El Súper Ratón de Panamá

“Los aviones están en el vuelooo… Goooooollll de Panamáaaaa. Golazo, celébralo, grítalo, gózalo”. Así relataba Roberto Rivera el gol que le permitía a Panamá empatar en uno el último partido del hexagonal, ese que se definió a los 87 minutos con la guapeada de Román Torres y que depositó a los Canaleros en Rusia 2018. Entiendo que mi escritura no permite apreciar fielmente el relato, es casi imposible poder hacerlo, pero palabras más, palabras menos, Roberto estaba relatando el gol de Blas Pérez. Un tanto que luego se lo denominaría como “gol fantasma” ya que la pelota no logró ingresar en su totalidad.

LÁGRIMAS. El momento de la gloria, la noche de la clasificación a Rusia 2018. Foto: www.critica.com.pa

Blas es, junto a Jaime Penedo, Felipe Baloy y Luis Tejada, uno de los cuatro jugadores de la Selección que pasan la barrera de los 35 años. Tiene 37 y una extensa carrera sobre sus espaldas que arrancó en el año 1997 cuando debutó en el Panamá Viejo, club que militaba en la Primera División panameña. Los goles de este joven delantero lo llevaron a jugar, diez años después, en España donde se vistió con la camiseta del Hércules.

En el medio, Blas defendió los colores del Club Árabe Unido de su país y tras un paso fugaz por el Nacional uruguayo, llevó sus goles a Colombia para fichar en cuatro clubes entre el 2003 y el 2007: Envigado, Centauros, Deportivo Cali y Cúcuta. Del país cafetero se fue con dos títulos bajo el brazo, el conseguido con el Deportivo Cali en el año 2005 y un año después con el Cúcuta. Precisamente, jugando para este último club, consiguió ser el goleador de la Copa Libertadores del año 2007 con 8 anotaciones.

Su paso por España no iba a ser el esperado. La transferencia del delantero fue una de las más altas en la historia del Hércules pero Blas no pudo adaptarse al futbol ibérico y pidió la transferencia. Así fue como recaló en el fútbol de México para defender los colores de los Tigres de UANL y luego del Pachuca. Hizo una escala de pocos meses en el Al Wasl de los Emiratos Árabes Unidos y regresó a México para jugar en San Luis, León y en el desaparecido Club Indios.

A los 31 años de edad se mudó a USA para colgarse la del FC Dallas, donde jugó 110 partidos anotando 42 goles. Sin dudas fue el mejor momento del delantero, sin embargo no pudo lograr ningún título.

Jugando en USA para el DALLAS FC. Foto: Ryan Byrne

Los 37 años de edad lo encuentran defendiendo los colores del Club Social y Deportivo Municipal de Guatemala, uno de los dos equipos más ganadores de títulos de aquel país. Recaló allí junto a su compatriota y compañero de Selección, Felipe Baloy. La primera temporada alcanzaron el subcampeonato perdiendo la final del Torneo Apertura 2017 frente al Antigua GFC y este último fin de semana se quedaron afuera de los playoff que determinarán al nuevo campeón. Más allá de eso, Blas se despidió del torneo con 10 tantos anotados.

Blas Antonio Miguel Pérez Ortega (así es su nombre completo) nació en el barrio San Miguelito, de la Ciudad de Panamá un 13 de marzo de 1981. Forjó una carrera a base de esfuerzo y humildad. De chico lo mandaban al arco porque sus amigos pensaban que no tenía calidad para el manejo de la pelota. Lo suyo era la garra y las ganas de superarse, esas que lo llevaron a ser un delantero de raza. Lavó autos para ayudar a su familia y cuando logró llegar a ser un jugador profesional se dio el gran gusto de comprarle una casa a su madre.

Su padre, fallecido algunos años atrás, era apodado el Toro y Blas adoptó para el festejo de sus goles esa pose tan característica que se le conoce: mira al cielo y se llevá dos dedos a la cabeza para simular los cuernos de un toro. Se define como un guerrero adentro de la cancha y es una pieza fundamental de esta Selección panameña que jugará su primer mundial.

Los “cuernitos” del toro, el homenaje a su padre. Foto: AS USA

Bolillo Gómez lo definió como “un líder adentro y afuera de la cancha”. El Súper Ratón infla el pecho y le hace frente a la vida llevándole alegría al pueblo Canalero a través de sus goles. Está en el ocaso de su carrera, sin embargo, en un poco más de un mes comenzará a escribir la página más importante, esa que, palabras más, palabras menos dirá: “Yo jugué un Mundial con mi Selección”.

Para terminar este informe, les dejo un video con dos goles del Súper Ratón. Los que anotó en la Copa América Centenario aquella noche histórica del año 2016 en que la Marea Roja derrotó a Bolivia por 2 a 1.

Foto destacada: Día a Día Deportes (Panamá)


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Acerca Diego González

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Diego Gonzalez nació un 11 de agosto del año 1975 en el Hospital Evita de Lanús, exactamente el mismo lugar donde también nació un cara sucia de Fiorito que años más tarde regaría de alegría el suelo argento. Desde temprana edad Diego se mostró como un niño motivado hacia la inventiva general (¿?), es por eso que al llegar a la pre adolescencia decidió que quería ser Ingeniero Electro-mecánico. Las cosas no salieron tal cual las soñó y los años hicieron su trabajo para intentar moldearlo como docente, profesión que ejerce actualmente con mucho honor y alguna que otra lágrima a fin de mes. Estudió historia, de ahí su pasión por esa rama de las Ciencias Sociales, además de trabajar en una escuela pasa varias horas de la semana metido en el Archivo Histórico de Barracas donde aprendió a desempolvar documentos, libros y fotos. Llegó al Rincón del Futbol por medio de una de las tantas invitaciones sin sentido que el Sr. Facebook nos provee cada día, aunque nunca imaginó que en “el Rincón” encontraría un espacio que sí tenía sentido. Hace un tiempo estuvo recluido en un retiro espiritual rogándole (quien sabe a quién) que sus neuronas no lo abandonen y se alineen correctamente para poder hacer uso de su pluma en pos de informar y entretener, siempre desde sus tres pasiones: la historia, el fútbol de ascenso y, desde hace algunos años, el fútbol femenino. Así que, señor lector, siéntese cómodo y espere tranquilo, algo bueno está por venir.

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