#Arqueros: Vidallé y un amor de verano

Muchos arqueros se pasan toda una vida defendiendo el mismo arco, pero otros pueden quedar en la historia en poco tiempo. Vidallé tuvo un amor corto con Argentinos, los últimos tres años de su carrera, y ganó todo.

Por Facundo Di Bona.

Por paciencia, esfuerzo o, quizá, suerte y esas cosas de la vida, el momento que tanto se espera llega tarde. En el final. Seguro que Enrique Vidallé podría hablar horas de su carrera, pero el pico llegó en los últimos tres años de su carrera.

Salió de Boca y se fue a Chile para probar suerte. Pasó por Gimnasia y Estudiantes, los dos grandes de La Plata, y en Huracán tuvo continuidad, pero llegó a Argentinos Juniors y tocó el cielo con las manos.

Tenía encima el peso de tapar un hueco que dejó el Pato Fillol, que atajó pocos partidos pero era el mejor arquero argentino y se fue tras la muerte de Ángel Labruna. Así como llegó, se hizo dueño del arco de La Paternal. Vaya paradoja, nunca atajó en el Diego Armando Maradona porque Argentinos hacía de local en Ferro. Primer campeonato y primer título: Metropolitano 1984. Argentinos nunca había sido campeón. Vidallé fue protagonista y líder de un equipo que jugaba bien y, como recuerda él, lo veía de atrás.

Saporiti se fue y el Piojo Yúdica lo mantuvo entre los tres palos. El Bicho fue bicampeón y Vidallé fue todavía más importante: alcanzó el récord de valla invicta en el club con 550 minutos sin recibir goles. Fueron seis partidos consecutivos. La racha la cortó Alberto Comas en la vuelta de la final del Nacional 1985, pero volvió a levantar un título. El segundo en la historia de Argentinos y el segundo en la vida de Vidallé. Un amor tardío.

Ya como líder y referente, levantó la Copa Libertadores. Fue clave: en semifinales le atajó un penal a Percudani y en la final ante América de Cali repitió, pero en la definición desde los doce pasos. Campeones de América y boleto a Japón. Allá tuvieron que enfrentar a Juventus. Para muchos fue la mejor final intercontinental. Argentinos se hizo conocido en el mundo porque buscó siempre el arco del equipo italiano y se fueron a los penales después de terminar 2 a 2. Vidallé le atajó un penal a Michael Laudrup, pero la suerte no estuvo con los de La Paternal.

En 1986 se fue Yúdica y volvió Saporiti. Vidallé se mantuvo un año más y pasó los cien partidos en el arco del Bicho. Joven, a sus 35, decidió retirarse y se fue a lo grande, ganando la Interamericana. Fueron tres años, cortos pero intensos. Los días de gloria llegaron al final.


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