Dios ha muerto

Ya está. Descansa en paz. Esa que no tuvo desde aquel caño original a Cabrera, en el debut con Argentinos Juniors. O incluso desde antes, cuando las hinchadas pedían “que se quede” cuando entretenía -ojos bien abiertos, pelota siempre en el aire- a quienes esperaban que un partido gris de esos que no quedan en la memoria jugase el segundo tiempo. Desde esa primera aparición con Pipo Mancera, esa zurda alada le iba a quitar la paz. Y el peso de la gloria y del amor le dobló el cuerpo, ese que hoy no pudo más.

Diego nos atravesó la vida. Cada televisado de Argentinos en ATC. Las madrugadas siguiendo al Juvenil en el ’79, su revancha. Aquella explosión en Boca (el barro en la camiseta es una declaración de principios). Su bronca, nuestra bronca, en el Mundial de España, cuando pegó sin saber porque nunca tuvo más armas en la mano que un 10 en la camiseta. Su dolor, nuestro dolor, cuando Goikoetxea fue artero. Las mañanas levantándonos para ver como hizo felices a los pobres a los que el norte de Italia quería ver arrasados por el Vesubio. Todos recordamos donde estábamos la tarde de los goles a Inglaterra, de la consagración en SU MUNDIAL. La apoteosis del fútbol. Todos sabemos donde estábamos cuando nos cortaron las piernas. El recuerdo en Sevilla. En Newell’s, con apenas cindo partidos fue tribuna. Otra vez Boca y aquel octubre del final.

Salpicón de imágenes como DT en Mandiyú, Racing, la Selección, Asia, Dorados, Gimnasia. Y este año en el Lobo que le permitió despedirse del fútbol argentino, recibiendo el cariño de los hinchas de todos los clubes. Sillones, plaquetas. Pudo despedirse con olor a pasto, pelota, rodeado de los “muchachos”. Querido. Él, que vio a su madre en la llegada al Bosque, sintió que de alguna manera se despedía. Parafraseando a Balbín en la despedida de Perón, “él sabía que venía a morir a la Argentina”.

Maldito tiempo, que destruye todo. Nuestra felicidad se fue este mediodía.

Fue el más grande. Con la celeste y blanca en el pecho dejó la vida. Diego fue de todos. Y nunca manchó la pelota.

Es la primera vez que nos sentimos derrotados con vos. ¡Qué felices nos hiciste!

Quiero llorar, como aquella vez dijo Víctor Hugo.

Gracias Dios, por el fútbol, por Maradona, por éstas lágrimas.

El día que nunca quisimos que llegara, llegó. Descansá. Sos eterno.

Y abrazala fuerte a la Tota, que es lo que más ansiabas.

Diego en Argentinos
Boca, 1981.
México ’86, súmmum.
Gimnasia le permitió despedirse del fútbol argentino.
Simplemente Gracias.

Fotos de archivo.


Facundo Bernardo Aché

Acerca Facundo Bernardo Aché

ver todas las publicaciones

Soy Facundo Aché, 47 años, desde hace 28 años cubriendo fútbol. Con pasos por AM Rocha, Radio Universidad y Belgrano, hace 19 años que trabajo en FM La Redonda, la radio de deportes de la ciudad de La Plata. Tres años cubrí el día a día de Estudiantes (2002-2004) pero antes y después cubrí -y cubro- la información de Gimnasia y Esgrima La Plata, tanto para la radio como para el Blog Tripero del Diario El Día. Además, colaboré en la redacción de Decano De América, la historia de Gimnasia en su 130 aniversario. Así que desde 1992 vinculado al "Lobo", ahora el desafío es brindarles la mejor información desde este espacio llamado El Rincón del Fútbol.

1 Comentarios en este artículo

  1. Avatar

    Gracias Diego !!

    JuanM / Responder

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*