Glasgow: cuando la política, la religión y el fútbol dominan la escena

Que el fútbol no es sólo un deporte sino que impacta de lleno en la cotidianidad de una sociedad, es sabido. Pero, en particular, bien lo saben los habitantes de Glasgow, una ciudad escocesa donde la redonda se ve marcada por una rivalidad muy especial entre los dos clubes más grandes del país: el Rangers y el Celtic. Una rivalidad que, con el aporte de la política y la religión, se convirtió en enemistad.

Glasgow fue fundada en el siglo VI y es actualmente la ciudad más grande de Escocia, superando incluso a la capital, Edimburgo. Además, no sólo es la tercera más grande del Reino Unido por detrás de Londres y de Birmingham, sino que es de vital importancia para Gran Bretaña por su puerto, el cual la convierte en fundamental para el comercio de la región.

Catedral de Glasgow (Foto: _Gee_ en Flickr)

El hecho de que allí se concentren comercios, industrias y medios de comunicación hace a Glasgow una ciudad cosmopolita, que no sólo posee una arquitectura histórica que data desde su fundación sino que también contiene edificios modernos. Esto se aprecia en el centro, donde las edificaciones de última generación se mezclan claramente con estructuras históricas como The Lighthouse (galería de arquitectura y diseño), la Galería de Arte Moderno y el City Chambers (palacio del ayuntamiento).

Pero esta magnífica urbe no sólo tiene su atractivo en su centro neurálgico, sino que también consta de otras cuatro zonas que reúnen distintos estilos: East End, West End, Clydeside y Southside. En la primera de ellas (de carácter obrero e industrial) se ubica la catedral, una pieza característica de la era medieval que se destaca por sus piedras negras y sus coloridos vitrales. En la vereda opuesta está la zona oeste, que se destaca por ser elegante y residencial, y donde se puede hallar la Universidad, cuya torre es de los edificios más visitados del país.

En Clydeside se halla el viejo puerto de la metrópoli, que está sobre el río Clyde (de allí el nombre de esa zona) y que fue la clave de su crecimiento económico. Ahí pueden encontrarse muchos bares, cafeterías y ferias que se erigen sobre una dársena recuperada, y que constituyen una destacada parte de la vida nocturna de la ciudad.

Universidad de Glasgow (Foto: Getty Images) 

De todas formas, una de las cosas que más caracterizan a Glasgow es el ya mencionado duelo de dos gigantes del fútbol como el Rangers y el Celtic. El clásico entre ambos, en el cual los azules llevan una ventaja de 40 partidos sobre su rival, es conocido como Old Firm y va mucho más allá de la pelota: allí la política y la religión juegan un partido aparte.

Las diferencias entre los dos equipos radican en las posiciones totalmente contrapuestas que tienen en los ámbitos mencionados anteriormente. Mientras que Rangers es una institución protestante y lealista (en apoyo al Reino Unido de Gran Bretaña), Celtic es un equipo cuyos simpatizantes derivan de inmigrantes irlandeses, por lo que son católicos y republicanos (apoyo a la idea de una Irlanda única y unida).

Los estadios de ambos equipos son también edificaciones que destacan a la ciudad, ya que junto con Hampden Park son los únicos tres de Escocia calificados como de máxima categoría según la UEFA, lo que les permite albergar finales de competencias internacionales. Rangers hace de local en el Ibrox Stadium mientras que los albiverdes hacen lo propio en el Celtic Park.

                                Celtic – Rangers en Celtic Park (Foto: Jeff J. Mitchell/Getty Images)

Una parada obligatoria en Europa. Glasgow ofrece movimiento, cultura e historia, pero además cuenta con una rivalidad futbolística imperdible para cualquier apasionado por la bocha, que sin lugar a dudas querrá presenciar un clásico vibrante que despierta las pasiones de toda una ciudad que se paraliza y se llena de color azul, verde y blanco en cada edición.

Imagen destacada: peoplemakeglasgow.com


Martín Bugliavaz

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Apasionado por el deporte y el periodismo. Comunicar es mi objetivo. Hacerlo con responsabilidad, mi obligación. Llegué al Rincón con el fin de aprender y para tratar de aportar una mirada diferente del fútbol, con la cultura y la educación como insignias.

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