó de su paso por Ecuador, el atacante lograría 16 goles en 37 partidos de su mejor temporada en el club. Esta última afirmación no es al azar, porque además del histórico subcampeonato en el Clausura 2012, Carlos Ariel Luna fue el goleador del mismo con 12 goles en 19 partidos.

Esta gran campaña hizo que, nuevamente, equipos poderosos posen sus ojos en el gran centrofoward de Tigre logrando que, el 7 de agosto de 2012, pase la revisación médica para incorporarse a River Plate e inicie su último periplo fuera del club, que durará dos años antes de su vuelta definitiva.

Carlos “Chino” Luna con la Copa de la Superliga 2019. Primer título oficial de Tigre. Fuente: @catigreoficial

El último retorno de Luna, luego de jugar en River y Rosario Central, lo encontraba en un club diferente al de su anterior paso, peleando la Permanencia y con un presupuesto cada vez más ajustado, pero con el mismo compañerismo que él siempre rescató dentro del plantel, como un rasgo permanente sin importar la época. Fueron años con más pálidas que buenas estos últimos para el club, que culminaron en el descenso a la Primera Nacional el año pasado tras once temporadas en Primera División.

Sin embargo en ese momento, donde la pálida fue grande, Carlos sumaría un éxito más con la casaca rojiazul al adjudicarse la Copa de la Superliga en 2019, primer título oficial del club. Con 38 años, el nacido en Piquillín, Córdoba, llegó a los 290 partidos y 113 goles con la camiseta de Tigre, convirtiéndose con esas cifras en el segundo goleador histórico del club y el séptimo con partidos jugados.

Y dieciséis años después de su debut, sigue estando afilado y con ganas de que esta historia de amor dure, aunque sea, un rato más, siendo parte de este nuevo equipo que ansía volver a tener su lugar en Primera. Desde que corearon su nombre en el primer partido luego de un gol, los hinchas del Matador demuestran su amor y cariño a quién siempre estuvo y cumplió en los momentos más importantes del club.

Si yo contara esta historia a aquellas personas que ni se inmutan ante las catorce palabras que conforman el nombre de Carlos Ariel Luna, me dirían que se trata de algún que otro cuento chino.

Crónica por: Leonel Moure


1 Comentarios en este artículo

  1. Avatar

    Excelente nota.Uno vibra através del relato..Más allá de ser boquense admiré a ese jugador brilante ,inteligente y talentoso. Muy bpluma

    Silvia / Responder

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