Del padecimiento a la ilusión

El club de Sarandí no pudo mantener su lugar en la Primera División, retornó a la B Nacional tras 16 años y hoy sueña con el ascenso.

Tras 16 años en la élite del fútbol argentino, lapso en el que consiguió cinco estrellas -Copa Sudamericana 2007, Copa Suruga Bank 2008, Torneo Clausura 2012, Supercopa Argentina 2012 y Copa Argentina 2013-, Arsenal no pudo sostenerse y, tras salvarse en 2017, se concretó su descenso a seis fechas de la finalización de la primera edición de la Superliga: fue aquel domingo de Pascuas en el que tras empatar 2-2 con Chacarita se necesitaba de una victoria de Rosario Central sobre Patronato para estirar la agonía; los de Paraná se impusieron 3-0 y no hubo vuelta atrás.

A partir de allí, con Sergio Rondina a la cabeza, quien había asumido para la reanudación de dicho torneo en febrero, comenzó el “Operativo Retorno”. El fin de semana después de la consumación del descenso, se las vio justamente contra el Patrón, y los nombres no variaron respecto de los que se veían jugando habitualmente.

Sin embargo, en las prácticas comenzaron las evaluaciones del Huevo para los jugadores que iban a mantenerse en el club y juveniles, muchos que hoy son titulares indiscutidos en el primer equipo. De esta forma, quedaron relegados exponentes como Pablo Santillo, Claudio Corvalán, Lucas Wílchez, Federico Milo y Diego Chaves.

Las pruebas fueron negativas si de números hablamos, ya que fueron dos derrotas al hilo por 3-0, pero positivas porque le permitieron al DT observar el material venidero. El abrazo, la caricia al alma, el mimo, la última alegría, llegó el sábado 5 de mayo, cuando el Arse recibió a Rosario Central y lo goleó por 4-0, en el que fue el último de Primera en su casa.

Pero se sumó un problema más: llegando a mayo, se dio una situación poco alentadora tras un reclamo de los jugadores por falta de pagos. Fueron tres de paro y se venía Racing en el Cilidro. Tras amenazar con no presentarse a jugar, Rondina no anduvo con vueltas procedió a colocar juveniles como Mauricio Aquino, Gonzalo Gómez, Alejo Antilef, Sebastián Lomónaco y Lucas Necul. Tras un primer tiempo muy prometedor, la Academia abrió el juego con un balón parado y terminó imponiéndose 2-0. Y la despedida, triste, fue el sábado 12, en Florencio Varela, también 0-2. Para colmo, se dio la temprana despedida de la Copa Argentina a manos de Cipolletti.

Tras ese cierre, se dio un éxodo importante en el plantel, que estuvo acompañado con la llegada de alguien identificado con la institución como Pulciano Aquino, esta vez de mánager, quien ayudó a Rondina y su cuerpo técnico a armar un plantel que, a priori, era para mantenerse, pero que con el correr de las fechas se aceitó y hoy está en el podio de la tabla. Líderes y hombres de experiencia, el plantel entiende el juego que hay que hacer tanto dentro como fuera de la cancha.

Es cierto que costó, porque tras buenas cosechas en la pretemporada -victorias a Racing y Vélez, ambas de visitante- el equipo no logró sumar de a tres en sus primeros tres compromisos: fueron dos empates y una derrota.

Tras esos traspiés, llegaron las alegrías y fueron por 5: 3-2 a Temperley, 3-0 a Mitre, 2-0 a Chacarita, 1-0 a Morón y 4-1 a Quilmes. Hubo un empate en el medio ante Independiente Rivadavia en Mendoza, que desnudó lo difícil que se le hace salir del Julio Humberto Grondona ya que luego perdió con Sarmiento y Ferro, aunque pudo olvidarse rápido tras vencer a Brown y a Chicago en Sarandí.

A resaltar: la aparición reveladora de Lucas Necul, de Puerto Madryn, zurdo y habilidoso. Con la 10 en la espalda, rápidamente se hizo eje del juego en el Arse y ayudó al entrenador a repetir, al menos, 9 de 11 nombres propios en la mayoría de los compromisos, algo muy poco común no sólo en Sarandí sino en el fútbol en general.

Cabe destacar que entre las pálidas del 2018 se encuentra la lesión de quien estaba siendo su goleador y figura, Juan Manuel García, quien contra el Cervecero sufrió la rotura de ligamentos de su rodrilla derecha. Afortunadamente, el grupo no decayó y el Huevo, intuitivo, apostó por un joven de Venado Tuerto como Facundo Pons que le pagó con goles, sumado a que al canterano Lomónaco por fin se le abrió el arco.

Arsenal superó las expectativas, incluso las propias. Con una defensa firme, un mediocampo luchador y virtuoso a la vez y una delantera letal, que deberá reforzarse ante la ausencia obligada de Juanchón, el celeste y rojo peleará hasta el final para que el regreso no sea simplemente un sueño o un deseo.

Fotos: Arsenal – Sitio oficial, Ignacio Méndez, Hablemos de Arsenal y Fotobaires.


Ignacio Méndez

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Soy Ignacio, tengo 23 años y actualmente estoy cursando la carrera de Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Buenos Aires. Amo a mi novia, Daiana. Llegué al Rincón del Fútbol en el segundo semestre del 2017. Y aquí sigo, con el día a día del primer plantel de Arsenal Fútbol Club, del cual soy socio desde el 25 de noviembre de 2003. Un martes del año 2013 fui a cubrir un Arsenal-San Lorenzo por el Torneo de Reserva y, desde entonces, acompaño ininterrumpidamente las campañas de la Tercera y de las divisiones juveniles del Viaducto.

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