Budapest, la ciudad de las múltiples divisiones

Es algo común encontrar en la historia de Europa ciudades que hayan sido atravesadas por guerras, con todo lo que eso implica: destrucción, muerte, hambre y cambios de gobernantes. Todas esas características quizás están más explícitas en una metrópoli que es de las más importantes en la parte oriental del Viejo Continente: Budapest.

Hoy en día, Budapest es la capital y ciudad más poblada de Hungría. Lógicamente, esto se debe a que allí se encuentra el mayor polo industrial del país, así como también la mejor oferta cultural. Por otro lado, también en Budapest se halla el Metro, que es la segunda red de trenes subterráneos más antigua del mundo, después de la de Londres. De hecho, una de sus cuatro líneas -la 1, inaugurada en 1896 e identificada con el color amarillo- fue declarada como Patrimonio Histórico de la Humanidad por la UNESCO.

El edificio del Parlamento, una de las visitas obligadas en Budapest. Foto: Booking Fax.

A pesar de que en la actualidad Budapest es considerada una de las ciudades más bellas y habitables de Europa, para llegar a eso tuvo que sufrir varias alteraciones. Los cambios pueden observarse ya desde su inicio, pues los primeros en habitar el actual territorio fueron los celtas, un pueblo que en el día a día no suele estar identificado con la idiosincrasia de Budapest.

Luego de los celtas, quienes aparecieron en escena fueron los romanos (para variar, ¿no?). Ellos, al igual que en todas las ciudades que conquistaron, fueron los encargados de moldear a Budapest -que en ese momento se llamaba Aquincum y era una fortificación militar- con la construcción de casas, calles y hasta anfiteatros.

Aquincum pertenecía a Panonia, una región que el Imperio romano perdió ante los búlgaros en el año 829. Esa conquista fue clave para la historia de Budapest, pues los búlgaros se quedaron con Aquincum -a la cual rebautizaron como Óbuda– y muy cerca de ella construyeron dos nuevas ciudades separadas por el río Danubio: Buda (del lado occidental) y Pest (del lado oriental). Pocos años más tarde, llegaron los húngaros a la zona y comenzaron a darle la identidad que tiene en la actualidad.

Uno de los medicinales baños termales Szcéchenyi. Foto: sitio oficial de Szcéchenyi.

Pero antes de que ese territorio fuera culturalmente húngaro, llegaron los otomanos. Ellos fueron responsables de una gran destrucción de las tres ciudades e hicieron que una buena parte de la población de convirtiera al islam. Su poder se extendió por más de cien años, cuando cayeron derrotados ante la Liga Santa, una alianza cristiana que justamente se originó para liberar los territorios ocupados por los turcos.

Luego de la victoria de la Liga Santa, las tres ciudades quedaron nuevamente devastadas y en manos de los Habsburgo, una casa real de origen austríaco. Bajo su dominio comenzó una reconstrucción que fue importante, ya que se crearon iglesias, edificios públicos, una universidad y el Puente de las Cadenas, que fue el primero en cruzar el Danubio para unir a las tres ciudades.

En 1867 se produjo otro de los hechos vitales en la historia de Budapest. Fue en ese año cuando se creó el Imperio austrohúngaro, como resultado de la resistencia de los húngaros a ser gobernados por los Habsburgo, que eran austríacos. De esa forma, surgió un nuevo Estado que los incluyó a ambos y que en 1873 decidió fusionar a Óbuda, Buda y Pest en una sola ciudad, a la que llamaron Budapest.

El castillo de Buda, antigua residencia de los reyes húngaros. Foto: Bautrip.

Sin embargo, esos no serían los últimos cambios políticos que afectarían a Budapest. En 1914 se terminó el Imperio austrohúngaro tras la Primera Guerra Mundial y la ciudad pasó a formar parte de Hungría, que logró su independencia. Unas décadas después, Budapest volvió a sufrir la destrucción tras los bombardeos de los Aliados durante la Segunda Guerra Mundial y, tras el fin de dicho conflicto bélico, Hungría cayó en manos de la Unión Soviética. Los húngaros se resistieron al control soviético desde el primer momento -a través de lo que se conoce como la Revolución Húngara-, pero tuvieron que soportar su dominio hasta 1989, cuando el Estado comunista comenzaba a llegar a su ocaso.

