Copenhague: origen vikingo, desarrollo ecológico y pasión futbolística

Los países nórdicos se destacan por su bienestar económico, su alta calidad de vida, sus fríos intensos, sus noches largas y sus maravillas naturales. Dentro de ellos, Dinamarca no es la excepción y, además, cuenta en su territorio con una de las ciudades más destacadas del mundo: Copenhague.

La metrópolis es la capital de la nación desde 1443 y, actualmente, es una de las más buscadas por los migrantes de todo el mundo que quieren buscar una vida mejor. Allí, según diferentes rankings que se realizaron, se pueden hallar los sueldos más altos en los diferentes rubros del mercado laboral.

¿Por qué es tan importante Copenhague para Dinamarca? ¿Cómo y por qué fue elegida para ser la capital de la república? Para responder esos interrogantes hay que comenzar por el principio y, para eso, hay que remontarse al siglo X, época en la que se estima que se originó la ciudad, que en ese entonces no era más que un pueblo de pescadores.

El puerto de Copenhague, factor clave en la economía danesa. Foto: Maciek Godlewski.

En este comienzo es cuando se relaciona a Copenhague con los vikingos, nombre con el cual se conoce a los habitantes de distintos pueblos originarios del norte de Europa y que incluso llegaron a ocupar a la siempre poderosa Inglaterra. Aunque no hay certezas con respecto a este origen, se están investigando descubrimientos realizados recientemente en el metro de la ciudad y no sería nada descabellado si se piensa que, en aquella época, gran parte de Escandinavia era de los vikingos, que ya comenzaban su declive.

Sin embargo, Copenhague tomó forma como ciudad dos siglos más tarde, cuando el rey Valdemar I de Dinamarca le ordenó a la Iglesia católica que construyera una fortificación para proteger a los buques comerciales que navegaban por el Estrecho de Öresund, que hoy en día separa a Dinamarca de Suecia. Fue así que la fundación oficial de Copenhague se produjo en 1160, cuando el obispo Absalón siguió las órdenes del rey y comenzó a fortificar un territorio que contaba con un importante puerto. Tan importante que, de hecho, el nombre de la ciudad deriva de allí, pues en danés se llama København, que se traduce como “puerto del mercado”.

La original cúpula de la iglesia de San Salvador. Foto: A Lovely World.

A partir de ese momento, Copenhague comenzó un crecimiento sostenido gracias al aporte de la Iglesia y, en 1254, pasó de ser un pueblo a una ciudad. Sin embargo, el ascenso no terminó allí y Copenhague siguió aumentando su importancia debido a su ubicación estratégica en el mar Báltico. De esa manera, con el paso del tiempo se siguió fortificando y se convirtió no sólo en la capital danesa, sino también en un punto de referencia económico y cultural de toda Escandinavia.

En los siglos subsiguientes, Copenhague sufrió destrozos de distinto tipo. En el XVIII, un incendio afectó a un tercio de la ciudad, que además fue bombardeada por los suecos. En el XIX quedó destruida tras un ataque de la flota de Inglaterra, en el marco de una guerra que enfrentaba a los ingleses con la Francia de Napoleón. Finalmente, la última penuria se produjo en el siglo XX, cuando los alemanes sitiaron el territorio durante la Segunda Guerra Mundial.

Los Jardines Tivoli. Foto: Viajes el Corte Inglés.

De todas formas, este último conflicto bélico fue el punto de partida para la Copenhague que conocemos actualmente. A partir de allí, el Estado impulsó un plan de urbanización y reconstrucción que tuvo como emblema un sistema conocido como “los cinco dedos de la mano”, que se refiere a un trazado de cinco diferentes zonas geográficas desarrolladas en los alrededores de sendas líneas del ferrocarril, todas ellas unidas a su vez al centro de la ciudad, que sería la palma de la mano. Otro detalle de este proyecto es que el terreno que estaba entre medio de cada “dedo” se destinó a los espacios verdes, una característica que desde ese entonces colocó a la ecología como un punto trascendental de las políticas de Estado que, por ejemplo, actualmente fija altos impuestos a los automóviles para priorizar el uso de las bicicletas como transporte cotidiano.

Hoy en día, Copenhague además de ser sede de las empresas más importantes del mundo, también encuentra en el turismo una faceta destacada de su economía. Los sitios para visitar comprenden todos los gustos, pues la ciudad ofrece desarrollo urbano -con el moderno puente de Öresund como estandarte-, edificios históricos -donde se destacan, entre otros lugares, el Castillo de Rosenborg, el Palacio Amalienborg y la iglesia de San Salvador– y atracciones varias como los Jardines Tivoli (un parque de diversiones) y la Torre Redonda, desde donde se puede tener una vista privilegiada de la ciudad.

