El fútbol cura el alma: Gonzalo Minguillón

Gonzalo Minguillón

El volante y kinesiólogo de 35 años hace un repaso de su trayectoria y vivencias.

-¿Tus comienzos?

-Me inicié en Atlanta, después Comunicaciones, Cacereño (España), UIA Urquiza, Berazategui, Sacachispas.

-¿Contanos cómo fue la experiencia en el exterior?

-Mi experiencia en el exterior fue muy gratificante, en el sentido que era algo que tenía ganas de hacer en ese momento, de crecer deportivamente en otro país, conocer otras cosas. De hecho estar solo casi siete meses me hizo crecer mentalmente en muchos aspectos. Como te decía el hecho de estar solo y no contar con nadie del riñón de la familia y amigos te va fortaleciendo y te da otra mirada y te va fortaleciendo y dando otra mirada a los análisis cotidiano de la vida. Después el lugar que me toco a mí, Cáceres, que es la capital de Extremadura y todo lo que pude conocer de España, me pareció hermoso.

-¿Qué diferencias notaste?

-Más allá que ellos son un país de primer mundo y nosotros uno en desarrollo, la tranquilidad con la que viven, el hecho que le dan importancia a las cosas que tienen que ser, nadie se quema la cabeza trabajando, todos tienen su descanso.

Ellos le dan más importancia a la posibilidad de tomarse una cerveza y comerse una tapa al mediodía o en el descanso o después de trabajar, disfrutan mucho los fines de semana a la familia  y además de los aspectos que nosotros acá no podemos llevar. Allá los nenes salen a la calle a la hora que sea y difícilmente les pase algo, o de inseguridad o económico, y la verdad hubiera sido ideal trasladar todo mi mundo a ese país pero era muy difícil. No reniego del país donde vivo, pero me gustaría vivir de otra manera con otros tiempos, donde mi hijo pudiera crecer como me toco a mí; poder estar en la calle sin que mis padres estuvieran preocupados, tener un poco de libertad. Hoy en la Argentina se hace difícil que los nenes tengan libertad, tenés que pagar para que estén seguros  y eso no es vida, tener que tenerlos encerrados en lugares seguros, lo ideal sería que ellos pudieran elegir, que se equivoquen, y que uno les tenga que estar marcando lo bueno y lo malo; sí los valores pero después uno va creciendo a medida que va eligiendo y equivocando.

-¿En qué momento decidiste estudiar?

-Estando en Comunicaciones, junto con Lucas Ferreiro, que es uno de los amigos que me dejo el fútbol, y un día me hizo el click de que iba ser más difícil vivir del fútbol solamente cuando éste se terminara. Ya tenía la secundaria terminada y siempre me quedó la idea de retomar los estudios y por entonces con 25 o 26 años, me entero de la ayuda que da la Fundación del Futbolista, que en conjunto con el gremio me dio una mano para poder empezar los estudios.

-¿Cómo fue el proceso?

-Fue difícil, largo por sobre todo, es complicado tener un cronograma ordenado, además de que se juega mucho entresemana, de las concentraciones, hubo materias que las perdí por no poder ir, algunos finales no pude ir y todo eso hizo que la carrera se hiciera muy larga, pero no es imposible. La verdad estoy orgulloso de poder alcanzar el objetivo y me dio una tranquilidad extra para desarrollar la carrera de futbolista, me abrió la mente, conocí otro tipo de personas.

-¿Cómo te compatibilizás hoy con ambas actividades?

-Este año de kinesiólogo estoy trabajando poco, pero hasta el año pasado, estaba en una clínica de rehabilitación más algunos pacientes particulares, y a veces daba una mano en la UIA por mi pasado de futbolista ahí me abrieron las puertas y mientras tanto sigo estudiando y capacitando en posgrado en kinesiología deportiva, y ahora no estoy trabajando más que nada porque el fin de campeonato fue muy exigente y quería disfrutarlo como se merecía la campaña que habíamos hecho y lo que viene va ser más exigente y más difícil, y me estoy preparando para afrontarlo de la mejor forma.

-¿En lo deportivo?

