A todo o nada: clasificación o calvario

Argentina jugará este martes ante Nigeria un partido que puede marcar el comienzo de su salida a flote o el definitivo descenso al infierno.

Es la posibilidad de recuperar la confianza y la ilusión para un equipo que viene golpeado, lacerado y que en los últimos días ha consumido muchas horas de angustia.

O puede ser la confirmación de un naufragio anunciado, el caro precio a pagar por la improvisación y el desorden que ha tenido el fútbol argentino en todos estos años en el manejo de su Selección.

El equipo albiceleste necesita ganar imperiosamente, aunque aún en ese caso tampoco tendría asegurado el pase a los octavos de final del Mundial. Todo dependerá de lo que suceda en el partido que jugarán simultáneamente Islandia y Croacia.

Si la selección nórdica derrota al equipo de Luka Modric y hay empate en el segundo puesto del Grupo D la clasificación se definirá por diferencia de gol, goles a favor o fair play (menos tarjetas amarillas y rojas).

La legendaria ciudad de San Petersburgo, cuna de la revolución bolchevique y protagonista de una heroica resistencia contra el ejército nazi en la Segunda Guerra Mundial, será escenario de esta batalla final en la que la Selección Argentina saldrá a defender el prestigio de su camiseta y tratará de evitar el bochorno que significaría la eliminación prematura.

Lo más lamentable de las imágenes que se vieron en los últimos días fue comprobar que el plantel argentino, en la intimidad de su campamento en la localidad de Bronnitsy, no supo capitalizar el efecto motivador que disparó el viernes último el triunfo de Nigeria sobre Islandia.

Argentina había quedado conmocionada por la paliza que sufrió ante Croacia, casi con un pie afuera del Mundial, y de repente la victoria de los africanos le devolvió una oportunidad.

Pero en vez de aprovechar esa circunstancia para apurar un replanteo de todo lo que se hizo mal hasta ahora y apostar fuerte para ir en busca de la revancha, el plantel, el cuerpo técnico y los dirigentes terminaron envueltos en un sórdido clima autodestructivo con versiones de un golpe para forzar la salida inmediata de Jorge Sampaoli y su reemplazo por el manager Jorge Burruchaga.

Fue como estar bailando en la cubierta del Titanic cuando la prioridad absoluta debería haber sido concentrar todos los esfuerzos en la planificación del partido contra Nigeria.

Audios, rumores, reuniones, desmentidas y acusaciones contra periodistas dominaron el clima caliente y contaminante de todo el fin de semana hasta que en las últimas horas aparecieron algunos señales o intentos de poner paños fríos.

La foto que Mascherano subió a su cuenta de Instagram en la que se lo ve charlando con Sampaoli pareció tener el formato de una réplica a los que dicen que los jugadores le marcaron la cancha al entrenador y lo vaciaron de autoridad.

A su vez, las expresiones de Sampaoli en la conferencia de prensa que ofreció junto a Franco Armani también apuntaron a cerrar el capítulo de las versiones sobre peleas y conflictos: “No puedo aclarar cosas que desconozco y que no existen”.

De todos modos, la formación que la Selección presentará en este duelo decisivo tiene en buena medida el sello de los jugadores históricos del plantel, del llamado Club de Amigos.

Sampaoli no quiso confirmarla en su último contacto con la prensa, pero todos los indicios coinciden en anticipar el retorno de jugadores que el técnico había mandado al banco como Rojo, Higuaín y Di María y la vuelta al esquema táctico clásico con cuatro en el fondo en vez de la línea de tres con la que el DT incursionó en su desastrosa planificación del partido contra los croatas.

La otra novedad es que Armani ocupará el arco en lugar de Wilfredo Caballero, casi un cambio cantado después del tremendo error que cometió el guardavalla del Chelsea en el partido del jueves pasado.

Nigeria, en tanto, un viejo conocido de Argentina en los Mundiales, espera este compromiso con una actitud anímica en alza tras el triunfo que logró ante Islandia y que lo dejó en la puerta de la clasificación.

Es un equipo con un alto nivel de vulnerabilidad defensiva. Si la Argentina consigue imponer un juego ofensivo de mucha dinámica y movilidad va a tener oportunidades, porque la impericia táctica y la falta de sincronización de los africanos da muchas ventajas.

En cambio, si Argentina se enreda y entra en situaciones de vértigo y desesperación a partir de su necesidad puede dar lugar para que los nigerianos saquen a relucir sus aristas más virtuosas, como la velocidad y el aprovechamiento de los espacios vía contraataque.

El antecedente más cercano de la Argentina frente a Nigeria fue el amistoso jugado precisamente en Rusia en noviembre del año pasado cuando los africanos ganaron 4-2 remontando una desventaja de 0-2. Argentina no contó con Messi en aquel partido.

En las últimas horas se supo que una de las máximas figuras de las Súper Águilas, su volante conductor Obi Mikel, sufrió la fractura en el hueso metacarpiano de una mano, pero el técnico alemán Gernot Rohr confirmó que lo más probable es que lo incluya en el once inicial y que salga a jugar protegido por una férula.

Los jugadores argentinos saben que están frente a un desafío crucial, casi comparable con aquel que libraron en Quito cuando le ganaron a Ecuador en la última fecha de las eliminatorias y aseguraron la clasificación al Mundial tras haber caminado también muy cerca del abismo.

Quedarse afuera en primera ronda sería un final indigno y doloroso para esta generación de jugadores y un terremoto político para la dirigencia de la AFA.

Pero, ojo, Messi y sus amigos tienen ahora una responsabilidad mayor, porque casi se llevan puesto al técnico y han quedado más expuestos de cara a la gente.

Aún si lograran el anhelado objetivo de llegar a octavos no alcanza para apagar el incendio que ya se desató, pero al menos el honor quedaría a salvo.

Además, cuando arranca la ronda eliminatoria se renuevan las expectativas, se recompone la confianza, se eleva la marca del termómetro anímico y es como si empezara un nuevo Mundial.

Todavía podría haber cierto margen para dar vuelta la página e intentar el milagro de la resurrección.

 

Probables formaciones:

Argentina: Armani; Mercado, Otamendi, Rojo y Tagliafico; Enzo Pérez, Mascherano, Banega y Di María; Messi e Higuaín.

Nigeria: Uzoho; Omeruo, Troost-Ekong y Balogun; Moses, Etebo, Mikel, Ndidi e Idowu; Musa y Iheanacho.

Estadio de San Petersburgo.

Arbitro: Cuneyt Çakir (Turquía)

A partir de las 15 (hora argentina)

 

Foto: Instagram


Gerardo Sobrado

Acerca Gerardo Sobrado

ver todas las publicaciones

Soy un futbolero de manual. Me entusiasma por igual una final de Champions League como un clásico barrial entre equipos del ascenso. Y como parte del equipo del Rincón invito a que nos acompañen todos aquellos que sienten al fútbol como parte esencial de sus vidas y de su identidad cultural

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*