De carambola

Jugada apretada, como el resto del partido. Fuente: @catigreoficial

Sesenta y seis minutos de nervios, emociones y pelotazos afuera tuvo que esperar la hinchada de Tigre para poder gritar ese gol atragantado hace ya dos partidos. Sesenta y seis minutos también fueron los que Villa Dalmine pudo aguantar e ilusionarse con terminar con la valla invicta, cosa que no pasa hace tres partidos. Los veinticuatro minutos restantes ambos se dedicaron, a propósito algunos y sin querer otros, a mantener el resultado. La carambola de Agustín Cardozo le devuelve la vida a un Matador opaco y desmoralizado después de un suplicio de ocho fechas al mismo tiempo que deja más dudas que certezas en el conjunto de Campana.

Denis Brizuela entre varios. Fuente: @VillaDalmineOk

La previa anticipaba un partido áspero y duro en el Jose Dellagiovanna el sábado a la tarde. La necesidad tanto del local como el visitante de sumar de a tres después de dos derrotas consecutivas para cada equipo (Tigre: 0-3 versus Instituto y 0-1 contra San Martín de Tucumás; Villa Dalmine: 0-1 con Chacarita y 1-2 contra Brown de Adrogué) generó un ambiente tenso que se caldeó más aún cuando, por razones climáticas, se pospuso el partido para el martes a las 19 horas. Así y todo, ambos equipos salieron al campo de juego en aquel ocaso entre semanal dispuestos a dar lucha para encontrar la tan ansiada victoria. Después de un comienzo trabado, quién generó peligro por primera vez en un arco fue Villa Dalmine, dejando como protagonista al arquero Gonzalo Marinelli que con dos tapadones evitó elgol para la visita en una jugada que finalmente fue offside. Sin embargo, Tigre contraatacará con una de las tantas jugadas colectivas que desaprovecha el equipo de Pipo Gorosito a la hora de rematar al arco, esta vez en los pies de Diego “Cachete” Morales. A partir de allí se consolidó un ida y vuelta entre ambos equipos, donde se destacó otra enorme tapa de Marinelli quién parecía haber recuperado la seguridad perdida en los últimos partidos, sin que ninguno todavía pueda llegar al gol. La lesión de Lucas Rodriguez y su posterior sustitución por Diego Sosa fue, sin saberlo, el primero de los cambios claves hechos por Gorosito para cambiar la pálida actuación el local en el partido. De hecho Sosa, con un remate de costado tapado magistralmente por Juan Marcelo Ojeda, anticipó las últimas jugadas de la primera parte y lo que vendría en el segundo tiempo.

Gorosito ordenando el equipo. Fuente: @catigreoficial

En el complemento vuelve a presentarse ese escenario de ida y vuelta entre ambos equipos, convirtiendo a los goleros Marinelli y Ojeda como los principales responsables de la persistencia del cero a cero. Otro cambio temprano en el banco local (Denning por Cachete Morales) sacudía los nervios de la tribuna que ya desesperaba por un gol a los 58 minutos transcurridos del pitazo inicial. Finalmente, 8 minutos después, el milagro llegó. Corner para Tigre, la hinchada se asoma, centro ejecutado de manera espectacular que conecta con la cabeza de Mosquera, la hinchada afina sus gargantas, tapada y rebote de Ojeda, la hinchada comienza a desconfiar, remate escondido de Agustín Cardozo, aquel 5 azul en camiseta blanca, la hinchada grita gol. El resto del partido fueron 24 minutos de suplicio para los locales que recién respiraron tranquilos cuando el arbitro pitó el final. Y aquel martes a la noche, dos equipos se fueron de la cancha con sensaciones diferentes. En el Violeta, una alarma suena en la cabeza del plantel que ante Defensores de Belgrano querrá cortar la racha de tres derrotas consecutivas. En el Matador, una sensación de calma invade los vestuarios antes del dificil partido frente al único puntero de su zona. Mientras tanto, a disfrutar aunque sea por unos días de esta victoria a pura carambola.

Agustín Cardozo festeja con su gente. Fuente: @catigreoficial

Crónica por: Leonel Moure


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*