-Más allá del logro deportivo que a veces tapan los procesos o los dejan de lado, la realidad que fue uno de los más lindos de mi carrera, sino el más lindo, porque yo lo pude disfrutar de esa manera, intensamente, y además el grupo que formamos es extraordinario, tengo muchos amigos, muy buenos profesionales, muy buenos futbolistas, supimos separar los momentos de seriedad y de divertimento de manera perfecta, se dieron cosas muy difíciles de encontrar, somos un grupo especial, y eso hizo que se coronara con un campeonato. Si no hubiésemos ganado nada, sería igual el mejor año de mi carrera.

-¿Cómo fue la experiencia de ir a colegios?

-La posibilidad de estar con chicos más jóvenes independientemente de la condición, fue algo increíble. La conexión que hay con los chicos es los más noble que hay, es puro, no hay careteadas, no hay una cortina en el medio. Yo tuve la posibilidad de estar en los dos lugares: con chicos chiquitos y con chicos más grandes que están por definir su futuro. La primera vez con los chicos especiales fue impresionante, verlos reírse y divertirse, el cariño que tienen para brindarnos, nosotros pudimos hacerlo de la misma manera.
En el secundario fue un poco más educativo en el sentido que expusimos algunas cosas difíciles que tiene nuestra profesión. Nosotros jugamos para ser felices y no por el dinero, jugamos porque nos gusta y yo puntualmente les dije que a su edad yo tomé la decisión de ser futbolista y fue con el apoyo de los familiares y los amigos. Todo es posible, no hay caminos imposibles en la vida cuando uno está decidido a hacer lo que le gusta, sacrificando un montón de cosas, obviamente. Lo importante es hacer lo que a uno le gusta a pesar de las complicaciones que pueda tener el camino.

A raíz de una acción en el partido de Copa Argentina frente a Arsenal, Gonzalo sale lesionado y mientras se va, uno lo veía obnubilado y en su salida por fuera de la cancha se produce la acción del penal y posterior gol de Julio Serrano y él de estar “droggy” paso estar eufórico y exultante, haciendo mención a esta anécdota surge la pregunta:

El plantel compartiendo una tarde con un colegio de chicos especiales.

 

Charla en el colegio modelo.

-¿El fútbol cura?

-El fútbol cura. No lesiones, pero sí cura el alma, a nosotros nos cura la mente, pero con decir que hacemos los que nos gusta nos hace felices.

Para mí ser futbolista es una vocación. Lo elegí el día que pateé una pelota y lo sigo haciendo con las mismas ganas y nunca voy a dejar de ser futbolista aunque sea una frase trillada, pero es la realidad… nunca se deja de serlo.

En el partido con Arsenal el golpe no me sacó de la cancha, del golpe estaba bien pero había sentido el trajín del partido y creí que lo mejor era que entrara alguien más fresco y por suerte fue una buena decisión. Entró el Flaco Ayala y fue toda la historia ya conocida. Y sí, me fui caminado despacito porque cuando iba por el costado fue el penal, y sabía que con Julio no había chance que no fuera gol.

-¿El tatuaje?

-El tatuaje no tiene nada muy raro, es algo que nos hicimos con mis amigos de toda la vida de la calle Canalejas (hoy Felipe Vallese) en Caballito. Es un tatuaje que quedo viejo feo (risas), un poco tumbero (carcajadas), y en el vestuario de Argentino de Quilmes mientras nos cambiamos entre Eduardo Dos Santos y Braian Holembach pensaron que era el sello de una empanada y como tiene las letras L, P. decían que era una empanada de lechuga y palmitos, lo de salsa golf va bien con el palmito, pero la arenga fue toda obra de Eduardo. La realidad es que el tatuaje mío significaba una cosa y tomó otra dimensión, así que lo voy a tener que arreglar, jaja.

El tatuaje leiv motiv de la arenga.

Omar Prospero

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Soy Omar Próspero un nene grande que juega al periodista deportivo, En El Rincón del Fútbol, llegue por casualidad y curioseando.. Se de la campaña de Catanzaro, (el equipo de mi viejo ) y otros caprichos y empecé a compartir mis notas, mis ideas y mi berrinches (es “off said” y “el 9 es un burro”), y me siento que estoy con amigos. Además de colaborar con El Rincón…, en lo que pueda, intentare retratar la vida de gente del ascenso, que con esfuerzo y con mucho o poco éxito intentar reflejar ese esfuerzo en algo que llamaríamos “Exportados”, donde jugadores, profes y DTs, cuenten como se fueron, que sienten estando afuera.

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