A-League: Sydney sacó pecho y gritó bicampeón

El agónico gol de Rhyan Grant en la prórroga desató el delirio de los “Sky Blues” y confirmó la quinta corona, para transformarse en los más ganadores de Australia.

El duelo celeste de la “Gran Final” tuvo un vencedor y es el mismo que celebró en las 3 de las últimas 4 definiciones por el anillo de campeón. En el Bankwest Stadium de la sede olímpica de 2000, Sydney FC doblegó 1-0 a Melbourne City y se alzó con el título de la temporada 2019-20 de la Hyundai A-League.

A la final llegaban los 2 mejores. Los “Sky Blues” se habían asegurado la fase regular con holgura y regularon el ritmo de cara a las instancias de eliminación directa. Por su parte, “The Heart” asomó la cabeza cuando el río se revolvió para ver quién sacaba el pasaje directo a las semifinales y cosechó 3 éxitos en los últimos 4 juegos post reanudación.

Los del galo Erick Mombaerts arrancaron un poco más despiertos y quisieron lastimar a sus rivales con pelotas profundas. Un largo bochazo desde el propio campo dejó en buena posición a Adam Le Fondre. Le costó un poco al inglés bajar esa pelota y tuvo tiempo Andrew Redmayne para atorarlo y conjurar el peligro.

Los “Cityzens” golpearon a los 18´ con una escalada de Craig Noone por la izquierda y un centro que no pudo ser conectado por Le Fondre. Pelota fuera de la zona prometida y Harrison Delbridge le dio como venía. Tapado Andrew Redmayne no pudo hacer nada y Melbourne (hoy en tono blanquirrojo símil Olympiacos de Grecia) se sintió en el Olimpo. Sin embargo, hubo un llamado de la mesa de control porque la posición de Lachlan Wales influyó en la visión del arquero y el tanto fue anulado a instancias del VAR.

Muy poco mostró el conjunto de Steve Corica, que prácticamente no pateó al arco en 45 minutos. Pese a lo inusual de esta temporada. con un parate que evidentemente hizo mella en el ritmo de cualquier equipo – se lo notó cansado a Sydney y también en las semifinales se lo vio con la tesitura de cederle el protagonismo al rival. A Perth lo despachó con una jugada fortuita y un error de Reddy … pero no hubo mucho más.

En la “Gran Final” hubo un argumento similar y el que tomó la iniciativa – sin ser demasiado punzante – fue “The Heart”, que tampoco supo qué hacer con el balón bajo su dominio.

Recién a la hora de partido llegó la primera situación clara de gol para Sydney y fue una triangulación que casi da resultado. Condujo Anthony Cáceres y combinó con Adam Le Fondre. Devolución del inglés para un Cáceres que pivoteó con inteligencia en la puerta del área. El australiano de ascendencia uruguaya lo vio venir a Milos Ninkovic y el serbio quedó cara a cara con Thomas Glover pero el joven arquero le ahogó el grito de gol.

Melbourne recogió el guante y un lejano remate de zurda de Scott Galloway obligó a Redmayne a contener el cuero en 2 tiempos. Se jugó como esa típica final cerrada y a medida que el reloj avanzaba era cuestión de esperar por una genialidad propia o un error del adversario.

Se fueron al suplementario y si el físico no respondió a pleno en 95 minutos, lo que vino en la prórroga escapó a cualquier tipo de análisis.

Se encaminaban a los penales hasta que apareció el todo terreno de Canowindra y el cielo se puso más azul que nunca. Minuto 100 y una precisa bola cruzada de Luke Brattan contó con la aparición por sorpresa de Rhyan Grant por el segundo palo. Le quedó alta para darle de volea e imperfecta para el cabezazo, pero Grant decidió en una fracción de segundo y con el pecho conectó la pelota. Sorprendido Glover por la trayectoria de una pelota que fue mansamente al palo más lejano, casi en cámara lenta.

Grant consiguió el gol que vale un título y además se colgó la medalla de MVP (Foto: Hyundai A-League Twitter)

Explosión en Sydney con el postrero grito de Rhyan y puñalada al “corazón” de Melbourne, que no se recuperó jamás del impacto. Hasta los “Sky Blues” estuvieron más cerca del segundo tanto en la etapa final de la prórroga que en todo el partido. Glover se lo negó 2 veces a Adam Le Fondre y mantuvo las esperanzas para los “Cityzens”.

Del otro lado Andrew Redymane mostró su serenidad habitual ante cualquier intento desesperado en busca de un empate que no llegaría jamás.

Sydney FC se proclamó campeón de Australia por quinta vez en su historia (2006, 2010, 2017, 2019 y 2020) y por segunda consecutiva (el último que logró el bicampeonato fue Brisbane Roar, entre 2011 y 2012). Merecido por lo que mostró a lo largo de la fase regular y por la experiencia para salir adelante en las instancias del mano a mano.

Los “Sky Blues” erigen su grandeza y miran hacia arriba con orgullo. Sin dudas están “caminando en un sueño”, mientras le agregan un poco de cielo a ese “Empire of the Sun”.

Síntesis:

Sydney FC (1): Redmayne; Grant, McGowan, Wilkinson y King; Cáceres (Baumjohann), Retre, Bratan y Ninkovic; Barbarouses (Buhagiar) y Le Fondre. DT: Steve Corica.

Melbourne City (0): Glover; Delbridge (Galloway), Windbichler (Griffiths), Good y Atkinson; Luna, Brillante y Berenguer (Metcalfe); Wales (Najjarine), MacLaren y Noone (Colakovski. DT: Erick Mombaerts.

Gol: 105´ Rhyan Grant (SYD)

Árbitro: Chris Beath.

(Foto Principal: Sydney Fc Twitter)


Emiliano Schiavi

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Soy Emiliano Schiavi y siempre me interese por el fútbol internacional. Sin cable ni internet me las arreglaba leyendo el "Guerin Sportivo" o cualquier revista extranjera que solo se conseguía en algun kiosco del Centro. También me acompañaba algun VHS sobre la historia de los mundiales y nunca me cansaba de verlos. Por eso le preste atención al fútbol de Europa, Africa, Asia y - si estaba aburrido - Oceanía. Descubrí un medio maravilloso como la radio y conocí buena gente (grandes amigos) que me acercaron al Rincón del Fútbol en FB. La radio es una pasión, pero escribir es un deleite. Y todos los dias lo hago en este espacio de FB, donde investigo y me gusta informar y entretener. Mi mayor expectativa para este nuevo proyecto es seguir aprendiendo. Porque a los 40 años también se aprende, créanme. Tengo total libertad para expresarme, leer y ser leído. Porque nadie desafina cuando uno escribe lo que se le canta. Digamos todo ...

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