Héroe nacional

Defensores de Belgrano ascendió a la B Nacional ganando por penales 4 a 2 a UAI Urquiza, tras igualar 1 a 1 sobre la hora y en el tiempo reglamentario. El arquero Ancoetani fue la figura de la noche el el Bajo Belgrano. 

Un campeonato obtenido se explica desde un proceso de trabajo en conjunto con los jugadores, cuerpo técnico y dirigencia. Todos cumplen su rol y funcionan cordinandamente para lograr un fin. En el caso de una decisión menor a primera, el objetivo es ascender.
Pero en un partido definitivo, serie mano a mano, en un duelo de los que “ganás o te vas”, se suelen definir por detalles o alguna acción o héroe épico.
La final del Reducido de la B Metropolitana no fue la excepción. En el primer tiempo un detalle mal ejecutado por Juan Sosa en la salida, derivó el comienzo de la jugada colectiva del gol que puso en ventaja a UAI Urquiza. Aunque también hubo un héroe épico, quien apareció para devolverle la vida al local: su arquero, Albano Anconetani.
Él fue el salvador de las ilusiones de volver a la B Nacional después de 13 años.

Primero, se jugó la vida subiendo a cabecear en un córner para asistir a Pablo Miranda, quien puso la igualdad en el epílogo del partido, y luego, fue clave para atajar dos penales de la tanda.
El fútbol es la dinámica de lo impensado.
UAI no fue más que Defensores en la primera parte, y cuando todos en el Bajo Belgrano pensaban que se les escapaba otra vez por el mal juego, llegó el empate.
Esto es el ascenso. Esto es el fútbol. Chapeau para estos dos equipos que brindaron una definición digna, a la altura de los acontecimientos.
Por la emocion, la incertidumbre y el final épico, que dejó festejando a Defensores, por estar fino en la tanda de penales.

En el comienzo del juego, UAI tomó el protagonismo. A través de la colectividad del conjunto supo complicar al rival e, incluso, capitalizar un error del volante retrasado Sosa, el cual terminó en el gol de Federico Mazur a los 17 minutos.
Mazur definió con seguridad dejando derrotado a Ancoetani.
Luego del gol, Defensores por necesidad cambió los roles con la visita.
Tenía la pelota pero era una posesión estática, sin verticalidad y poco sentido.
Las variantes derivaban en centros de Ezequiel Aguirre y Brian Benítez que terminaba recogiendo Ignacio Petrobvono, arquero de la vista.

El complemento fue un monólogo de Defensores. Impulsado por la presión de la gente, tomó el dominio del partido; aunque le faltaba claridad y profundidad para intimidar al arco rival. Mientras, el Furgonero optaba por cubrir espacios, negar referencias de pase e interferir en los circuitos de juego que intentaba plasmar el Dragón.
Además, se le sumaban problemas en el retroceso defensivo, y Urquiza lo perdonó desperdiciando dos réplicas muy claras y solas con el arco enfrente.
Pero en el último minuto, Ancoetani fue a cabecear al área y asistió para que Pablo Miranda le devuelva la esperanza al equipo.
El arquero local no sólo fue determinante en los 90 minutos reglamentarios, sino que también atajó dos penales de la tanda a Isaac Suárez y Gonzalo Coazzini. Un animal.
Para sentenciar la historia y definir el ascenso, el mismo Pablo Miranda anotó el gol del ascenso. El partido terminó 1 a 1 en el tiempo reglamentario y el Dragón lo ganó 4 a 2 en los penales.

A esta final la definieron los detalles y los héroes. El resultado o consecuencia de esta final es que Defensores de Belgrano vuelve a la B Nacional tras 13 años.
Ahora, a festejar.

Fotos: Telám y Mendoza Post.


Santiago Sandoval

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Antes que nada, hijo de Dios. 20 años. Estudiante de periodismo. Cubro en el Rincón al CAI junto a Alexis Viojo. Me fue mal practicando deporte, así que me dediqué a escribir (?). Confirmar, afirmar e informar es una política de estado, aunque la idea principal es contar historias. Bienvenidos.

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