Ámsterdam: dos caras y un titán futbolístico

Belleza arquitectónica, pero también natural. Paz durante el día, pero también fiesta durante las noches. Desarrollo tecnológico automotriz, pero también uso de medios de transporte ecológicos. Esa dualidad, que llama poderosamente la atención, tiene un nombre: Ámsterdam.

Antes de seguir conociendo sobre esta ciudad, hay que señalar algo importante y que habitualmente genera confusiones. Ámsterdam es la capital de los Países Bajos y forma parte de la provincia de Holanda, más precisamente de la Holanda Septentrional (al norte). Generalmente, suele llamarse a la nación como Holanda, que es una de las provincias más reconocidas de los Países Bajos. Lo mismo ocurre con el idioma y el gentilicio del país, que es el neerlandés. Siguiendo la misma línea, el neerlandés suele ser conocido como holandés, que es uno de sus dialectos.

El Museo de Ámsterdam (Rijksmuseum) y el ya removido cartel “I Amsterdam”. Foto: Martín Bugliavaz.

Ahora bien, es momento de adentrarse en Ámsterdam. Esta ciudad es la más grande, más poblada y más importante de los Países Bajos, aunque cuenta con particularidades que la hacen diferente a otras capitales mundiales. En primer lugar, porque ninguno de los tres poderes de la nación se encuentra allí: las sedes legislativas, ejecutivas y judiciales están en La Haya. En segundo término, tampoco es la capital de la región a la que pertenece, sino que lo es Harleem.

En cuanto a su historia, es necesario saber que el aspecto fluvial fue trascendental desde su creación. Tanto es así, que una de las versiones acerca de su fundación habla de pescadores que llegaron a esa zona a través del río Amstel junto a su perro. Si bien esa historia no está comprobada, lo cierto es que Ámsterdam le debe su nombre al mencionado afluente, que la cruza y la divide en dos. Antes de llegar a su nombre actual, la ciudad era conocida como Amsteldam, debido a que dam en neerlandés significa “dique”.

Aunque Ámsterdam no es sede de los tres poderes, sí lo es del desarrollo económico de los Países Bajos. En eso influyó históricamente su posición estratégica alrededor del río, lo que le permitió formar parte de una de las rutas marítimas más frecuentadas del mundo y tener su máximo esplendor en el siglo XVII. Eso, por supuesto, hizo crecer a la ciudad, que vio cómo su población aumentó con el pasar de los años por el ingreso de inmigrantes -particularmente judíos que huyeron de España y Portugal- y también le dio parte de la forma que hoy en día tiene, con las llamadas “Casas flotantes” sobre los canales, que son todo un ícono del lugar.

La Ópera Nacional sobre uno de los canales. Foto: Martín Bugliavaz.

Sin embargo, más allá de sus aspectos pintorescos, lo que llama la atención de Ámsterdam es su dualismo. La ciudad parece tener dos caras, ser una durante el día y otra al llegar la noche. Cuando el sol está presente, reina la calma y los canales suelen ser los protagonistas, ya que son los más elegidos por los turistas para las fotos. También solía ser muy frecuentado el cartel “I Amsterdam” que estaba frente al Museo Nacional de Ámsterdam y que fue removido hace pocos meses justamente por la gran aglomeración de gente en el lugar.

Cuando el sol se oculta, la historia es otra. El Barrio Rojo, también conocido como “Zona Roja”, se roba todos los flashes: la cerveza, el sexo y consumir drogas legalmente en locales llamados Coffee Shops son las tendencias en la noche de la capital neerlandesa.

Vista nocturna del Barrio Rojo. Foto: www.publico.es

Pero esas dos caras pueden reflejarse también en otros aspectos, como se mencionó anteriormente. Porque sobre las calles de Ámsterdam pueden verse lujosos autos eléctricos de alta gama estacionados cerca de cargadores para sus baterías, pero sin embargo son pocos. Esto sucede porque la gente, en general, opta por las famosas bicicletas, que literalmente pueden verse en cada esquina de la ciudad. La otra alternativa es el tranvía, también eléctrico, que cubre casi toda la ciudad. Cualquiera sea la opción escogida, lo cierto es que el medioambiente triunfa.