La Torre Redonda de Copenhague. Foto: Fernando Ortega.

Por otro lado, Copenhague cuenta con un particular y poco conocido atractivo: una estatua de “La Sirenita”. Sí, la protagonista de la historia que popularizó Disney, pero que tiene su origen en Copenhague, pues fue escrita por Hans Christian Andersen, una figura célebre de la ciudad. La escultura está asentada sobre unas rocas cerca del puerto y transmite con su semblante la tristeza del relato original, que dista de la felicidad contada en la producción estadounidense.

Pero hay más. Copenhague no sólo es modernidad, ecología e historias de cuento de hadas, sino que, además, allí se vive una gran pasión por el fútbol como a lo largo de todo el mundo. La capital danesa fue y es la ciudad más importante del país también a nivel futbolístico, pues los clubes surgidos allí conquistaron más del 67% de todas las ligas disputadas a lo largo de la historia. Eso sin contar los éxitos en otros certámenes domésticos, de los cuales también son dominadores.

Estatua de “La Sirenita”, en la bahía del puerto. Foto: Mi Viaje.

Dentro de los clubes copenhagueses más destacados hay dos que tienen una historia en común y hasta incluso inconcebible para habitantes de tierras donde el fútbol está arraigado bien profundo en la idiosincrasia. Uno de ellos es el KB (Kjobenhavns Boldklub), fundado en 1876 y hoy desaparecido. Esta institución es considerada la más antigua de Europa en la práctica de fútbol y, hasta el día de hoy, es la que más títulos de liga danesa conquistó (15). ¿Qué pasó, entonces? ¿Cómo pudo desaparecer un club tan exitoso?

Lo que ocurrió fue que en 1991 se creó la Superliga de Dinamarca y, para ese entonces, el KB estaba lejos de su mejor versión, con una década sin equipos competitivos y superado ampliamente por el Brondby, el otro club importante de la ciudad. El Gobierno de Copenhague en ese año comenzó la remodelación del Parken Stadion -donde la selección danesa hace las veces de local- y además se propuso revivir al KB, con la intención de tener otro equipo competitivo en la ciudad aparte del Brondby. Fue así como sugirió la fusión del KB con el Boldklubben 1903, una institución copenhaguense más pequeña.

El puente de Öresund, que une Dinamarca y Suecia. Foto: Xataka.

Con la fusión aceptada, se creó así el FC Copenhague, que hoy en día es el más ganador de los clubes existentes y segundo si se cuenta a su antecesor, el KB. De la antigua institución conservó los colores -blanco y azul-, para lograr la fácil aceptación de la gran cantidad de simpatizantes. Del Boldklubben 1903 tomó la licencia para jugar en la máxima división danesa y todo su plantel -los jugadores del KB constituyeron la reserva-, con el que inició un camino que al día de hoy lo encuentra con 13 ligas, 8 Copas de Dinamarca, 12 Supercopas de Dinamarca y 2 Copas de la Liga. En todas esas competencias es el máximo conquistador y, además, también es el único club danés que logró superar la fase de grupos de la Champions League.

El máximo rival del Copenhague, el Brondby, no se queda atrás en conquistas. Fundado en 1964 también como producto de una fusión, el club asentado en las afueras de la ciudad conquistó 10 ligas, 7 Copas de Dinamarca, 4 Supercopas de Dinamarca y 2 Copas de la Liga. Un gran palmarés de la institución auriazul, que tuvo su época dorada en las décadas de 1980 y 1990.

Clásico entre FC Copenhague y Brondby en el Parken Stadion. Video: Stimmen der Kurve (YouTube).

El derbi de la ciudad, al igual que el de Glasgow que enfrenta al Celtic con el Rangers, es conocido como New Firm y se vive con una fuerte intensidad en Dinamarca, pues es el clásico más importante de la nación a nivel futbolístico. Actualmente, quien lleva una amplia ventaja en el historial es Copenhague, que ganó 49 partidos contra las 37 ocasiones en las cuales Brondby finalizó como el vencedor.

Motivos para visitar Dinamarca, sobran. Sea por vacaciones o para encontrar una vida mejor, en el país del norte de Europa se hallará en su capital una gran variedad de razones por las cuales permanecer allí. Puede ser por la calidad de vida, por la importante historia o por la posibilidad de ver un vibrante partido de fútbol. Lo cierto es que cualquiera sea la opción que motive a ir hacia Copenhague, seguramente valga la pena.

Imagen destacada: Lonely Planet.


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