A pesar de todos los cambios que debió sufrir, la ciudad es considerada una de las más lindas de Europa y posee varios atractivos turísticos que no pueden dejar de visitarse. En cuanto a la mano del hombre, Budapest cuenta con varios edificios emblemáticos, como el Castillo de Buda -que fue la residencia de los reyes húngaros-, el edificio del Parlamento, la Plaza de los Héroes (en cuyo centro de haya el Monumento del Milenio), la Basílica de San Esteban o la Gran Sinagoga, entre otros. Si de naturaleza se habla, ese rubro no se queda atrás en la capital húngara, ya que allí se encuentran los reconocidos baños termales Széchenyi y el río Danubio, que corre a lo largo de todo el continente y divide a la ciudad en dos.

Atmósfera en el Szusza Ferenc, en lo que fue el primer clásico entre el Újpest y el Ferencváros con público de ambos después de cuatro años. Video: All about ultras (YouTube).

Ahora llega la parte que el lector está esperando, pero que también está relacionada con lo mencionado previamente: el fútbol. Al igual que en muchos países de Europa del Este, en Hungría el deporte de la redonda de vive de una manera temperamental, pero en Budapest en particular porque allí residen (y residieron) los equipos más ganadores del país. Entre ellos, se destacan los tres más grandes: Ferencváros, Újpest y MTK.

Aunque también se destaca el Honvéd, que es el club que vio nacer al ídolo del Real Madrid Ferenc Puskás, las tres escuadras mencionadas anteriormente son los más populares de la ciudad y de Hungría. El más ganador es el Ferencváros, que supera a los demás en todas las competiciones nacionales (liga, Copa de Hungría, Copa de la liga de Hungría y Supercopa de Hungría), en el ámbito internacional (obtuvo la Copa de Ferias de 1965) y también en todos los historiales entre sí. Con sus 63 títulos, las “Águilas verdes” son seguidas por Újpest (33), MTK (25) y, más atrás, Honvéd (22).

Si bien en un principio el derbi más importante era el que enfrentaba a Ferencváros y MTK, con el correr del tiempo fue cediendo terreno ante el enfrentamiento de los verdiblancos con el Újpest, que creció significativamente a nivel deportivo. De todas formas, ambos cruces son feroces y están cargados de política, como no podía ser de otra manera. La razón de la rivalidad radica en el origen de los tres clubes: mientras que el Ferencváros fue compuesto desde un principio por los alemanes de Hungría que habitaban en el centro de la ciudad, el Újpest era de raíces húngaras y judías, además de estar ubicado en las afueras de Budapest. La esencia albiazul del MTK es similar a la púrpura del Újpest, pues ambos comparten el origen judío, motivo por el cual no se registra una rivalidad más que puramente geográfica entre ellos.

Así quedará el nuevo Ferenc Puskás para la Eurocopa 2020. Foto: The Stadium Guide.

En cuanto a los estadios, que por supuesto son todos de una belleza considerable como Europa nos tiene acostumbrados, hay que resaltar que allí también Ferencváros lleva la delantera. El Groupama Arena es el de mayor capacidad (más de 23.000 espectadores sentados), el de mayor categoría UEFA (4 estrellas) y el segundo más moderno (2014), por detrás del Nándor Hidegkuti del MTK (2016). Los “Púrpuras”, por su parte, son locales en Szusza Ferenc, que es el recinto más antiguo de los tres (1922). De todas formas, el estadio más importante de la ciudad es el Ferenc Puskás, un verdadero templo del fútbol para todos los húngaros, ya que allí hacía de local su selección, que en 1954 -un año después de la inauguración- le dio a Inglaterra la peor derrota de su historia: 7-1. Actualmente, tras ser demolido, está en reconstrucción de cara a la Eurocopa 2020, de la cual formará parte.

A esta altura de la nota, parece casi imposible para quien escribe que alguien no esté interesado en Budapest. Bonita, cultural, histórica. Una ciudad donde, según los que conocen, se puede vivir bien. Pero para nosotros, los futboleros, es válido aclarar que aparte de la buena vida, también puede disfrutarse del fútbol. Indispensable, por supuesto.

Imagen destacada: Galicia Travels


Martín Bugliavaz

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Apasionado por el periodismo. Mi objetivo es comunicar, contar historias y hacerlo con responsabilidad. Llegué al Rincón con el fin de aprender y para tratar de aportar una mirada diferente del fútbol, con la cultura y la educación como insignias.

1 Comentarios en este artículo

  1. Darío Altobelli

    Hungria locura!

    Darío Altobelli / Responder

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