Como si todo eso fuera poco, en Ámsterdam hay algo más. Algo por lo que tal vez el lector haya llegado hasta acá: el Ajax. El club más importante y laureado de los Países Bajos habita en la capital del país y es prácticamente el único del lugar, por lo que su figura se agiganta aún más.

El Palacio Real de Ámsterdam. Foto: Martín Bugliavaz.

Poco hay para decir del Ajax que los futboleros no sepan ya. Es el máximo ganador de ligas (33) y Copas de los Países Bajos (18), y es también el que más copas internacionales conquistó (10). Dentro de los certámenes continentales, se destacan cuatro Champions Leagues y dos Copas Intercontinentales (la primera de ellas la levantó en 1972 tras vencer a Independiente).

La famosa escuela del Ajax, donde se forman los jóvenes que brillan en el club capitalino y que luego forman parte de los equipos más importantes de Europa, tiene su aporte no sólo en el primer equipo, sino también en el Ajax II, la reserva de la institución que milita en la segunda división del fútbol neerlandés.

El Museo Van Gogh, uno de lo más visitados de la ciudad. Foto: Martín Bugliavaz.

Si de rivalidades se habla, hay que buscarlas afuera porque adentro de la ciudad no hay nadie que se le equipare. Sin embargo, las dos que existen tienen la particularidad de ser casi igual de importantes: una de ellas ante el PSV y la otra ante el Feyenoord. Los tres clubes son los más tradicionales de la nación y por eso son llamados “Los tres grandes” (De Grote Die, en neerlandés).

El clásico que enfrenta al Ajax con el PSV -radicado en la sureña ciudad de Eindhoven– es conocido como “Nuevo clásico”. Esta última denominación explica el porqué de la rivalidad, que no es la más importante del fútbol de los Países Bajos, pero que fue cobrando relevancia en la medida que estos clubes se convirtieron en los más laureados y populares. En la actualidad, quien lleva la delantera en el historial es el Ajax, que ganó 73 y perdió 61 partidos.

El otro clásico es el que protagonizan el Ajax y el Feyenoord de la ciudad de Róterdam, más cercana a Ámsterdam que Eindhoven. Esta rivalidad es la más antigua y relevante del país y, si bien Ajax domina ampliamente el historial (86-57), tiene condimentos que la hacen vibrante: la cercanía entre ambos clubes, la popularidad de ambos desde el principio del fútbol neerlandés y el hecho de que ambos son los únicos del país en ser campeones del mundo. Otra muestra de la gran importancia de este cruce es que se lo conoce simplemente como “El clásico”.

Homenaje a Johan Cruyff en el estadio del Ajax, que hoy lleva su nombre. Video: Fox Sports (YouTube).

De todas formas, es necesario destacar a otras dos instituciones de Ámsterdam que también dejaron su huella en la historia futbolística del país. El más destacado fue el RAP Ámsterdam, uno de los clubes fundadores del Campeonato de los Países bajos -la primera competencia de la nación- y de hecho fue el primer campeón neerlandés. Tras conquistar 5 ligas de manera casi consecutiva, en 1917 se fusionó con el VRC, pasó a llamarse VRA Ámsterdam y pocos años más tarde cambió al fútbol por el críquet como deporte principal.

Aunque con menos luces que el RAP, el DWS Ámsterdam es el otro club que escribió la historia del fútbol neerlandés, pues se coronó campeón de la Eredivisie en 1964. Si bien participó en cuatro ediciones de la Champions League e incluso en la temporada 1964/1965 alcanzó los cuartos de final, su destino fue parecido al del RAP: en 1972 se fusionó con otros dos clubes, cambió su nombre a AFC Door Wilskracht Sterk y hoy juega en la tercera división.

Jugadores del RAP Ámsterdam (de oscuro, los colores son negro y rojo) en 1899, año en el que consiguieron su último campeonato. Foto: Groenegraf.

La conclusión final de que Ámsterdam lo tiene todo para ser visitada, a esta altura es casi obvia. Pero, si sirve para despertar a alguien que todavía lo está pensando, es necesario decir: cerveza, noche y fútbol. ¿Algo más?

Imagen destacada: Civitatis.


Martín Bugliavaz

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Apasionado por el periodismo. Mi objetivo es comunicar, contar historias y hacerlo con responsabilidad. Llegué al Rincón con el fin de aprender y para tratar de aportar una mirada diferente del fútbol, con la cultura y la educación como insignias.

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